Prueba del Audi Q3 Sportback TFSI: Un SUV equilibrado que seduce al volante

El Audi Q3 Sportback llega en su segunda generación con una propuesta atractiva: buena presentación interior, amplio abanico de motorizaciones y una puesta a punto muy convincente. El precio, sin embargo, no es para todos los bolsillos.

El Audi Q3 Sportback aterriza en el mercado español en su segunda generación (FJ) —recordemos que no hubo carrocería Sportback del primer Audi Q3 (8U)— con 4,53 metros de longitud y 1,55 de altura, cuatro centímetros menos que la carrocería SUV convencional gracias a su línea de techo descendente. La anchura es idéntica en ambas variantes: 1,86 metros. La gama parte de 46.620 euros para el SUV, y por la carrocería Sportback hay que sumar 1.900 euros más. Nuestra unidad, con motor TFSI de 150 CV mild hybrid con acabado S line, se ofrece desde 54.430 euros.

El habitáculo delantero transmite una sensación de calidad general sólida, tanto en los materiales empleados como en la precisión de los ajustes. Las plazas delanteras son amplias, con una variedad de reglajes en asiento y volante que permite acomodar sin dificultad a conductores de distinta estatura. Los asientos, de mullido firme, sujetan bien el cuerpo en las curvas gracias a sus soportes laterales. Es un Audi “de libro”, uno de esos coches en los que te sientas y enseguida tienes la sensación de que tendrá sus cosas, pero “se está muy bien ahí dentro”.

La pantalla de instrumentación de 11,9 pulgadas presenta una relación de aspecto muy apaisada —ancha y baja— rodeada por un extenso marco de plástico negro brillante que contrasta con la habitual ausencia de marcos que presentan hoy en día muchos modelos. La calidad del panel, eso sí, es buena: gráficos nítidos y movimiento fluido. La información que ofrece es abundante, aunque su organización resulta poco intuitiva y algunas grafías son algo pequeñas; nada grave, en cualquier caso.

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La pantalla del sistema de infoentretenimiento, de 12,8 pulgadas, centraliza el control de prácticamente todas las funciones. Audi ha estructurado bien los menús para que su uso durante la marcha no resulte agotador, aunque dominarlos exige pasar unos minutos en parado descubriendo dónde se esconde cada opción. Se agradece que los principales ajustes del climatizador cuenten con iconos fijos en la zona inferior: no es lo mismo que tener mandos físicos, pero es claramente mejor que tener que navegar. El sistema es compatible con Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos.

Prueba del Audi Q3 Sportback: Un SUV equilibrado que seduce al volante

Detrás del volante, el Audi Q3 Sportback prescinde de las palancas convencionales de intermitentes y limpiacristales. En su lugar, un bloque rectangular horizontal integra dos piezas basculantes en sus extremos: la izquierda activa los intermitentes; la derecha selecciona las posiciones de la transmisión. Para el limpiaparabrisas existe una ruleta minúscula en el bloque izquierdo.

Problema: La nueva propuesta no es mejor que los mandos tradicionales, pero tampoco constituye un desastre ergonómico. Eso sí, exige un período de adaptación para no confundir intermitentes y limpias después de años de automatismo al volante. Como el selector de la transmisión se ha reubicado en la columna de la dirección, en la consola central se libera un espacio que aloja una zona de carga inalámbrica de 15 W con ranura de ventilación y dos puertos USB tipo C con tapa deslizante.

La fila trasera es correcta, pero no destaca por su generosidad. Dos adultos viajan sin problemas, si bien hay numerosos rivales que ofrecen más espacio. La línea de techo descendente del Sportback penaliza especialmente el espacio sobre la cabeza de los pasajeros más altos. En opción, los asientos traseros pueden deslizarse sobre carriles y contar con respaldos regulables en inclinación. La consola central posterior incorpora dos puertos USB tipo C, dos salidas de aire y una pequeña pantalla para regular la temperatura del climatizador —solo la temperatura, no el caudal—.

Prueba del Audi Q3 Sportback: Un SUV equilibrado que seduce al volante
Prueba del Audi Q3 Sportback: Un SUV equilibrado que seduce al volante
Prueba del Audi Q3 Sportback: Un SUV equilibrado que seduce al volante

El maletero ofrece 488 litros tanto en la versión SUV como en la Sportback, un volumen razonable para su longitud y muy aceptable teniendo en cuenta la línea de techo. Con los asientos traseros opcionales adelantados al máximo y los respaldos en posición vertical, la capacidad asciende hasta los 575 litros. No será una configuración útil para llevar a nadie detrás, pero sí es práctica para ganar casi 100 litros de maletero con poco esfuerzo y manteniendo el respaldo de los asientos traseros como mamparo de contención de la carga.

Así responde el Audi Q3 Sportback TFSI

Al volante, el Audi Q3 Sportback con motor TFSI de 150 CV (110 kW) y cambio automático S tronic resulta una opción muy interesante. El propulsor, que incorpora un sistema de hibridación ligera, ofrece un empuje suficiente para moverse con soltura en el tráfico urbano e interurbano y ejecutar adelantamientos con agilidad. Su funcionamiento es suave, y el sonido a altas revoluciones no resulta molesto.

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En gran medida, el motor eléctrico del sistema mild hybrid es responsable de esa agilidad. Este motor no mueve el coche de forma autónoma, pero aporta par en los momentos en que el térmico es menos eficiente, lo que se traduce en una mayor agilidad percibida y en una reducción real de consumos.

La respuesta del conjunto es particularmente notable al arrancar desde parado, en recuperaciones, al acelerar con decisión para incorporarse rápidamente al tráfico de una rotonda, salidas en pendiente… situaciones en la que un motor de gasolina convencional podría mostrar cierta pereza al no poder entregar abundante par motor de forma inmediata.

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Prueba del Audi Q3 Sportback: Un SUV equilibrado que seduce al volante

Audi homologa un consumo de 6,3 l/100 km para esta versión. Circulando de forma moderada, con protagonismo del trayecto urbano y semiurbano, es posible aproximarse a esa cifra o incluso mejorarla. En autopista el gasto sube claramente. Y si el pie derecho se vuelve inquieto, conviene recordar que este Audi Q3 Sportback pesa 1.646 kg en orden de marcha, tiene un turbo y calza neumáticos de 255 mm de sección: superar los 8 l/100 km es sencillo si nos lo proponemos.

Así va el Audi Q3 Sportback TFSI

La suspensión absorbe bien las irregularidades del asfalto y sujeta la carrocería con eficacia. La dirección, de tacto preciso y asistencia bien calibrada, remite de inmediato al lenguaje habitual de la marca. El conjunto logra que el Audi Q3 Sportback se conduzca con gusto. Las ruedas de 19 pulgadas de la versión S line ofrecen, a nuestro juicio, un buen equilibrio: el flanco es lo suficientemente flexible para absorber baches, pero lo suficientemente firme para dar apoyos francos en curva. La pisada resulta aplomada y estable, sin grillos ni ruidos que delaten holguras o piezas desajustadas. Los frenos son potentes, y los sistemas de asistencia a la conducción intervienen con precisión sin llegar a resultar intrusivos.

El sistema de mantenimiento en el carril guía el vehículo con precisión y es capaz de afrontar las curvas “sin levantar el pie” donde muchos rivales sí lo harían. Para que el coche reconozca que el conductor está al mando, basta con rozar la zona central del volante con la yema de los dedos. También dispone de función de cambio automático de carril.

En opción, están disponibles amortiguadores de doble válvula con control electrónico, recomendables para quien quiera ajustar el chasis según el momento: más confort o más dinamismo a demanda. El inconveniente es que no pueden adquirirse de forma independiente, sino dentro de un paquete que incluye elementos tan dispares como asientos delanteros eléctricos con memorias y pinzas de freno en color rojo.

Prueba del Audi Q3 Sportback: Un SUV equilibrado que seduce al volante
Prueba del Audi Q3 Sportback: Un SUV equilibrado que seduce al volante
Prueba del Audi Q3 Sportback: Un SUV equilibrado que seduce al volante

Atrás quedaron los tiempos en los que los coches fabricados en Europa ofrecían la ventaja competitiva de poder ser fabricados a la carta, frente a los asiáticos que, al depender del stock, siempre han necesitado ofrecer equipamientos cerrados y paquetes de opciones. Ahora que la presión competitiva de las marcas orientales está haciendo estragos en algunos productores europeos, podría ser un buen momento para replantearse una vuelta a la configuración a la carta de los coches fabricados a 24-48 horas del lugar de destino.

Los faros Matrix LED digitales opcionales —que Audi denomina micro-LED, con 25.600 diodos por módulo y un tamaño de unos 40 micrómetros cada uno, aproximadamente la mitad del grosor de un cabello humano— son muy recomendables para quienes conduzcan habitualmente de noche. Iluminan con una luz blanca intensa que cubre una amplia zona por delante del vehículo y permiten proyectar señales sobre el asfalto, como líneas verticales que delimitan el carril. La pega: acceder a ellos obliga a contratar el Paquete Confort Plus y otros elementos opcionales, lo que eleva la factura en casi 7.000 euros; volvemos a lo que comentábamos antes

El Audi Q3 Sportback es el segundo SUV más pequeño de la marca, pero sus 1,86 metros de anchura y un diámetro de giro de 11,8 metros entre paredes —el mismo que un Mercedes-Benz GLC, que le supera en casi 20 cm de longitud— lo convierten en un vehículo que exige atención en calles y garajes estrechos. Merece la pena invertir en el sistema de cámaras exteriores: su calidad es buena y su utilidad, manifiesta.

No es, en resumen, un coche asequible, pero nos parece justo que no lo sea porque, como comentaba al principio de este texto, nada más sentarte sientes esa armonía que es tan difícil de encontrar en muchos otros SUVs de muchas otras marcas. Así que si entra en tu presupuesto, adelante.

Prueba del Audi Q3 Sportback: Un SUV equilibrado que seduce al volante
Prueba del Audi Q3 Sportback: Un SUV equilibrado que seduce al volante

Las claves del Audi Q3 TFSI Sportback

  • El Audi Q3 TFSI Sportback llega en su tercera generación con carrocería de 4,53 metros de longitud y parte de 48.520 euros.
  • La versión TFSI de 150 CV con hibridación ligera ofrece un comportamiento ágil y consumos razonables, con homologación de 6,3 l/100 km.
  • El interior del Audi Q3 Sportback transmite buena calidad de materiales, aunque la pantalla de instrumentación de 11,9 pulgadas con su gran marco negro resulta cuestionable.
  • Los mandos tras el volante sustituyen las palancas convencionales y exigen un período de adaptación, aunque no suponen un problema ergonómico grave en este Audi Q3 Sportback.
  • Las plazas traseras y el espacio sobre la cabeza en la carrocería del Audi Q3 Sportback son limitados frente a algunos rivales directos.
  • Hay equipamientos opcionales muy recomendables en este Audi Q3 Sportback, como los amortiguadores de dureza variable o los faros Matrix-Led, pero al ofrecerse en paquetes de opciones encarecen mucho la factura final.
  • A pesar de su precio y sus dimensiones, el Audi Q3 Sportback convence por el equilibrio entre confort, dinámica y calidad de conjunto.

Fotos del Audi Q3 Sportback TFSI