Debajo del nuevo Rezvani Beast ya no se esconde un ligerísimo Ariel Atom

Hace diez años que llegaba a nuestras vidas el impresionante Rezvani Beast, una extraordinaria criatura que la compañía americana construía sobre la base de una máquina de la talla del Ariel Atom. Ese punto de partida le permitía ofrecer un bajísimo peso, porque aquella criatura pesaba menos de 1.000 kilos. Sin embargo, ese peso se supera de forma considerable en esta segunda entrega, porque la base para darle vida no ha sido la misma.

Para desarrollar esta segunda generación del Rezvani Beast, la compañía americana se ha decantado por un deportivo con el sello ‘made in USA’, además de muy diferente al mencionado Ariel Atom. Y es que debajo de esta criatura no hay otra cosa que un sensacional Chevrolet Corvette de octava generación. Precisamente la primera de la historia con un motor colocado en posición central. A pesar de que la casa americana ha construido desde cero la carrocería de este Rezvani Beast con ligera fibra de carbono, se asienta sobre llantas forjadas… Pero aún así, esta criatura ahora pesa 1.350 kilos.

Se fabricarán 20 unidades de este Rezvani Beast

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Peso que se mueve con gran soltura gracias a la potencia que han conseguido extraer de su corazón 6.2 V8 debidamente vitaminado. Porque los chicos de Rezvani han potenciado de forma notable ese bloque, que en el Chevrolet Corvette de serie es atmosférico. Entre las múltiples novedades en este motor se encuentra la llegada de dos turbocompresores, que le permiten ofrecer la friolera de 1.014 CV de potencia. Esas cifras se envían a sus dos ruedas traseras por medio de un cambio automático de doble embrague y 8 velocidades debidamente reforzado para digerir esa potencia adicional. Y es que con todo ello, y con una relación peso/potencia de 1,33 kg/CV, este Rezvani Beast acelera de 0 a 60 millas por hora (96 km/h) en 2,5 segundos y recorre el cuarto de milla en 9,6 segundos.

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Lo peor en este nuevo Rezvani Beast es el precio que tiene, porque la compañía americana te pide un mínimo de 485.000 dólares (más de 450.000 euros) para hacerte con una de estas máquinas, de las que apenas van a construir 20 ejemplares de forma totalmente artesanal. Para que te hagas una idea, eso vienen a ser como siete veces más de lo que cuesta el vehículo donante.