General Motors prepara nuevos motores V8 en Estados Unidos mientras Europa prohibirá la gasolina en 2035

La compañía mantiene dos V8 de gasolina de nueva generación y un diésel de 8,3 litros capaz de remolcar 17.237 kilos. En Europa, el calendario comunitario sigue apuntando a 2035 para cerrar la puerta al motor de combustión.

General Motors prepara nuevos motores V8 en Estados Unidos mientras Europa avanza hacia la prohibición de la gasolina en 2035. La compañía ha confirmado una nueva generación de bloques de gasolina y un diésel de 8,3 litros pensados para trabajar, no para lucir en un salón.

La próxima generación de las Chevrolet Silverado y GMC Sierra llegará con una gama mecánica difícil de ver en Europa. Las versiones ligeras 1500 mantendrán dos motores V8 Small Block de sexta generación, de 5,7 y 6,6 litros, junto a un diésel de 3,0 litros y un TurboMax mejorado. Todo irá asociado a un cambio automático de diez relaciones.

En las versiones pesadas HD, la jugada sube de nivel. El nuevo Duramax V8 diésel de 8,3 litros entrega 563 CV y 1.668 Nm de par, y con la configuración adecuada las Silverado HD y Sierra HD podrán remolcar hasta 17.237 kilogramos. Es la cifra que separa una pick-up de recreo de una herramienta de obra.

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Qué esconde la nueva gama de motores V8

Más allá de los caballos, lo relevante es el enfoque. El Duramax 8.3 es el primer diésel pesado desarrollado íntegramente en casa por General Motors, con bloque de hierro con grafito compactado, cigüeñal y bielas forjados, pistones de acero y turbocompresor de geometría variable. La transmisión Allison de diez relaciones, el freno motor reforzado y una refrigeración de doble etapa completan un conjunto diseñado para arrancar con remolque cargado y no desfallecer en un puerto de montaña.

  • Silverado y Sierra 1500: motor V8 de 5,7 litros con 408 CV y V8 de 6,6 litros con 488 CV.
  • Versiones HD de gasolina: V8 de 6,6 litros con 418 CV y 640 Nm.
  • Versiones HD diésel: Duramax de 8,3 litros con 563 CV y 1.668 Nm.

El argumento comercial tiene nombre propio: libertad de elección. Desde la compañía insisten en que no quieren imponer una sola mecánica a todos sus clientes y que la combustión sigue siendo la respuesta más práctica para quien necesita autonomía, repostaje rápido y capacidad de carga. En un país donde las pick-up llevan décadas siendo los vehículos más vendidos, según las estadísticas de matriculación publicadas en Estados Unidos, ese mensaje tiene recorrido.

El motor de combustión no desaparece por decreto, sino por competencia: mientras en Europa se discute la fecha, en Estados Unidos se sigue vendiendo por kilos de remolque.

Ahora bien, General Motors no ha renunciado al coche eléctrico. Mantiene el desarrollo de plataformas, baterías, sistemas de recarga y software, y admite que la electrificación es el destino final de la industria. La diferencia es el ritmo: en Estados Unidos no hay prisa por cerrar la puerta al V8.

El contraste regulatorio que explica la jugada

El marco europeo fija 2035 como horizonte para dejar de vender turismos y furgonetas nuevos con motor de combustión, con un debate todavía abierto sobre el papel de los híbridos enchufables y otras tecnologías de transición. En Estados Unidos, las exigencias de emisiones son más laxas, el litro de gasolina ronda el euro frente a los alrededor de 1,50 euros de media que se paga en España y la pick-up funciona como vehículo familiar, laboral y de ocio al mismo tiempo.

Esa asimetría es la que permite a General Motors sostener dos discursos a la vez sin contradicción aparente. La misma empresa que anuncia nuevos V8 mantiene catálogos eléctricos como el GMC Sierra y el Chevrolet Silverado con batería. Los analistas del sector lo describen como una estrategia de cartera: sostener la caja de los motores grandes, muy rentable en Norteamérica, y financiar con ella la transición.

Lo que esta jugada significa desde España

Para el conductor español, la distancia es enorme. En España las pick-up grandes son un nicho, muy por debajo de las 20.000 unidades anuales, y el diésel se ha quedado en torno al 10% de las matriculaciones nuevas. La gasolina y las mecánicas electrificadas se reparten casi todo el resto.

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La paradoja es útil para entender lo que viene: el futuro del diésel y la gasolina se decide en dos tableros distintos. Europa legisla con el calendario por delante y Estados Unidos responde con el mercado por delante. Los fabricantes globales diseñan plataformas que deben cumplir en ambos mundos, y un V8 de 6,6 litros que hoy se vende en Texas difícilmente encontrará hueco en un concesionario de Valladolid.

Queda un detalle práctico para quien mire estas máquinas con curiosidad. Un vehículo de más de 3.000 kilos y casi seis metros de largo no encaja bien en un casco urbano español, ni en las zonas de bajas emisiones, ni en un aparcamiento subterráneo con altura limitada. La vida útil de estos motores se decidirá en las autopistas y los caminos de Norteamérica, no en la M-30.

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El próximo hito está en la revisión del reglamento europeo de emisiones, cuyo calendario sigue abierto y que determinará si el objetivo de 2035 se mantiene intacto o admite matices para híbridos y tecnologías de transición. Mientras esa decisión se cocina, General Motors seguirá vendiendo V8 por kilos de remolque. Lo que allí es libertad de elección, aquí es, de momento, una curiosidad de catálogo ajeno.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: hasta 17.237 kilogramos de capacidad de remolque en las pick-up pesadas, con un diésel V8 de 8,3 litros y 1.668 Nm de par.
  • Consejo práctico: si te planteas una pick-up grande en España, revisa antes la etiqueta ambiental y el acceso a las zonas de bajas emisiones: el tamaño no juega a tu favor en ciudad.
  • Así te afecta: el contraste entre el mercado estadounidense y el calendario europeo de 2035 define qué coches podrás comprar aquí durante la próxima década.