Mérida aprueba la ZBE: multas de 200 euros y reglas de acceso, pero el calendario de sanciones sigue sin fecha

La ordenanza se publicó el 23 de septiembre en el Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz y fija ocho autorizaciones mensuales para los coches sin etiqueta de fuera. Las sanciones no llegarán hasta que el control automático esté operativo.

La ZBE de Mérida ya tiene ordenanza y multas de 200 euros, aunque el calendario para cobrarlas sigue sin fecha. El texto se publicó el 23 de septiembre de 2026 en el Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz, casi cuatro meses después de que el Pleno lo aprobara de forma definitiva el 28 de mayo. Desde entonces hay reglas escritas; lo que aún no funciona es el sistema de cámaras.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: Mérida ya tiene escrita su Zona de Bajas Emisiones, con criterios de acceso más amplios que los de otras ciudades y una fase de avisos previa a las multas.
  • Cómo te afecta: si tu coche no lleva etiqueta ambiental y no paga el impuesto de circulación en Mérida, necesitarás una autorización para entrar en el centro.
  • Puntos clave y plazos: 200 euros de multa, hasta un 30% más por reincidencia y sanción efectiva seis meses después de que las restricciones y las cámaras estén operativas. El Ayuntamiento sitúa el arranque en julio de 2027.

Qué cambia exactamente en el centro de Mérida

La ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones de Mérida se publicó el 23 de septiembre de 2026 en el Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz, después de que el Pleno la aprobara de forma definitiva el 28 de mayo, una vez resueltas las alegaciones presentadas. El texto delimita un perímetro de 30,7 hectáreas en el centro de la ciudad.

El recinto discurre por el entorno de Suárez Somonte, John Lennon, Plaza de España, calle del Puente, Morería, Almendralejo, avenida de Extremadura, Rambla Mártir Santa Eulalia, Puerta de la Villa, José Ramón Mélida y paseo de Sáez de Buruaga. Dentro de esa frontera, la norma fija quién entra sin trámite, quién solo puede hacerlo con permiso y quién queda fuera.

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El control se hará con lectura de matrículas. En mayo, tras una resolución del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura relacionada con el concurso de las cámaras, el alcalde, Antonio Rodríguez Osuna, admitió que esos dispositivos todavía no estaban funcionando. Ese detalle es el que separa una ordenanza publicada de una multa real, y conviene no confundirlos.

Quién puede entrar y quién necesita autorización

Aquí está la diferencia con otras ciudades: la etiqueta no es el único criterio. Tendrán libre acceso, circulación y estacionamiento los vehículos con distintivo B, C, ECO y 0, pero también los coches incluidos en el padrón municipal del Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica de Mérida, aunque por antigüedad no tengan pegatina.

Publicar la ordenanza no es empezar a multar: entre una cosa y otra hay que activar las restricciones, encender las cámaras y esperar seis meses de avisos.

  • Acceso libre: vehículos con distintivo ambiental B, C, ECO y 0.
  • Acceso libre: coches del padrón municipal del impuesto de circulación de Mérida, con etiqueta o sin ella.
  • Con autorización: el resto de vehículos sin distintivo, incluidos los que llegan de otros municipios.

Los coches sin etiqueta llegados de fuera no tienen el centro cerrado. La ordenanza reserva hasta ocho autorizaciones al mes para entradas puntuales, sin permiso permanente. Es la vía para quien visita la ciudad de forma esporádica o necesita hacer una gestión concreta.

A ese cupo se suman los permisos ligados a la actividad diaria. Durante la aprobación definitiva, el Ayuntamiento adelantó que comerciantes, residentes de las calles afectadas, propietarios, trabajadores y vehículos de carga y descarga podrán acceder mediante autorización aunque no sean de la capital extremeña. También anunció facilidades para turistas y visitantes.

Hay una garantía más para quien entra sin querer. El vehículo dispondrá de al menos 30 minutos para abandonar el perímetro sin que se tramite sanción. No es un permiso para quedarse: es un margen para dar la vuelta y salir.

Cuánto cuesta la multa y cuándo empezará a llegar

Incumplir las restricciones de acceso o circulación tendrá la consideración de infracción grave: 200 euros de multa. La cuantía puede subir hasta un 30% cuando se produzca más de una infracción de la misma naturaleza en el plazo establecido y exista resolución firme, es decir, para reincidentes.

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Ahora bien, la ordenanza no arranca el contador sancionador por sí sola. Para cada grupo o categoría de vehículos, el régimen de multas empezará seis meses después de que las restricciones correspondientes sean materialmente aplicables y el sistema automatizado de control esté operativo. Durante ese tiempo, los incumplimientos se traducirán en comunicaciones informativas, sin importe.

El Ayuntamiento situó en julio de 2027 la entrada en funcionamiento de la ZBE cuando el Pleno aprobó la norma en mayo, y vinculó su activación a episodios con niveles elevados de emisiones contaminantes. La ordenanza publicada prevé una implantación progresiva, así que el calendario real se conocerá cuando se activen las restricciones para cada grupo de vehículos y las cámaras empiecen a leer matrículas.

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Julio de 2027 y lo que queda por concretar

El modelo elegido en Mérida se aparta del que aplican la mayoría de las ciudades españolas con ZBE, donde el distintivo de la DGT funciona como llave casi única. En Madrid o Barcelona la etiqueta decide prácticamente todo; aquí la matrícula y la domiciliación fiscal del vehículo pesan tanto como la pegatina. Para entender el marco general, puede ayudar repasar qué es una zona de bajas emisiones. En la práctica, dos coches idénticos y sin distintivo pueden acabar en situaciones opuestas: uno entra sin trámite porque tributa en Mérida y el otro necesita permiso. Conviene tenerlo apuntado antes de programar un viaje a la capital extremeña.

Tampoco es un trámite resuelto. La ordenanza dibuja el marco, pero falta por concretar cómo se piden las ocho autorizaciones mensuales, con cuánta antelación, qué documentación hay que aportar y desde qué momento estarán operativos los trámites. Ese detalle determinará la experiencia real de comerciantes, trabajadores y visitantes, y es donde suelen aparecer las sorpresas. La información oficial de la DGT sirve para comprobar qué distintivo corresponde a cada coche, un dato que aquí no lo es todo, pero sigue siendo el punto de partida.

Queda claro también el ámbito: la norma solo se aplica en Mérida. Nada de esto vale en Cáceres, Badajoz o Plasencia, que van a su propio ritmo y con criterios distintos. Cada ayuntamiento decide sus calles, sus excepciones y sus plazos, y eso obliga al conductor a consultar la norma local antes de dar por hecho que la etiqueta le abre todas las puertas.

Sobre el calendario, la fecha de julio de 2027 es una referencia anunciada, no el día en que las multas empiezan a caer automáticamente. Si la ZBE arranca entonces y el control automatizado está operativo, el periodo de seis meses de avisos empujaría las primeras sanciones económicas al inicio de 2028. Hasta que se publique ese calendario definitivo, la única certeza es que la ordenanza está escrita y que, hoy, entrar en el centro de Mérida sin etiqueta no genera todavía una multa de 200 euros.