La ZBE de Málaga saca 25.000 coches al día de las calles: los accesos bajan de 200.000 a 175.000.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: la ZBE de Málaga ya tiene datos oficiales de cámaras que confirman su efecto sobre el tráfico y el parque móvil.
- Cómo te afecta: si tu coche no tiene etiqueta ambiental y pagas el impuesto de circulación fuera de Málaga, entrar al perímetro restringido supone una multa de 200 euros.
- Puntos clave y plazos: en noviembre de 2026 el veto se amplía a los vehículos con etiqueta B foráneos; los censados en la capital pueden agotar la vida útil de sus coches.
Qué dicen las cámaras: 25.000 coches menos al día
El dato proviene de un informe recién terminado del Área de Movilidad, elaborado a partir del sistema de detección por cámaras. La monitorización de 67 accesos al área delimitada, entre entradas y salidas, compara los accesos actuales con el escenario base de 2023. Entonces se contabilizaban 206.500 accesos en días laborables; ahora la media se sitúa en torno a 175.000.
La reducción no es idéntica en todos los puntos. Según el punto de medición, la caída de los tránsitos laborables se mueve entre el 10% y el 20% respecto a 2023. El informe apunta que el descenso puede responder tanto a la disuasión de la ZBE como a otras políticas de movilidad sostenible.
El perímetro suma algo más de 400 hectáreas y queda delimitado por el Paseo Marítimo Antonio Machado en el litoral, la Avenida Ingeniero José María Garnica y la Explanada de la Estación al oeste, y las avenidas de las Américas, Aurora y Andalucía al norte. Otras vías del contorno son Martiricos, Capuchinos, Olletas y el Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso.
Los accesos mensuales corroboran la tendencia. En diciembre de 2025 se registraron 174.923 entradas diarias; en enero de 2026, 167.258; en febrero, 164.914; y en marzo, 179.657. Los fines de semana se mueven por debajo de los laborables, con medias cercanas a los 125.000 vehículos por jornada. Un tercio de los accesos son externos o metropolitanos.
El centro de Málaga no se ha vaciado de golpe, pero pierde 25.000 accesos al día y reduce de forma sostenida los vehículos más contaminantes.
La concejala de Movilidad, Trinidad Hernández, valora que el efecto principal ha sido la renovación hacia una flota más sostenible más que una reducción drástica del tráfico. Además, enmarca los resultados en el crecimiento de población de Málaga y su área metropolitana entre 2020 y 2026.

Cómo ha cambiado el parque de vehículos dentro de la ZBE
El coche sigue siendo el rey: concentra el 85% de los desplazamientos dentro del perímetro. Le siguen las motocicletas y ciclomotores, con un 6,1%, las furgonetas y camiones ligeros, con un 5,8%, y los autobuses, con un 2,5% en marzo de 2026. Son proporciones estables, pero la composición por etiqueta sí ha dado un vuelco.
Los vehículos sin etiqueta ambiental, los más contaminantes, pasaron del 24,7% en 2023 al 5,2% en marzo de 2026. Entre los externos sometidos a sanción, su presencia cae por debajo del 2%. Los de etiqueta B bajan del 31,2% al 20,0%, mientras que los C suben del 40,4% al 50,4%. Los ECO son los que más crecen: del 3,0% al 19,6%. Los Cero pasan del 0,7% al 4,7%.
Hernández insiste en que estos porcentajes ganan relevancia en un contexto de crecimiento poblacional sostenido. Para el Área de Movilidad, el dato confirma que la ZBE está acelerando la renovación del parque móvil, no solo limitando accesos.
Sanciones, calendario y recurso judicial
La ordenanza que regula la ZBE entró en vigor en noviembre de 2024. Las sanciones económicas empezaron un año después, en noviembre de 2025, para los vehículos sin distintivo ambiental que pagan el impuesto de circulación fuera de la ciudad. En los dos primeros meses de multas, las cámaras captaron 12.000 accesos no permitidos.
La multa por entrar indebidamente es de 200 euros, que se quedan en 100 si se aplica el pronto pago. El próximo hito llega en noviembre de 2026, cuando el veto se ampliará a los vehículos con etiqueta B foráneos. Los coches censados en Málaga capital pueden agotar la vida útil.
El control no tiene en cuenta la motivación del viaje. Las cámaras leen la matrícula y cruzan los datos con la base de la DGT, de modo que la restricción se aplica por el distintivo ambiental, no por el tipo de desplazamiento. Eso explica que la renovación del parque haya avanzado tan rápido.
La etiqueta no es físicamente obligatoria: el control se hace por lectura de matrículas y cruce con la base de datos de la DGT. Cualquier conductor puede comprobar el distintivo de su vehículo introduciendo la matrícula en la página web de la DGT.
Queda un punto pendiente. La aplicación de la ZBE está a la espera de decisión judicial, según la documentación municipal recogida en la información original. Los servicios jurídicos del Ayuntamiento no descartan un revés, aunque matizan que sería subsanable a corto plazo.
En la práctica, el semáforo sigue en verde para la zona restringida. Los datos de cámaras ofrecen una fotografía real: menos tráfico dentro del perímetro y un parque móvil cada vez más limpio. El próximo contraste llegará con la ampliación a los etiqueta B foráneos en noviembre de 2026.

