Jonny Smith no exagera cuando dice que en este coche hay tres vehículos distintos. El presentador de The Late Brake Show ha vuelto al taller de Yorkshire Car Restorations para mostrar el primer gran hito del proyecto: la carrocería de un Talbot Matra Rancho montada sobre la plataforma de un Subaru Impreza ya rueda sobre sus cuatro ruedas. Después de meses de corte y soldadura, el injerto empieza a parecer un coche de verdad y no una suma de piezas.
Un injerto que ya se sostiene sobre sus ruedas
El propio Smith admite que este es uno de los momentos más emocionantes desde que arrancó la serie. Ver el conjunto bajar del elevador y salir empujado a la calle confirma que la geometría funciona y que el trabajo de chapa ha llegado a un punto sin retorno. Quien ha asumido la parte más ingrata es Ryan, el responsable del taller: hacer que una carrocería de los setenta se apoye sobre una base de los noventa sin que se note la costura.
Smith insiste en algo que suele fallar en este tipo de transplantes: el resultado tiene que parecer natural. Reconoce haber visto muchos swaps de carrocería donde el coche final queda raro, con vías distintas entre ejes o con una longitud que no cuadra. Aquí, sostiene, no ocurre.
Tres coches desmontados para construir uno
Detrás del resultado hay una aritmética incómoda. Por un lado está el suelo, el vano motor y todos los anclajes del Impreza. Por otro, la carroceria del Rancho. Y entre medias, un tercer frente: parte de otro frontal que hubo que empalmar para completar el conjunto. El presentador lo resume con humor en el vídeo: son tres coches los que han acabado fundidos en uno.
El punto delicado es la diferencia de lenguaje de diseño. El Subaru es un coche de los noventa, con formas que buscan eficiencia aerodinámica y una línea que cae hacia delante. El Rancho es un vehículo de 1977, cuadrado como un pequeño camión. Soldar ambos mundos sin costuras visibles es, según Smith, el auténtico reto del proyecto.
El Rancho no es un coche fuerte, es ligero y tiende a retorcerse, mientras que el Impreza sí es rígido, así que el resultado debería ser mejor que cualquiera de los dos por separado.
— Jonny Smith
Para que el vano motor siga siendo reconocible, el equipo ha decidido no tocar las cotas inferiores. Todo lo que hay por debajo del plano de las aletas se mantiene tal cual salió de fábrica en Japón, de modo que motor, radiador y periféricos puedan montarse con piezas de catálogo. La transformación hacia el aspecto Rancho se hará hacia arriba, añadiendo volumen y elevando la línea del capó.
Los faldones que solo apreciará un experto
Hay una zona del coche que Smith considera especialmente crítica y que prácticamente nadie verá nunca: los faldones. La piel interior llega del Impreza, mientras que la piel exterior la ha fabricado el taller a mano para replicar el perfil original del Matra. No sirvió la pieza del Subaru, que en palabras del equipo era demasiado alta, demasiado gruesa y con proporciones equivocadas.
El trabajo obligó a colocar la carrocería sobre el suelo del Impreza, montar la puerta y cuadrarla antes de fijar nada, para después alinear todo el conjunto. Como cada pieza se hace dos veces, la simetría se convierte en una prueba de paciencia. Que la puerta abra ahora con un golpe seco de coche de fábrica lo celebran como una pequeña victoria.
Una jaula de dos tercios que quiere parecer tapicería
El Rancho original nació sobre una base de pickup, con la carrocería atornillada y una zona central especialmente débil, algo que empeora cuando el coche ha sufrido corrosión. Para compensar esa falta de rigidez, el proyecto incorpora una jaula de dos tercios que recorre los pasos de rueda delanteros y llega hasta las torretas traseras, sin barras de puerta ni refuerzos de competición.
Smith adelanta que la jaula irá forrada con la misma tela que los paneles de puerta o el techo. La intención es que no parezca un coche de carreras, sino un vehículo de estilo de vida. La barra diagonal quedará escondida detrás de los asientos traseros, que se apoyarán sobre ella para completar el triángulo estructural.
Suspensión australiana, altura de serie y llantas por decidir
El coche monta ahora mismo una suspensión firmada por un fabricante australiano, con coilovers ajustados a una altura de serie o ligeramente superior. La decisión es deliberada: Smith no quiere que el resultado quede más bajo de lo que corresponde a un Rancho, porque eso rompería el carácter del original.
Las ruedas que se ven en el vídeo son un apaño: una de 17 pulgadas, otra de 16 y dos de emergencia. El coche llevará llantas de 16 pulgadas, pero el diseño sigue sin decidirse. Sobre la mesa hay opciones tipo SUV, llantas de rally estilo Sparco o Speedline, e incluso una llanta de acero de Forester. El presentador admite entre risas que debería haberlo decidido hace meses.
Lo que falta: aletas, capó y pintura
Con el chasis resuelto, el siguiente frente es la chapa exterior. Queda fabricar y colgar las aletas, alargar el capó y elevar la línea superior para que el conjunto recuerde al Rancho de serie. Después llegará la pintura del vano motor y, con ella, el montaje del motor, que en estos momentos se está construyendo fuera del taller. Todavía no hay nombre definitivo para el coche terminado.
Contexto: por qué un Rancho es un unicornio
El Talbot Matra Rancho se lanzó en 1977 y en 2027 cumplirá su cincuenta aniversario. Fue un ejercicio de estilo adelantado a su tiempo: un vehículo recreacional construido sobre la base de un utilitario, con aspecto de todoterreno ligero pero tracción delantera. Su producción nunca fue masiva y hoy los supervivientes son escasos incluso en Francia, su mercado natural.
La versión con volante a la derecha es el escalón más raro. Según Smith, en todo el mundo podrían quedar unas seis unidades en el mundo, y en Reino Unido apenas una o dos. Eso explica que el proyecto tenga que apoyarse en un ejemplar de referencia comprado específicamente para tomar medidas, y que uno de los coches donantes acabara despiezado. El equipo insiste en que, aun así, se han salvado dos coches: el propio Rancho y el Subaru.
Qué significa esto para el aficionado
Durante años, el restomod ha sido territorio de Porsche 911 y de muscle cars americanos. Este proyecto enseña otra vía: coger un coche europeo raro, de esos que no aparecen en ninguna subasta, y devolverle la vida con mecánica moderna en lugar de restaurarlo a la perfección original.
También es una lección sobre lo que no se ve. El trabajo de faldones, la jaula forrada o el suelo reconstruido no aparecerán en las fotos del coche terminado, pero determinan si el resultado se comporta como un coche o como un collage. Smith sostiene que ahí está la diferencia entre un swap bien ejecutado y otro que solo funciona de lejos.
El proyecto encara ahora la fase más visible, la de la chapa y el color, con la duda de las llantas todavía abierta. Queda saber si un Matra Rancho de los setenta puede sentirse como un Impreza sin dejar de parecer un Rancho. La respuesta, dentro de unos meses, sobre el asfalto.
Puedes ver el vídeo completo aquí:


