El Real Decreto 518/2026 entra en vigor el 1 de octubre: las flotas de reparto tendrán que revisar formación y protocolos de circulación.
La reforma del Reglamento General de Circulación no cambia la ficha técnica de ninguna furgoneta, pero sí la forma de conducirla y de planificar la ruta. El foco está en los usuarios vulnerables —peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de patinetes eléctricos— y en maniobras que un repartidor ejecuta decenas de veces al día: el adelantamiento, la parada en calzada y la advertencia de una inmovilización por avería.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: entra en vigor el 1 de octubre y afecta de lleno al reparto urbano y de última milla: adelantamientos, cinturón, V16 y pasillo de emergencia pasan a tener reglas nuevas y sin margen interpretativo.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: un marco único para todo el país, menos ambigüedad en la calle y un entorno más previsible con los colectivos más frágiles, lo que rebaja el riesgo de siniestro. En contra: el cinturón obligatorio en trayectos cortos complica las paradas múltiples y la adaptación exige horas de formación y reescritura de protocolos con un calendario ajustado.
- Datos técnicos clave: separación lateral de 1,5 metros y reducción de 20 km/h sobre el límite al adelantar a un ciclista; 5 metros de distancia trasera en urbano; V16 conectada y geolocalizada como único dispositivo de preseñalización; entrada en vigor el 1 de octubre de 2026.
Adelantar a una bicicleta ya no admite la maniobra rápida
Rebasar a un ciclista en carretera exige desde ahora dos condiciones a la vez. Al 1,5 metros de separación lateral se suma la obligación de circular al menos 20 km/h por debajo del límite máximo de la vía. En una convencional limitada a 90 km/h, la maniobra se hace a 70 km/h como máximo, según el texto del real decreto.
En calzadas de dos o más carriles por sentido hay un tercer requisito: ocupar por completo el carril contiguo para completar el adelantamiento. La misma combinación de distancia y moderación se aplica al rebasar cualquier vehículo inmovilizado en la calzada o el arcén por avería, accidente, auxilio o regulación del tráfico. Ahí entran también los propios vehículos de reparto parados en carga y descarga: para una flota que trabaja en carreteras secundarias y travesías, el efecto directo es más tiempo de tránsito entre paradas.
En ciudad, los ciclistas circularán preferentemente por el centro del carril y los vehículos a motor deberán mantener una distancia de seguridad trasera mínima de 5 metros. En calles de un solo carril limitadas a 30 km/h o menos, los ayuntamientos podrán autorizar la circulación de bicicletas en ambos sentidos previa señalización. Es una decisión municipal, así que conviene comprobar qué calles de la zona de reparto cambian de sentido útil en las próximas semanas.
La norma no cambia el vehículo que compras, cambia el procedimiento con el que trabajas: ruta, paradas y preseñalización pasan a tener reglas más estrictas.
Cinturón, V16 y pasillo de emergencia: lo que cambia en la cabina
El cambio más incómodo para el reparto es la desaparición de las exenciones profesionales del cinturón. Taxistas en servicio, repartidores de mercancías en trayectos urbanos y profesores de autoescuela pierden los permisos históricos que les eximían de abrochárselo en distancias cortas. Solo las ambulancias asistenciales en servicio de urgencia mantienen la salvedad en su habitáculo médico.
La segunda novedad con impacto operativo es la jubilación definitiva de los triángulos de preseñalización: la luz V16 conectada y geolocalizada queda como el único dispositivo legal para advertir de una inmovilización en carretera. Para la flota implica dotar a cada unidad de un dispositivo con conectividad y batería propia, y formar al conductor en su colocación correcta sobre el techo.
Se añade el pasillo de emergencia: en retenciones con tráfico detenido o a paso de peatón, los vehículos deben orillarse hacia los extremos de su carril y dejar libre un espacio central por el que avancen ambulancias, bomberos y fuerzas de seguridad. Con nieve en autovía, quedan prohibidos el adelantamiento y la circulación por el carril izquierdo, reservado a quitanieves y servicios de urgencia.

Lo que el gestor de flota debe cerrar antes de que acabe el año
Ninguna de estas reglas cambia el tipo de vehículo que compras, pero todas cambian el manual de operaciones. La revisión mínima pasa por cuatro frentes.
- Reescribir el protocolo de adelantamiento con la fórmula completa: 1,5 metros más 20 km/h por debajo del límite de la vía.
- Formar al conductor en el cinturón obligatorio también en trayectos cortos y en el uso de la V16 conectada, con una unidad por vehículo.
- Recalcular los tiempos de ruta en trayectos interurbanos, donde ocupar el carril contiguo añade segundos a cada maniobra.
- Trasladar las obligaciones a autónomos colaboradores y subcontratas: la norma obliga al conductor, pero la responsabilidad operativa es del gestor.
Desde la perspectiva del gestor, la carga es desigual. Las flotas que ya trabajan con telematics —telemática embarcada— y con formación periódica absorben el cambio con un coste marginal: les basta con actualizar contenidos y añadir el dispositivo V16 al inventario de a bordo. Las estructuras pequeñas, con uno o dos vehículos y conductores que apenas pasan por aula, afrontan el mismo deber con menos músculo administrativo.
Para el reparto de última milla urbana y de paquetería, la norma encaja sin reservas: vehículo ligero, recorridos cortos y protocolos ya escritos. La distribución capilar interurbana, la venta técnica a domicilio y el transporte de larga distancia solo notan el efecto de la regla de nieve y del pasillo de emergencia, además de la moderación al rebasar vehículos detenidos.
Lo que hay que vigilar es el plazo: la entrada en vigor está fijada para el 1 de octubre y no admite espera. Después, los ayuntamientos que autoricen bicicletas en doble sentido en calles de 30 km/h añadirán cambios de sentido en rutas que el gestor descubrirá sobre el terreno, y queda por verificar cómo trasladan las empresas de reparto la dotación de la V16 a las flotas subcontratadas.

