Yamaha ha movido ficha para traer a España una de esas motos que llevan tiempo haciendo babear a los aficionados en foros y redes: la PG-1, una underbone de 114 cc con espíritu trail y un encanto deliberadamente sencillo. El registro europeo de la marca hace apenas unos días añade la pieza que faltaba para que esta pequeña scrambler cruce el charco. Te cuento qué hay detrás de esa denominación y por qué puede convertirse en una alternativa tan refrescante a la omnipresente Honda Super Cub.
¿Qué es la Yamaha PG-1?
La PG-1 nació en 2023 para los mercados del sudeste asiático —Tailandia y Vietnam, sobre todo— y responde a una filosofía que muchos echamos de menos en Europa: moto ligera, robusta y sin complicaciones, capaz de moverse por ciudad con la misma soltura que por una pista de tierra. Visualmente recuerda a una Honda CT125 Hunter Cub, pero con un punto más macarra y desenfadado, gracias a su asiento ancho y plano, los neumáticos de tacos y unas líneas de scrambler de toda la vida.
En el fondo late una mecánica de lo más honesta. No hay pretensiones de superventas ni alardes técnicos: se trata de una motocicleta que pesa alrededor de 107 kg en seco, monta llantas de 16 pulgadas en ambos ejes y viene preparada para llevar acompañante con cierta dignidad. Todo ello envuelto en un conjunto compacto que promete una agilidad sobresaliente, tanto al filtrar entre coches como al salirte del asfalto.
Un vistazo a la mecánica: sencillez con cambio semiautomático
Bajo el carenado reposa un monocilíndrico horizontal de 114 cc refrigerado por aire, que entrega en torno a 10 CV. La cifra no impresiona, pero sí lo hace su funcionamiento: va acoplado a un cambio de cuatro velocidades con embrague centrífugo. Esto significa que no hay maneta de embrague: aceleras y subes o bajas marchas sin temor a calarte. Exactamente igual que en una Honda Super Cub, y exactamente lo que necesitas para moverte con desparpajo en atascos o en una trialera fácil.
La transmisión final es por cadena —nada de correas— y el chasis de viga central mantiene la receta ligera. Los frenos, hasta hace poco, prescindían del ABS, algo que dejaba al modelo fuera de cualquier homologación europea. Pero eso cambió a finales del año pasado.
El ABS delantero, la clave para Europa
En 2025 llegó una actualización decisiva: la PG-1 incorporó un sistema ABS monocanal sobre la rueda delantera, acompañado de un cuadro de instrumentos digital con pantalla LCD. La rueda trasera conserva el clásico freno de tambor, un guiño a la economía y a la tradición. Este pequeño añadido técnico allana el camino para que Yamaha pida la homologación en el Viejo Continente, donde el ABS es obligatorio en la práctica totalidad de motocicletas nuevas desde hace años.
La pieza que faltaba para que la PG-1 cruce fronteras ya está en su sitio; ahora solo falta que Yamaha decida que merece la pena.
¿La veremos en EICMA 2026?
El registro de la marca «PG-1» en la oficina europea es la señal más clara hasta la fecha de que Yamaha se toma en serio la posibilidad de traerla. No hay confirmación oficial —ni fecha, ni precio, ni especificaciones definitivas—, pero la lógica apunta a una presentación en salones. El próximo EICMA de Milán, en noviembre, es la cita por excelencia del motociclismo mundial, y no sería raro que esta pequeña bajo la manga se descubriera allí. Ya ha ocurrido otras veces con modelos que primero rodaron en Asia y luego dieron el salto a Occidente.
Ahora bien, conviene poner los pies en el suelo: hablamos de una moto de nicho, que no va a competir en cifras con una naked de media cilindrada ni a arrasar en matriculaciones. Su atractivo reside en otra parte: en el placer de conducir algo distinto, con personalidad y la mínima electrónica posible. Para motoristas que busquen una segunda moto de uso diario, divertida y barata de mantener, la PG-1 puede ser un caramelo.
Contexto: la Honda Super Cub y el filón de las pequeñas trail
La Honda Super Cub es, con más de 100 millones de unidades vendidas desde 1958, el vehículo a motor más fabricado de la historia. Su fórmula —motor pequeño, cambio semiautomático y fiabilidad a prueba de bombas— marcó un antes y un después en la movilidad mundial. La CT125 Hunter Cub retoma esa esencia y la viste de aventurera, pero en España es una rareza cara: ronda los 4.800 euros, un precio que choca con la modestia de sus 125 cc. La Yamaha PG-1 podría entrar en ese mismo segmento, pero con una propuesta estética más juvenil y, previsiblemente, un precio más ajustado.
En Asia llevan años adorando este tipo de motos; en Europa, apenas empiezan a despertar interés. Marcas como Hero, con su Xpulse 200 4V, o la propia Honda con la Monkey y la DAX, demuestran que hay un hueco para las pequeñas trail. La PG-1 apuesta por una sencillez aún más radical, y eso, en plena era de la hiperconectividad y los modos de conducción infinitos, puede ser justo lo que algunos motoristas andamos buscando.


