Cummins fabricará en España baterías LFP para camiones y autobuses eléctricos

Accelera, la división de electrificación del grupo estadounidense, producirá en España una nueva generación de baterías LFP con cinco formatos apilables.

La estadounidense Cummins fabricará en España una nueva generación de baterías LFP destinada a camiones, autobuses y vehículos comerciales eléctricos. La decisión llega a través de Accelera, su división de electrificación, y amplía el mapa industrial español más allá del coche eléctrico.

La compañía, fundada en 1919 y tradicionalmente ligada al motor diésel, mantiene a la vez el desarrollo de motores de combustión para vehículos pesados y la entrada en baterías, motores eléctricos y sistemas de cero emisiones, incluidas las pilas de combustible. España tendrá ahora un papel industrial en esa transformación.

Cinco formatos para meter la batería bajo el autobús

El planteamiento técnico rompe con la idea de una gran bandeja plana pensada para turismos. Accelera ha desarrollado una familia de cinco formatos, denominados 1T, 2T, 3T, 4T y 5T, que permiten apilar las celdas en altura según el espacio disponible en cada vehículo.

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Esa modularidad importa sobre todo en los autobuses urbanos de piso bajo. Los paquetes 1T y 2T se instalan en zonas con muy poca altura disponible, mientras que los formatos de tres, cuatro y cinco niveles están pensados para vehículos más grandes y con mayor espacio, como los camiones pesados.

La versión 1T mide aproximadamente dos metros de largo, 62 centímetros de ancho y solo 14 centímetros de alto: pesa 325 kilos y almacena 51 kWh. El formato 3T alcanza 102 kWh, pesa unos 655 kilos y admite hasta 300 kW de potencia máxima de descarga. Además, se pueden instalar hasta diez sistemas en paralelo.

La electrificación del transporte pesado también se decide por adaptar la batería al hueco real de cada autobús o camión, y España entra ahora en esa conversación industrial.

Qué supone para la electrificación industrial en España

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Hasta ahora, los grandes proyectos de baterías en España se han asociado sobre todo al coche eléctrico. El anuncio de Cummins introduce un actor estadounidense relevante en un segmento, el de los vehículos pesados, que en Europa está acelerando su electrificación por exigencias ambientales y de costes operativos.

El anuncio amplía un debate industrial que normalmente se concentraba en las plantas de baterías para turismos. La electrificación de camiones, autobuses, vehículos de reparto y maquinaria especializada necesitará una cadena propia, con empleo y negocio asociados, y la apuesta de Cummins sitúa a España en ese segmento.

La química elegida, litio-ferrofosfato (LFP), refuerza la lógica industrial: menor coste, mayor durabilidad y estabilidad térmica frente a otras químicas con mayor densidad energética. La propia compañía habla de más de 4.000 ciclos para algunas configuraciones de la plataforma, un dato importante para flotas que necesitan estirar la vida útil del vehículo.

El formato 3T, por ejemplo, dispone de una tensión de funcionamiento de entre 586 y 840 voltios, una carga rápida del 10 al 80 por ciento en 25 minutos y un rango de temperatura de -35 a 50 grados centígrados. Son parámetros técnicos que interesan especialmente a operadores de flotas y fabricantes de vehículos comerciales.

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Frente a las plantas de celdas destinadas al coche eléctrico, la fabricación de paquetes para vehículos pesados exige diseños más modulares y robustos. Un autobús urbano necesita integrar la batería bajo el suelo sin restar accesibilidad; un camión de larga distancia necesita combinar capacidad útil de carga y autonomía. Ese tipo de solución técnica es la que Cummins quiere escalar desde España.

La vida útil declarada superior a 4.000 ciclos también encaja con las exigencias de las flotas: cuanto más tiempo pueda permanecer la batería en servicio antes de degradarse, mejor amortizada queda la inversión inicial.

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Lo que se sabe y lo que queda por concretar

Por ahora, Cummins no ha detallado dónde se ubicará la fábrica española de baterías, cuánto invertirá, cuántos empleos creará, qué capacidad tendrá ni cuándo comenzará la producción. Fuentes del sector apuntan como opción plausible las instalaciones de Guadalajara, donde el grupo cuenta con una planta de electrolizadores, aunque no existe confirmación oficial al respecto.

El movimiento encaja con una tendencia europea más amplia: la descarbonización del transporte pesado obliga a los fabricantes a controlar una parte relevante de la cadena de valor. España, con una base industrial de automoción madura y capacidad de fabricación de componentes, busca una posición en esa nueva etapa.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: 102 kWh de energía nominal y hasta 300 kW de descarga en el formato 3T, con configuraciones de hasta diez paquetes en paralelo.
  • Consejo práctico: Si gestionas flotas o sigues la electrificación del transporte pesado, observa la modularidad en altura de las baterías LFP: determina qué vehículo puede electrificarse sin renunciar al espacio de carga o al piso bajo.
  • Así te afecta: La apuesta industrial de Cummins en España acerca la fabricación de baterías para camiones y autobuses al mercado europeo, con posibles efectos en empleo, proveedores y disponibilidad de tecnología para flotas.