El MG Cyberster GT llegó al mercado como ese deportivo eléctrico que muchos pedían: dos plazas, techo descapotable, 502 CV y un precio de 60.245 libras. James, presentador de JayEmm on Cars, confiesa que este coche debería haber sido su preferido del año. Sin embargo tras una semana de pruebas sostiene que se ha convertido en uno de los peores estrenos que ha analizado.
Un descapotable eléctrico con números de superdeportivo
Según el presentador los fundamentos son correctos. Se trata de un biplaza puro, sin el habitual intento de encajar asientos traseros que nadie va a usar. El diseño, con líneas trazadas en Londres, le ha ido ganando con el tiempo aunque el frontal parece hecho de cera expuesta al calor y los intermitentes traseros en forma de flecha resultan excesivos. A cambio atrae miradas y fotografías allá donde va, lo que para James convierte al Cyberster en una experiencia cercana a la de un superdeportivo, pero por mucho menos dinero.
Las cifras del GT tampoco defraudan sobre el papel: unos 725 Nm de par y un 0-60 mph en 3,2 s con launch control. La batería de 77 kWh admite picos de carga de 144 kW y la autonomía real ronda las 250 millas, lejos de las 310 que anuncia la marca. El maletero no es el punto débil esperado en un descapotable; al contrario, el presentador asegura que permite afrontar una semana de viaje sin problemas.
Las puertas de tijera y sus sensores imprecisos
El punto de partida, por tanto, parecía sólido. Los problemas empiezan con las puertas de tijera, espectaculares pero mal resueltas. Se pueden abrir desde la llave o desde botones interiores, y cerrarlas obliga a pulsar mandos situados en posiciones poco naturales: uno queda escondido arriba y otro está dentro del habitáculo. Si la puerta empieza a cerrarse mientras alguien se mueve con lentitud, el margen de error es real.
El sensor anticolisión tampoco convence. James lo puso a prueba simulando una pared baja de ladrillo, de esas que no se ven bien desde el asiento. La puerta golpeó el obstáculo antes de detenerse. El sensor reaccionó tarde y solo cuando el presentador hizo fuerza contra ella. Para un coche de 60.245 libras, esa imprecisión le parece inaceptable y convierte el conjunto en una muerte por mil cortes.
Es una idea excelente que ha sido, en muchos sentidos, terriblemente ejecutada.
— James, JayEmm on Cars
Un interior dominado por pantallas y botones confusos
Dentro del Cyberster conviven cuatro pantallas, una disposición que el presentador define como una pesadilla. Hay controles táctiles para el climatizador, una pantalla extra para ajustes rápidos y menús tan lentos que obligan a repetir pulsaciones. La desconexión entre los botones físicos del volante y las pantallas provoca que un control gobierne la información de un lado y otro solo el audio. Los mandos para alternar pantallas únicamente avanzan en una dirección.
La ergonomía general tampoco sale bien parada. El asiento no resulta cómodo para James y deja al conductor demasiado alto. El volante tiene una forma que se clava en la muñeca y obliga a colocar las manos en posturas poco naturales. Además el espejo retrovisor crea un punto ciego peligroso y las pantallas laterales quedan tapadas por el aro del volante, un fallo que según JayEmm on Cars otras marcas como Porsche ya habían resuelto desplazando los gráficos.
Al volante: prestaciones que no redimen la suspensión
En línea recta el GT responde a lo prometido: con el modo personalizado o sport la entrega de potencia se siente inmediata y resulta eficaz para incorporarse a vías rápidas. El coche pesa justo por debajo de las dos toneladas, una cifra elevada para un deportivo. Sin embargo la suspensión demasiado firme amplifica cada imperfección del asfalto y, en tramos revirados y exigentes, el comportamiento llega a transmitir inseguridad.
La comparación con un Mazda MX-5 de 225 caballos es demoledora: el descapotable japonés deja sensaciones mucho más interactivas, aunque sea bastante más lento. El Cyberster apenas comunica textura a través de la dirección y la postura de conducción elevada resta confianza. James recuerda que un McLaren 570S, capaz de 320 km/h, le resultó más confortable que este MG con una velocidad máxima de 125 mph.
La lectura editorial: un aviso antes de comprar
El veredicto de JayEmm on Cars no es un simple ataque al coche eléctrico. Al contrario, James defiende el concepto y reconoce destellos de calidad en la experiencia descapotable sin ruido. Su crítica se centra en decisiones evitables: interfaces mal pensadas, una suspensión mal calibrada y detalles de seguridad pasados por alto. MG pertenece a SAIC y ha orientado este producto claramente al cliente europeo, lo que hace más frustrante que la ejecución no esté a la altura.
Para quien esté considerando el Cyberster, la advertencia práctica es clara: conviene probar a fondo la posición de conducción, la visibilidad y el tacto de la suspensión antes de firmar. El atractivo de las puertas y las cifras de aceleración no compensan, según este análisis, una convivencia diaria llena de fricciones.
¿Merece el Cyberster una segunda oportunidad?
James cierra con una idea que resume el problema: este coche no tenía que salir así. Bastaba con más pruebas, mejor integración de los controles y una puesta a punto más honesta. El Cyberster encarna un concepto que muchos conductores europeos estaban esperando, y por eso duele que falle justo en lo cotidiano. La pregunta que queda en el aire es si MG escuchará las críticas y corregirá estos defectos en una revisión, porque el deseo de un deportivo eléctrico asequible sigue intacto.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de JayEmm on Cars en YouTube.


