Por qué Doug DeMuro compra un Mercedes E55 AMG Wagon del año 2000 con 349 CV

El youtuber estadounidense explica por qué importó desde Europa un Mercedes E55 AMG Wagon de 2000: potencia, nostalgia y una tradición familiar que quería continuar antes del nacimiento de su tercer hijo.

Doug DeMuro acaba de comprar un Mercedes-Benz E55 AMG Wagon del año 2000, un coche que a simple vista parece una ranchera europea antigua y anodina. Pero el youtuber estadounidense sostiene que hay razones de peso detrás de la decisión de importarlo desde el otro lado del Atlántico: potencia, nostalgia y una tradición familiar muy particular.

Un ejemplar con historial viajero

DeMuro explica que se trata de la versión de altas prestaciones del Clase E W210, vendido en Estados Unidos entre 1996 y 2002. El E55 era el tope de gama firmado por AMG. La carrocería wagon jamás se comercializó en Norteamérica, donde solo llegó la variante sedán. Para hacerse con la familiar, el presentador tuvo que recurrir a la importación.

El historial de este coche es particularmente curioso. Empezó su vida en Japón, donde pasó la mayor parte de sus primeros años, luego recaló en los Países Bajos y finalmente cruzó el Atlántico hasta quedar en manos de DeMuro. Bajo el capó lleva un V8 atmosférico de 5,5 litros que, según el youtuber, rinde alrededor de 355 caballos y justo por debajo de 400 libras-pie de par. Cuando era nuevo, aceleraba de 0 a 60 millas por hora en unos cinco segundos.

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Por qué un E55 wagon y no cualquier otro coche

Hay motivos racionales y motivos personales. DeMuro siempre ha admirado los AMG de aquella época: mejoras mecánicas significativas con una estética exterior discreta, sin la agresividad de los AMG actuales. También recuerda que era el único AMG disponible en la gama, el rey absoluto, sin subdivisiones como las que existen hoy con 43, 63 o paquetes de diseño.

La razón más personal se debe a su familia. DeMuro está a punto de tener un tercer hijo varón. Los dos primeros fueron llevados a casa desde el hospital en sendas rancheras europeas, algo que en el segundo caso no fue intencional. Para el tercero decidió buscar deliberadamente otra ranchera europea y continuar así la tradición.

Hay más historia detrás del capricho. Hace quince años, DeMuro tuvo un E55 sedán del año 2001 en color plata y asegura que es el coche del que mas se arrepiente de haber vendido en toda su vida. Nunca antes había recomprado un coche que ya hubiera tenido. Con el modelo cumpliendo 25 años, la importación se vuelve legal y mucho más sencilla, así que todo terminó encajando.

Este coche es especial y emocionante, pero solo si sabes lo que estás mirando. Para todos los demás, es una ranchera aburrida y corriente.

— Doug DeMuro

El proceso de importación y la tercera fila

Para encontrar el ejemplar adecuado, DeMuro recurrió a dos contactos del mundo de la importación: un intermediario europeo al que menciona como Dutch Munich y el taller Inbound Motorsports en Norteamérica. Buscó durante meses un E55 wagon con tercera fila de asientos de fábrica, pero los candidatos que aparecieron tenían demasiado kilometraje, historial de daños o se les escapaban antes de poder concretar la compra.

Finalmente compró un ejemplar sin tercera fila y decidió instalarla después. No fue un proceso sencillo. En Norteamérica todos los wagon vendidos oficialmente traían la tercera fila, pero ninguno con el interior negro que buscaba DeMuro. Encontraron una en Europa, la enviaron y montarla implicó lidiar con paneles interiores y cinturones de seguridad. El resultado, asegura, parece de fábrica.

Quirks y detalles que no ves en el sedán

DeMuro destaca varios detalles exteriores. Las llantas AMG Monoblock, que en los últimos años han vivido un resurgimiento de popularidad hasta el punto de que AMG ofrece hoy una llanta nueva inspirada en ellas. El limpiaparabrisas de una sola escobilla con recorrido excéntrico. Y la ausencia total de tintado en los cristales, algo inusual en Estados Unidos pero habitual en Europa. DeMuro confiesa que le encanta porque desde la tercera fila trasera, los niños pueden saludar a los demás conductores y ser perfectamente visibles.

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En el interior, este E55 era el tope de gama y se nota. Ofrece asientos delanteros calefactados y ventilados, una rareza en el año 2000. La consola central esconde salidas de climatización adicionales para mantener la comida o la bebida a una temperatura agradable. Los sensores de aparcamiento, tanto delante como detrás, se apagan a velocidades normales y vuelven a activarse en maniobras lentas, evitando distracciones durante la conducción.

Al volante: un crucero, no un deportivo

DeMuro lo admite sin rodeos: no es un coche dinámicamente brillante para los estándares modernos. Lo define como un crucero de alta velocidad más que un deportivo. Le encanta la entrega de par del motor, que responde con suavidad sin hundir el acelerador. La suspensión blanda y el confort general lo convierten, dice, en un excelente coche familiar para viajar con espacio de sobra.

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La puntuación Doug Score del coche es de 57 sobre 100. DeMuro la considera notable: supera al Audi RS6 C5 y queda un punto por detrás del E55 AMG de la generación siguiente, el W211. La valoración diaria es alta por su practicidad, confort y fiabilidad, pero la puntuación de fin de semana es la más baja entre los modelos comparados. Para su propósito, concluye, es exactamente perfecto.

Qué significa esta compra para el mercado

El Mercedes E55 AMG W210 pertenece a la era dorada de AMG, cuando había un único AMG por modelo y el E55 era el rey indiscutible. El motor M113 V8 está considerado uno de los bloques más fiables que Mercedes-Benz ha fabricado. DeMuro calcula que estos coches se mueven en torno a los 20.000 dólares y que conservan su valor, lo que hace que la compra sea poco arriesgada desde el punto de vista económico.

Esta adquisición refleja una tendencia que DeMuro conoce bien: los coches de finales de los 90 y primeros 2000 con motores atmosféricos de gran cilindrada están ganando tracción entre coleccionistas. La regla de los 25 años en Estados Unidos ha abierto la puerta a la importación de modelos que nunca se vendieron oficialmente en el país, y el interés por ellos sigue creciendo.

Queda por ver cuánto tiempo conservará DeMuro el coche. Él mismo adelanta que no lo mantendrá para siempre. Su misión es llevar a su tercer hijo a casa desde el hospital en las próximas semanas y después, probablemente, venderlo. Pero por ahora, el E55 AMG Wagon ya ha cumplido su cometido más importante: devolverle el coche que más lamentó haber vendido.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Doug DeMuro en YouTube.

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