Factorial y SK On se alían para producir baterías de estado sólido a gran escala

La tecnológica estadounidense Factorial Energy, cuyas celdas prueban ya Stellantis y Mercedes, firma un memorando con el gigante surcoreano para explorar la fabricación a gran escala en sus líneas de iones de litio existentes.

Factorial Energy acaba de dar el paso que faltaba para sacar las baterías de estado sólido del laboratorio y meterlas en una cadena de producción real. La firma estadounidense, cuyas celdas FEST ya ruedan en los laboratorios de Stellantis y Mercedes, ha cerrado un memorando de entendimiento (MoU) con SK On para explorar la fabricación a gran escala utilizando la infraestructura actual de iones de litio del socio surcoreano.

La noticia, adelantada por Carscoops, pone nombre a una alianza que podría transformar el mapa de la electrificación en menos de lo que cuesta levantar una gigafactoría. Y es que la clave del acuerdo no es solo quién produce, sino dónde: en las líneas de producción ya existentes.

“Un avance en baterías solo importa si se puede fabricar a escala”, ha declarado Siyu Huang, CEO de Factorial. “Eso es lo que hace tan significativa esta alianza con SK On. Su huella de fabricación abarca algunas de las plantas de baterías más avanzadas del mundo, y su experiencia será crítica para integrar la tecnología de estado sólido en los ecosistemas de producción globales”.

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Un acuerdo que evita construir fábricas de cero

El MoU firmado no es una simple carta de intenciones al uso. Ambas compañías evaluarán la viabilidad técnica y los requisitos de manufactura para las celdas FEST (Factorial Electrolyte System Technology) en las instalaciones actuales de SK On. Esto significa que, de fructificar, las primeras baterías de estado sólido comerciales no requerirían miles de millones en nueva infraestructura; bastaría con adaptar líneas de iones de litio.

SK On, filial del conglomerado SK Innovation y proveedor de gigantes como Ford o Hyundai, ya opera una extensa red de plantas en Asia, Europa y Estados Unidos. Su capacidad de producción bruta ronda los 150 GWh anuales, y parte de esa maquinaria es lo bastante flexible como para asumir el nuevo formato de celda. Ahí reside la ventaja competitiva.

“Factorial nunca ha pretendido fabricar sola, ni construir fábricas dedicadas”, insisten desde la compañía. La estrategia siempre ha sido desarrollar la química y el diseño de la celda para que encaje en las líneas existentes. Así se acorta el tiempo de comercialización y se reducen los riesgos financieros.

La promesa del estado sólido siempre fue energética, pero el verdadero desafío era logístico: cómo fabricar millones de celdas sin quebrar la cuenta de resultados.

Stellantis y Mercedes, primeros en la cola; los rivales, a la expectativa

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El interés industrial no es casual. Tanto Stellantis como Mercedes-Benz llevan meses probando los prototipos de Factorial y han reportado incrementos de autonomía de hasta un 80% en condiciones de laboratorio. Con el MoU con SK On, la posibilidad de que esos vehículos de prueba se conviertan en modelos de serie se dispara. Ambos fabricantes podrían acceder a las primeras celdas comerciales antes que nadie, asegurándose una ventaja competitiva en el segmento premium donde la autonomía es el gran argumento de venta.

Mientras, los rivales que persiguen el mismo objetivo sin un socio fabril de este calibre tendrán que replantear sus calendarios. Toyota, que anunció su propia batería de estado sólido para 2027-2028, está construyendo una línea piloto específica y no espera volúmenes masivos hasta la próxima década. QuantumScape, respaldada por Volkswagen, aún no ha mostrado una hoja de ruta industrial concreta. Y las múltiples startups chinas que avanzan rápido no disponen del músculo de SK On. El tiempo corre en su contra.

La otra lectura es para los proveedores europeos. Si Factorial y SK On consiguen fabricar celdas de estado sólido en líneas convencionales, los enormes paquetes de ayudas públicas destinados a levantar gigafactorías en suelo comunitario perderían atractivo. ¿Por qué invertir 3.000 millones en una planta nueva si se puede licenciar la tecnología e integrarla en la cadena de suministro actual? La pregunta incomoda a más de un ministro de Industria.

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El contexto: por qué la reutilización de líneas lo cambia todo

Las baterías de estado sólido llevan años en el top de las promesas tecnológicas, pero su comercialización masiva se ha topado con tres barreras: el coste por kWh, la durabilidad de las celdas y la escalabilidad industrial. Factorial parece haber resuelto los dos primeros (su química FEST no utiliza litio metálico puro y promete ciclos de vida comparables a los iones de litio actuales), y el MoU con SK On ataca directamente la tercera.

El precedente más cercano es el de Solid Power, que anunció una alianza con BMW en 2021 para testar celdas de estado sólido, pero que sigue sin fijar una fecha de producción en serie. La gran diferencia ahora es que SK On no tiene que construir nada desde cero: sus líneas de iones de litio pueden ser reconvertidas con inversiones mucho menores. Según estimaciones del sector, adaptar una línea existente cuesta entre un 15% y un 20% de lo que costaría una planta nueva equivalente. La economía del proyecto se transforma radicalmente.

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Además, el acuerdo abre la puerta a otros segmentos más allá de los turismos. Factorial y SK On mencionan explícitamente el almacenamiento estacionario y los vehículos de altas prestaciones. Ahí la densidad energética extra de las celdas de estado sólido supone una ventaja aún mayor, porque permite reducir el espacio ocupado por las baterías sin sacrificar autonomía. Un nicho que los fabricantes de deportivos eléctricos podrían explotar de inmediato.

Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: La producción mundial de baterías de estado sólido apenas ronda los 2 GWh, pero la consultora SNE Research proyecta 80 GWh para 2030 si se resuelve el cuello de botella fabril. Con la red de SK On, ese objetivo se acerca.
  • La señal que se filtra: Stellantis ya habría reservado capacidad para las primeras celdas comerciales que salgan de las líneas adaptadas, según fuentes próximas a la negociación. La idea es integrarlas en la plataforma STLA Large antes de que termine 2027.
  • Veredicto: La alianza Factorial-SK On resuelve el principal escollo de las baterías de estado sólido: el coste y el tiempo de industrialización. Si la adaptación de las líneas actuales resulta viable, los plazos de comercialización se acortan en dos o tres años, dejando a competidores como Toyota o QuantumScape ante un dilema estratégico: acelerar inversiones o perder el tren.