Brasil se consolida como el gran laboratorio industrial de Renault y Geely. La alianza confirma una inversión adicional de 319 millones de euros —unos 2.000 millones de reales brasileños— para la planta de Curitiba, en el estado de Paraná, destinada a producir mecánicas híbridas, eléctricas y tecnología flex-fuel de bioetanol.
El nuevo desembolso eleva el compromiso conjunto entre 2025 y 2027 hasta 899 millones de euros, aproximadamente 5.800 millones de reales, según los datos facilitados por las dos compañías. No es una apuesta aislada: busca colocar a la fábrica en condiciones de ensamblar la próxima generación de vehículos electrificados para América Latina y, en un horizonte algo más lejano, servir de posible plataforma exportadora si el acuerdo UE-Mercosur despliega sus efectos.
Qué se fabricará en Curitiba y cuándo llega
La planta de São José dos Pinhais, integrada en el complejo industrial de Curitiba, ya ha empezado a producir el Geely EX5 EM-i Super Hybrid. Para diciembre de 2026 está confirmado el arranque del EX2, un eléctrico puro, y a lo largo de 2027 se sumará un nuevo Renault electrificado sobre la plataforma Global Intelligent Electric Architecture (GEA), el primer vehículo del plan FutuREady fabricado en Brasil.
En 2027, la factoría también ensamblará la tecnología Renault Hybrid E-Tech 4×4 flex-fuel. El movimiento responde a la realidad del mercado brasileño: cerca del 70% de las ventas utiliza todavía motores flex-fuel alimentados con bioetanol, mientras la electrificación avanza de forma progresiva y sin romper con el parque heredado.
Esa combinación explica el sentido de la inversión. No se trata de sustituir el etanol por baterías, sino de convivir durante años con ambas tecnologías y aprovechar una base industrial ya amortizada.
Brasil mantiene el bioetanol como combustible mayoritario y, a la vez, se prepara para una electrificación que no quiere depender de una sola tecnología.
Por qué Brasil y qué gana cada socio

Geely cerró en noviembre de 2025 la compra del 26,4% de Renault do Brasil, una participación que le abrió las puertas del complejo Ayrton Senna y de la red de proveedores, concesionarios y servicios financieros que Renault ya tenía en el país. A cambio, Renault accede a la arquitectura multienergía de Geely para ampliar su gama de bajas y cero emisiones.
No es un caso único. La misma lógica de alianzas modulares se repite en Corea del Sur, donde Renault conserva el control de su filial local tras la entrada de Geely en 2022, y en el negocio conjunto de motores y transmisiones híbridas Horse Powertrain. Turquía e India completan un mapa industrial en el que cada acuerdo se adapta a las condiciones locales sin convertirse en una fusión.
En Brasil, la nueva inversión refuerza la capacidad de la planta de Curitiba, que en 2025 ensambló 194.915 vehículos Renault sobre una capacidad nominal estimada en 380.000 unidades anuales. Queda margen para absorber los modelos de Geely y el futuro Renault de la plataforma GEA sin comprometer la producción de la marca del rombo.
Qué puede cambiar para Europa y para el conductor español
El interés europeo por Brasil no se limita a los coches vendidos en América Latina. Varios fabricantes chinos, como GWM y BYD, ya producen o ensamblan en el país, y el acuerdo comercial UE-Mercosur podría convertir a Brasil en una de las puertas de entrada de vehículos eléctricos hacia el mercado comunitario. Geely, por ahora, descarta expresamente que sus modelos brasileños acaben en Europa, pero la pregunta industrial sigue abierta.
Para el conductor español, lo relevante no es solo el destino final de esos vehículos, sino la presión competitiva que pueden generar. Si Brasil mantiene costes de fabricación contenidos y el acuerdo reduce aranceles, los SUV compactos y compactos eléctricos de origen chino tendrían una vía adicional para llegar al sur de Europa, con España como uno de los principales accesos portuarios.
Aun así, la vía no es automática. Reglas de origen, homologaciones, aranceles, logística y demanda europea condicionan la rentabilidad de cualquier exportación. La capacidad de Curitiba, con margen para pasar de 194.915 a 380.000 unidades, es un activo relevante, pero no lo es todo.
El plan brasileño de Renault y Geely también confirma una tendencia de fondo: los fabricantes diversifican sus cadenas de producción para reducir la dependencia de una única región. Para España, que aspira a consolidarse como polo de electrificación en Europa, este reparto global de inversiones puede suponer más competencia por cada euro destinado a nueva capacidad.
En España, los motores flex-fuel de bioetanol apenas tienen presencia comercial, lo que convierte el caso brasileño en un espejo lejano: demuestra que la descarbonización puede convivir con combustibles renovables cuando existe una red agraria y de distribución preparada. No implica que el modelo se copie en Europa, pero sí matiza la idea de que la electrificación es la única vía industrial viable en todos los mercados.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 319 millones de euros adicionales que elevan a 899 millones de euros el plan conjunto 2025-2027 en Brasil.
- Consejo práctico: si sigues la expansión de los fabricantes chinos, conviene vigilar las factorías de Brasil: pueden convertirse en origen alternativo de eléctricos hacia Europa si el acuerdo UE-Mercosur reduce aranceles.
- Así te afecta: más producción global y más presión sobre los precios de los coches electrificados que llegan a España, aunque la exportación desde Brasil aún no está garantizada.

