Maserati clásicos a subasta: del Mistral de Frua al angular de Giugiaro y Gandini

La colección procedente de 1600veloce recorre catorce años de diseño bajo dos propietarios corporativos. Frua, Gandini y Giugiaro firman cuatro carrocerías que resumen el paso de los sesenta a los setenta.

La plataforma Bring a Trailer subasta desde hoy cuatro Maserati clásicos: catorce años de diseño italiano, de Frua a Giugiaro y Gandini.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: La colección de 1600veloce reúne en Bring a Trailer cuatro Maserati construidos entre 1965 y 1979 que trazan el giro estilístico de la casa del tridente.
  • No te lo puedes perder: El Mistral 3500 Spyder es uno de los 27 descapotables con motor de 3,5 litros y conserva el techo duro de aluminio de fábrica.
  • Cifras y cotización: El Mistral superó las 950 unidades, con 124 descapotables; el Khamsin se limitó a 435 ejemplares y el Merak SS añadió unos 30 CV a su V6 de 3,0 litros.

La colección, lote a lote

El lote más escaso es el Maserati Mistral 3500 Spyder. Pietro Frua dibujó el Mistral como sucesor del 3500 GT y recortó la capota para su presentación en el Salón de Ginebra de 1964. Según la página del lote en Bring a Trailer, la producción total del Mistral superó las 950 unidades; apenas 124 fueron descapotables y solo 27 montaron el motor de 3,5 litros. Este ejemplar pertenece a la primera docena salida de la línea y conserva el techo duro de aluminio de fábrica.

La restauración corrió a cargo de Scuderia Azzurro entre 2021 y 2024, un dato relevante para quien valore la compra remota.

Publicidad

La alternativa cerrada es el Maserati Mistral 3700 Coupé, con el motor de 3,7 litros bajo un fastback de Frua. También pasó por Scuderia Azzurro, en este caso entre 2023 y 2025, y luce repintado en su color original Beige Mirabello. Comparte con el Spyder la dirección asistida conmutable y una radio Bluetooth de estética vintage.

El salto a los setenta lo da el Maserati Khamsin de 1975. Es un gran turismo 2+2 con motor V8 delantero y una carrocería que Bertone encargó a Marcello Gandini como sucesor del Ghibli de Giugiaro. La unidad, en Celeste Chiaro, pertenece a la serie de 435 ejemplares y pasó por Europa: mantiene los parachoques europeos y los pilotos flotantes integrados en la luneta trasera, sin los apéndices que impuso el mercado estadounidense.

De la época Citroën conserva el sistema hidráulico de alta presión, que aquí alimenta la dirección, los frenos de disco, los motores de los faros y el ajuste del asiento del conductor.

Cierra la colección el Maserati Merak SS de 1979, apodado el Baby Bora. La carrocería llegó de Italdesign con la firma de Giorgetto Giugiaro y reproduce en lo esencial la del Bora, salvo por los arbotantes traseros que actúan como seña visual. Su V6 de 3,0 litros deja espacio para una configuración 2+2. La variante SS aligeró más de 45 kilos y sumó unos 30 CV.

Frua, Gandini y Giugiaro firman cuatro carrocerías que explican mejor que cualquier ensayo la deriva del diseño italiano entre 1965 y 1979.

Del trazo suave de Frua al ángulo de Gandini

1965 maserati mistral 3700 coupe interior bring a trailer Motor16

Los cuatro lotes abarcan catorce años de producción y dos estructuras corporativas distintas. El Mistral pertenece todavía a la era clásica de la casa: sucesor directo del 3500 GT, con Frua interpretando la elegancia fluida de los sesenta. El Khamsin y el Merak viven en cambio bajo el influjo de Citroën y de un diseño que ya ha abrazado la arista como argumento.

Ese tránsito no es solo formal. El Mistral encarna el gran turismo convencional, con motor delantero y personalidad de carretera; el Khamsin introduce soluciones hidráulicas que hoy definen su mantenimiento, y el Merak SS aporta un V6 más ligero y una carrocería de motor central que deriva directamente del Bora. En pocas casas puede leerse ese salto con cuatro lotes tan coherentes.

Publicidad

Lo que la subasta revela del mercado Maserati

Más allá del catálogo, la venta permite tomar la temperatura del coleccionismo Maserati sin acudir a las cifras extremas de Ferrari. El atractivo aquí no es la competición, sino el diseño de autor: Frua, Gandini y Giugiaro en piezas que rara vez alcanzan las primas de los contemporáneos de Maranello.

La rareza del Spyder no reside solo en la capota. De los 124 descapotables, únicamente 27 combinaron la carrocería abierta con el motor de 3,5 litros, y este chasis está entre la primera docena. Añádase el techo duro de aluminio de fábrica y se obtiene un lote con argumentos de catálogo serio. El Khamsin europeo, por su parte, resuelve el principal defecto estético de las unidades estadounidenses; el Merak SS añade una mejora prestacional documentada sin sacrificar las plazas traseras.

Publicidad

Las restauraciones de Scuderia Azzurro son recientes y, en principio, reducen la incertidumbre del comprador remoto, aunque conviene revisar fotografías del proceso y facturas. La plataforma activará los lotes de forma escalonada en los próximos días. Su resultado será una referencia útil para calibrar la demanda de Maserati clásico en la segunda mitad de 2026.

No hay aquí un lote de competición ni una serie tan corta como para fabricar un récord, pero tampoco es esa la promesa. Es una colección de autor, transparente en su procedencia y coherente en su guion estilístico.