La planta de baterías de Volkswagen en Ontario (Canadá) no arrancará hasta 2029. Su filial PowerCo Canada ha confirmado un retraso de dos años sobre el calendario previsto, que situaba el inicio de la producción en 2027, según ha adelantado InsideEVs.
El golpe no llega solo. La misma semana en que se conocía el aplazamiento, el grupo alemán confirmaba que el ID. Buzz no volverá al mercado estadounidense como modelo 2027. La furgoneta eléctrica se saltará otro año modelo y regresará, ya actualizada, bajo el año modelo 2028.
Los dos proyectos comparten el mismo enemigo: la guerra comercial. Los aranceles del 25% que la administración de Donald Trump aplica a los vehículos y componentes importados han dinamitado las cuentas de medio sector. Y una fábrica de baterías vive, precisamente, de que los números salgan.
Volkswagen es el fabricante más expuesto. Su negocio en China se encoge, en Europa le aprieta la competencia y en Estados Unidos paga el peaje arancelario. En casa, la energía cuesta más que en cualquier momento de su historia reciente.
El año pasado cerró por primera vez una fábrica en Alemania en sus 88 años de historia. Que un fabricante que vendió durante décadas el relato de la estabilidad industrial haya llegado a ese punto lo dice todo.
Un retraso de dos años en una planta de baterías no es un ajuste de calendario: es la confesión de que la demanda no llegará al ritmo prometido.
Es también un aviso para el comprador español. Si las fábricas de celdas se replantean en todo el mundo, el precio de las baterías deja de bajar al ritmo que todos dábamos por hecho. Y eso acaba notándose en la factura del concesionario.
Qué se retrasa exactamente en Ontario
PowerCo Canada es la filial con la que el grupo gestiona su negocio de celdas. La planta canadiense debía ser una pieza clave del plan de electrificación en Norteamérica: producción de baterías cerca del mercado y, sobre todo, menos exposición a los aranceles.
Ahora el calendario se estira hasta 2029. Dos años en los que la compañía tendrá que decidir si mantiene el proyecto tal cual, si lo reduce o si lo convierte en otra cosa. No es una hipótesis: en los últimos meses, varios fabricantes han recortado o reconvertido sus planes de celdas en todo el mundo.
El motivo es siempre el mismo. La demanda de coches eléctricos crece, sí, pero a un ritmo mucho más lento del que se proyectó cuando se firmaron estas inversiones. Planificar una gigafactoría con previsiones de 2021 y vender con la realidad de 2026 es una receta para perder dinero.
El regreso del ID. Buzz, en el aire
El ID. Buzz es el caso más visible de ese desajuste. Es un vehículo caro, con una autonomía que se queda corta para lo que cuesta, y con un arancel del 25% encima la ecuación simplemente no sale. Volkswagen lo ha dejado fuera del año modelo 2027 y habla ya de un regreso en el año modelo 2028.
Detrás hay más piezas movidas. La planta de Chattanooga (Tennessee) ya solo fabrica el Atlas y el Atlas Cross Sport de combustión: el ID.4 se dejó de montar allí para hacer sitio a más SUV de gasolina. Y las dos fábricas mexicanas del grupo están ahora mismo expuestas a los aranceles estadounidenses.

Aun así, la idea de producir eléctricos en Norteamérica sigue en pie. Solo que tardará más de lo previsto. Cosas que pasan en 2026.
Aranceles, China y Xpeng: cómo piensa Volkswagen salir de esta
La hoja de ruta que maneja el grupo tiene tres patas. La primera es localizar las cadenas de suministro para esquivar aranceles y costes logísticos. La segunda, mejorar el producto eléctrico: más autonomía, software que funcione y precios que aguanten la comparación con los rivales chinos.
La tercera pata son las alianzas. El Grupo Volkswagen mantiene una joint venture con Rivian centrada en software y en arquitecturas para vehículos definidos por software. Y trabaja codo con codo con Xpeng para desarrollar los modelos de próxima generación destinados al mercado chino, el más competitivo del planeta ahora mismo.
Es una estrategia razonable, aunque llega tarde. Durante años, el grupo confió en que su escala industrial bastaría para ganar la carrera eléctrica. Ahora toca comprar fuera lo que no supo desarrollar dentro: software y plataformas de coste bajo. El detalle de estos planes se recoge en la sala de prensa oficial de Volkswagen.
Para el conductor europeo, la traducción es sencilla. Menos fábricas de baterías en marcha significa menos presión a la baja sobre el precio de los eléctricos y más dependencia de las celdas asiáticas. Ojo con eso.
Información útil para el conductor
- Cifra clave: dos años de retraso. La producción de la planta de Ontario pasa de 2027 a 2029.
- Modelo afectado: el ID. Buzz se salta el año modelo 2027 en Estados Unidos y volverá actualizado bajo el año modelo 2028.
- Contexto arancelario: el 25% de arancel estadounidense sobre vehículos y componentes encarece cualquier eléctrico importado en EE.UU.
- Lectura de Merca2.es: con menos gigafactorías en marcha, la bajada de precios de los eléctricos se frena y el mercado de segunda mano gana peso a corto plazo.
- Curiosidad: Volkswagen cerró su primera fábrica en Alemania en 88 años de historia, una decisión que hasta hace poco se consideraba impensable en el grupo.


