Hay coches que estrenan plataforma, otros que inauguran un segmento y algunos que, además, obligan a cambiar la forma de fabricarlos. El Škoda Peaq pertenece a este último grupo. El nuevo SUV eléctrico de la firma checa ha comenzado su producción en serie en Mladá Boleslav, la planta principal de Škoda, donde comparte línea de montaje con tres modelos de características muy diferentes: los eléctricos Enyaq y Elroq y el Octavia de combustión.
La operación resume bastante bien el momento que vive Škoda. La electrificación avanza, pero la compañía mantiene una fabricación flexible capaz de adaptar el reparto de modelos a la demanda. La misma línea que nació preparada para automóviles con motor térmico ha evolucionado para producir también vehículos basados en la plataforma eléctrica MEB. El Peaq se incorpora así a una cadena que ya conoce bien esta convivencia tecnológica.
Y no lo hace como un modelo más. Con 4,87 metros de longitud, una batalla cercana a los tres metros y siete plazas, el Peaq se convierte en el SUV más grande y espacioso de Škoda y estrena para la marca el segmento de los grandes SUV.
Una fábrica, cuatro modelos

La llegada del Peaq ha obligado a realizar una importante adaptación industrial. La línea de Mladá Boleslav fue concebida inicialmente para vehículos de combustión, pero la incorporación del Enyaq en 2020 abrió la puerta a la producción conjunta de modelos eléctricos. Después llegó el Elroq, en enero de 2025, y ahora el Peaq. También se fabrica el Octavia.
El reto aumenta con las dimensiones del nuevo buque insignia. Škoda ha instalado nuevos patines de producción de mayor tamaño, pensados tanto para facilitar el trabajo de los operarios como para mejorar las condiciones de seguridad y ergonomía. También se ha añadido un nuevo manipulador destinado a trabajar con la tercera fila de asientos.
Las modificaciones no terminan en la línea de montaje. Las áreas de prensado, carrocería y pintura han recibido adaptaciones específicas para garantizar el suministro continuo de componentes y mantener el ritmo de fabricación.
El Peaq comparte además la plataforma MEB+ con el Enyaq y el Elroq. Esta arquitectura común facilita las sinergias industriales y permite que tres vehículos eléctricos de diferente tamaño y posicionamiento puedan salir de la misma instalación.
Más de 640 kilómetros de autonomía

La tecnología eléctrica constituye uno de los principales argumentos del Peaq. La versión de mayor autonomía emplea una batería de 91 kWh de capacidad bruta, la de mayor tamaño utilizada hasta ahora por Škoda en un vehículo eléctrico. La capacidad neta es de 86 kWh.
El resultado es una autonomía superior a 640 kilómetros para el Peaq 90, cifra que lo convierte en el Škoda eléctrico con mayor alcance. La batería emplea química NMC y se fabrica también en Mladá Boleslav, lo que refuerza el papel de la planta checa como centro industrial de la electrificación de la marca.
La gama se estructura en tres variantes. El Peaq 60 utiliza una batería de 63 kWh brutos, entrega 150 kW y dispone de tracción trasera. Su autonomía supera los 450 kilómetros.
Por encima aparecen el Peaq 90, también con tracción trasera y 210 kW, y el Peaq 90x, que recurre a dos motores eléctricos y tracción integral. Este último alcanza 220 kW. El Peaq 90 acelera de 0 a 100 km/h en 7,1 segundos, mientras que el 90x reduce el tiempo hasta 6,7 segundos. Ambos tienen una velocidad máxima de 180 km/h.
La recarga rápida permite pasar del 10 al 80 % en menos de 28 minutos en las versiones de 91 kWh. El Peaq 60 necesita menos de 27 minutos para realizar la misma operación.
Más allá de la autonomía

La marca checa no ha planteado el Peaq únicamente como un ejercicio de autonomía. Su condición de SUV familiar grande se apoya en una carrocería de siete plazas y una configuración destinada a maximizar el espacio interior. La marca anuncia hasta 935 litros de capacidad de equipaje, mientras que la larga batalla busca ofrecer un habitáculo especialmente amplio.
Entre sus novedades aparecen elementos como las manillas de las puertas integradas, un techo panorámico con control dinámico de la sombra y la posibilidad de utilizar la batería de forma bidireccional. Esta última función permite que el Peaq no sea solamente un consumidor de energía, sino también una fuente eléctrica cuando el vehículo está estacionado.
La capacidad de remolque alcanza 2.000 kilos, una cifra que amplía considerablemente el abanico de utilización del SUV y refuerza su orientación hacia un cliente que busca algo más que un vehículo urbano de emisiones locales cero.
La apuesta eléctrica de Škoda
La producción del Peaq llega en un momento especialmente importante para la estrategia eléctrica de Škoda. La marca ha incorporado también el Epiq, un crossover eléctrico de acceso cuya producción se realiza en la planta de Volkswagen Navarra, en Pamplona. Con ambos modelos, Škoda duplica su oferta de vehículos completamente eléctricos.
La evolución industrial acompaña a la de producto. En el primer semestre de 2026, los eléctricos de batería representaron una parte creciente de la producción checa de Škoda, mientras que la compañía registró un fuerte aumento de las entregas de vehículos eléctricos. En el conjunto de la primera mitad del año, las entregas mundiales de eléctricos de batería alcanzaron 108.200 unidades, un 48,3 por ciento más que en el mismo periodo del ejercicio anterior.
La respuesta inicial al Peaq también apunta en esa dirección. Desde su lanzamiento comercial en junio, el nuevo SUV ha generado una demanda notable y, según los datos facilitados por Škoda, acumulaba cerca de 8.500 pedidos a finales de julio.
Pero quizá el dato más significativo no esté en el número de pedidos, ni siquiera en sus 640 kilómetros de autonomía. Está en Mladá Boleslav. Allí, un SUV eléctrico de casi cinco metros comparte espacio productivo con un compacto eléctrico y un modelo de combustión. Esa capacidad de fabricar tecnologías diferentes sobre una misma línea permite a Škoda ajustar su producción con rapidez y, al mismo tiempo, preparar sus instalaciones para una gama en la que el automóvil eléctrico tendrá cada vez más peso.
El Peaq es, por tanto, algo más que el nuevo SUV insignia de Škoda. Es también la demostración física de cómo la marca está transformando su fábrica principal para afrontar una nueva etapa: una en la que la flexibilidad industrial y la electrificación avanzan juntas.
Fotos: Škoda.











