La DGT ya trabaja en endurecer las multas de velocidad después de comprobar que las infracciones más graves vuelven a subir en España. La confirmación llega tras una campaña de verano que ha dejado datos incómodos: más conductores cazados, más excesos en carretera convencional y más casos ya en manos de los tribunales.
El detonante tiene fecha. La campaña especial de velocidad que la Guardia Civil de Tráfico desplegó entre el 3 y el 9 de agosto deja un primer titular: 69.231 conductores sancionados de los 1,04 millones de vehículos controlados. Un 6,7% de infractores, medio punto más que en la campaña de abril, según los balances de la DGT.
No es un dato aislado. En solo cuatro meses, la DGT ha vuelto a constatar que los excesos no bajan, y esta vez el foco se pone en las vías donde más duele. Los casi 3.500 puntos de control desplegados este verano dibujan un mapa que conviene entender antes de que llegue la normativa más dura.
El dato que de verdad preocupa no es el volumen, sino la gravedad. Hasta 19 conductores acabaron a disposición judicial en esa única semana por superar en más de 80 km/h el límite permitido. Eso ya no es una multa administrativa: es el terreno delictivo que marca el artículo 379.1 del Código Penal, y ese registro casi triplica el de hace dos años.
Pasados ciertos límites, la multa de velocidad deja de resolverse con un pago y acaba en el juzgado, con el carnet y el bolsillo en el aire.
Por eso la DGT ha hablado claro. Reconoce que estos números ponen ‘en evidencia la persistencia de conductas especialmente graves y la conveniencia de actualizar la normativa vigente para que resulte más disuasoria’. En plata: lo que hay hoy no disuade lo suficiente, y toca mover ficha.
Qué se vigila y dónde crecen los excesos
El balance deja un patrón claro. En autopistas y autovías se concentra más de la mitad de las denuncias, el 55,3%, pero ahí el porcentaje de infractores se mantiene estable, en torno al 6,37%. El problema real está en las carreteras convencionales: el 7,05% de los conductores controlados circulaba por encima del límite, casi un punto más que en abril.
Las vías secundarias, con límites más bajos y trazados más traicioneros, se han convertido en el punto negro de la vigilancia. Y las campañas ya lo reflejan: ahí es donde más crece la siniestralidad asociada a la velocidad y donde la DGT anticipa más vigilancia con cinemómetros, los radares que miden la velocidad real de cada vehículo.
Cuánto cuesta en euros y cuántos puntos pierdes

Conviene recordar la escala vigente antes de que se mueva. Exceder el límite en menos de 20 km/h es una infracción leve: 100 euros y sin tocar el carnet. A partir de ahí, la cosa se pone grave y los puntos empiezan a caer, con multas que escalan hasta los 600 euros y los 6 puntos en los tramos más altos, siempre por debajo del umbral que ya es delito.
Eso sí, hay una vía de escape para el bolsillo: si pagas en los 20 días siguientes a la notificación, te ahorras el 50%. La otra opción es alegar, pero entonces renuncias al descuento del pronto pago y abres un procedimiento que, si pierdes, te cuesta el importe completo.
Y ojo con confundir infracción y delito. Hasta los umbrales que marca el Código Penal, todo se resuelve con sanción administrativa. Por encima, entran los tribunales y las consecuencias son otras: multa penal, posible retirada del carnet y antecedentes.
Qué se está cociendo en el Código Penal
Sobre la mesa ya hay un paso más. El Gobierno ha apuntado en los últimos meses la intención de endurecer las penas, y el grupo socialista ha registrado una proposición de ley para modificar el artículo 379.1 del Código Penal y rebajar el listón que convierte un exceso en delito.
El objetivo que se ha trasladado es que determinados excesos pasen a considerarse delito a partir de los 100 km/h en ciudad y los 180 km/h en autopistas y autovías. Hoy la frontera es más alta. Todo está, eso sí, en fase de propuesta: no hay decreto publicado en el BOE ni fecha cerrada.
Mientras llega, o no, esa reforma, la vía más rápida que tiene la DGT es la vigilancia. De ahí que se anticipe un refuerzo de los controles con radares y cinemómetros, sobre todo en carreteras convencionales. El mensaje para el conductor es sencillo: la presión sobre la velocidad no va a bajar y el margen de error se estrecha.
Lo que conviene tener claro es que un cambio normativo no cambia lo que ya está en vigor. Hasta que se apruebe, siguen aplicándose los límites, los puntos y las cuantías actuales.
Si te paran por velocidad, revisa la notificación, comprueba el margen de error del radar y decide si te interesa pagar pronto o alegar. Apúntate la fecha de la próxima campaña y no te confíes: los datos de agosto demuestran que el pie en el acelerador sigue siendo el gran enemigo de la DGT.

