El ministro Adolfo Urso ha pronunciado la frase que activa el Ducati Golden Power: la marca debería volver a manos italianas. Lo ha dicho en Borgo Panigale, la casa de Ducati, con el consejero delegado de la firma a su lado.
Junto a él estaban Emanuele Orsini, presidente de Confindustria; Michele de Pascale, presidente de la región de Emilia-Romaña; y Matteo Lepore, alcalde de Bolonia. También Claudio Domenicali, consejero delegado de Ducati, y varios representantes, de los trabajadores. La puesta en escena fue la de siempre, pero el mensaje político era muy distinto al que el Ejecutivo italiano venía manejando.
Hasta hace unos meses, la prioridad de Roma era proteger la planta, el empleo y la presencia productiva de Ducati en suelo italiano. Ahora el discurso ha subido un escalón: Urso ha reclamado la propiedad plena de la empresa para Italia. Y lo ha rematado con una frase que no deja margen de interpretación: ‘Creo que ha llegado el momento de que esta empresa vuelva plenamente a manos italianas’.
El punto de partida sigue siendo el mismo, tal y como recogió SoyMotero durante la visita. El Grupo VAG necesita liquidez y Ducati es una de sus filiales más rentables: figura entre las empresas del grupo que mejores resultados aporta, y eso la convierte en un activo fácil de colocar si la matriz necesita caja.
Ahí entra en juego el Golden Power, un instrumento reservado a los sectores considerados estratégicos para el interés nacional. Permite al Gobierno italiano intervenir, limitar o incluso bloquear determinados actos societarios o la adquisición de participaciones. Traducido al lenguaje del motorista: Roma puede meter la mano en una operación de venta si entiende que ese activo no debe salir de casa.
El Golden Power no es una carta blanca: no obliga a vender, no fija un precio y no pone nombre al comprador.
Qué puede hacer el Golden Power y qué no
Conviene separar la herramienta de la fantasía. El Golden Power es un mecanismo defensivo: no obliga a Volkswagen a vender ni fija un precio, no decide quién compra y no establece plazos. Si Audi cierra la puerta, el instrumento vuelve al cajón hasta la próxima operación.
Lo que sí hace es condicionar el mercado. Cualquier comprador no italiano tendría que pasar por el filtro de Roma, y eso reduce el abanico de interesados o, como mínimo, encarece la operación. Urso lo dejó claro sin decirlo: primero hay que comprobar si los alemanes quieren vender, en qué condiciones y con qué calendario.
Ducati no está en venta, aunque Audi la estudia
La posición oficial del grupo es que Ducati no está en venta. La letra pequeña dice otra cosa: Gernot Döllner, consejero delegado de Audi, confirmó que la marca se estudia como una posibilidad dentro del proceso de evaluación del grupo. Audi admite que la operación está sobre la mesa, aunque no exista un expediente abierto.
Ese matiz lo cambia todo y, a la vez, no cambia nada. No hay dueño nuevo, no hay precio y no hay calendario. Lo único firme es que, si finalmente hay venta, desde Italia van a ir con todo para que Ducati se quede en casa.

Quién pujaría y qué gana Italia con la operación
Ninguna de las partes ha puesto cifras encima de la mesa, y eso incluye al comprador. No hay un candidato público ni un precio de referencia, así que cualquier puja que se cite estos días es especulación pura. Lo que sí ha cambiado es el clima: Confindustria, la patronal italiana, respalda el regreso de Ducati al capital nacional. Traducido al bolsillo de un inversor: una venta a un grupo extranjero tendría un coste reputacional evidente para quien firme el cheque.
Ducati tampoco sería novata en esto de cambiar de manos. La firma de Borgo Panigale lleva más de una década dentro del paraguas alemán, con Audi como referencia directa en las decisiones, y antes ya había pasado por distintas etapas de propiedad. Su valor no es solo industrial. Es también simbólico, con una historia deportiva que explica buena parte del tirón comercial de la marca y con producto nuevo en camino, como la versión SP de la Panigale V4 prevista para el modelo 2027.
Para el motorista español, la operación importa menos por el accionista y más por lo de siempre: red de concesionarios, disponibilidad de recambios, precios y continuidad del servicio posventa. Un cambio de dueño no reescribe el catálogo de un día para otro, pero sí condiciona la estrategia de producto de los próximos cinco años. Ahora mismo la pelota está en el tejado de Volkswagen y no hay fecha para la respuesta. Más contexto sobre la marca, en su entrada de Wikipedia.


