Monterey Car Week 2026 pulveriza su récord: las subastas apuntan a 500 millones de dólares

Los remates celebrados entre el 13 y el 16 de agosto en California casi duplicaron la recaudación de 2025 y batieron el techo de 2022. La afluencia de compradores jóvenes ha transformado la demanda hacia lo inédito.

Monterey Car Week 2026 cerró sus subastas con 756 millones de dólares, la cifra más alta registrada nunca en la semana californiana del coleccionismo. Nunca antes las casas reunidas en la península habían rebasado el umbral de los 500 millones, y el salto respecto a los 432,7 millones contabilizados en 2025 roza el 75 por ciento.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: Las cinco casas presentes en Monterey —Bonhams, Broad Arrow, Gooding Christie’s, Mecum y RM Sotheby’s— sumaron 756 millones de dólares, muy por encima de los 432,7 millones de 2025 y del anterior récord de 471,2 millones firmado en 2022.
  • No te lo puedes perder: La semana dejó plusmarcas simultáneas para el coche americano, británico, eléctrico y nuevo más caro jamás subastados, además del lote benéfico más caro y varios récords de marca.
  • Cifras y cotización: Al menos 140 coches superaron el millón de dólares, 32 rebasaron los cuatro millones y 11 pasaron de los diez, según los resultados publicados por las propias casas de subastas.

El récord que reescribe el termómetro de Monterey

La cifra procede del recuento combinado de Hagerty, que sitúa el gasto total de la semana en 756 millones de dólares frente a los 432,7 millones de 2025, un ejercicio de clara contracción, y los 471,2 millones que en 2022 habían marcado el techo anterior. En términos absolutos, 2026 añade más de 323 millones sobre el año pasado y más de 285 sobre aquel pico de hace cuatro temporadas.

El desglose confirma la densidad de la puja. Al menos 140 automóviles cambiaron de manos por encima del millón de dólares; 32 lo hicieron por más de cuatro millones, y 11 superaron la barrera de los diez. Ninguno de esos umbrales tenía precedente en la península, y el conjunto dibuja un mercado que premia la calidad extrema y castiga la medianía.

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La lista de los treinta mejores resultados, que la propia industria maneja como referencia, incluyó un lote benéfico y todos los coches vendidos por encima de los cuatro millones. Solo ese club selecto —32 unidades de más de cuatro millones y 11 por encima de diez— concentra buena parte del récord, señal inequívoca de que el grueso del dinero se refugia en la élite absoluta del mercado.

El calendario se repartió entre el 13 y el 16 de agosto, con la nómina habitual de firmas: Bonhams en Salinas, junto a Laguna Seca; Broad Arrow en el Quail Lodge de Carmel; Gooding Christie’s en Pebble Beach; Mecum en Monterey, y RM Sotheby’s, que extendió sus sesiones hasta el domingo 16.

La magnitud del resultado adquiere su verdadera dimensión al compararla con la secuencia reciente. Tras el pico de 2022, el mercado del clásico había dado señales de enfriamiento, con una corrección que dejó el total de 2025 muy por debajo de aquel máximo. Los 756 millones de este agosto desmienten la tesis del reajuste duradero, aunque con un matiz: el dinero no se reparte ya por igual entre lotes y segmentos.

El mercado del clásico no se ha enfriado: se ha vuelto más exigente, y Monterey lo confirma con la mayor factura de su historia.

Los récords transversales que dejó la semana

Lo singular de 2026 no es tanto el total como la amplitud del récord. La semana produjo plusmarcas simultáneas en categorías que rara vez coinciden: el coche americano más caro, el británico más caro, el eléctrico más caro, el coche nuevo más caro y el lote benéfico más caro jamás vendidos en puja pública. A ellos se sumaron varios récords de marca, según el recuento de resultados que las casas publican al cerrar cada jornada.

Gooding Christie’s reservó su baza principal para Pebble Beach, con un Shelby Cobra Daytona Coupé como cabeza de cartel, mientras RM Sotheby’s concentró su artillería en un McLaren F1 GTR, un Chevrolet Corvette Grand Sport y una selección de Ferrari modernos y de antes de la guerra. La nómina de lotes, que puede consultarse en la web oficial de RM Sotheby’s, dejó constancia de que el apetito por lo excepcional no distingue épocas ni arquitecturas mecánicas.

La cita californiana es, desde hace décadas, el termómetro del mercado. Allí coinciden las cinco grandes casas con el concurso de elegancia de Pebble Beach, que cada agosto corona a los mejores coches restaurados del planeta. El público, además, ha cambiado: según CNBC, la presencia de compradores jóvenes en las salas ha crecido de forma sostenida, y ese relevo se traduce en objetos de deseo distintos a los de la generación anterior.

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El relevo generacional y el nuevo mapa del coleccionismo

Conviene comparar 2026 con el ciclo anterior. Aquel año el mercado tocó su techo previo con 471,2 millones, en un contexto de liquidez extraordinaria y euforia post-pandemia. La corrección posterior dejó el listón de 2025 en 432,7 millones, y muchos leyeron en esa cifra el principio de un ajuste estructural. Los 756 millones de 2026 obligan a revisar ese diagnóstico, aunque no a descartarlo del todo: lo que ha cambiado no es tanto el volumen de dinero disponible como su concentración.

El patrón se repite en las nuevas categorías de récord. Que un coche nuevo, un eléctrico y un lote benéfico alcancen máximos históricos en la misma semana revela a un coleccionista dispuesto a pagar por lo inédito, no solo por lo antiguo. Es un cambio de criterio que convive con la fiebre tradicional por el Ferrari de concurso y el Porsche de competición, y que empuja a las casas a repartir sus catálogos entre ambos mundos.

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Para el aficionado, el efecto es ambivalente. La visibilidad de Monterey eleva el interés general y sostiene los valores de los modelos con historial, pero también dispara los precios de entrada en los escalones intermedios. Conservar un clásico con su número de bastidor intacto y su documentación en orden sigue siendo el mejor activo frente a la volatilidad; perseguir el récord ajeno, la peor de las inversiones.

La lectura desde Europa conviene hacerla con cautela. El mercado continental no replica sin más los vaivenes de California: los gustos difieren, el tipo de cambio y la fiscalidad pesan, y las casas europeas mantienen su propio calendario. Aun así, Monterey fija referencias que después contagian las tasaciones de los modelos más cotizados, sobre todo en los Ferrari, Porsche y Mercedes-Benz de competición.

Queda por ver si los 756 millones son un pico puntual o el nuevo suelo del mercado. La próxima temporada de subastas ofrecerá la respuesta y, con ella, la confirmación —o el desmentido— de un relevo generacional que ya no es una hipótesis, sino un hecho medible. Monterey ha vuelto a hablar, y su mensaje es inequívoco: el coleccionismo de altos vuelos goza de una salud que no se veía desde 2022.