Seis ingenieros, cuatro pilotos, un simulador… Así prepara Nissan la próxima carrera en la Fórmula E a miles de kilómetros

El simulador de conducción se ha convertido en el mejor aliado para los pilotos de Fórmula E. De ahí que Nissan colabore con Dynisma para crear esta máquina que les ayuda a ponerse a punto sin tocar el asfalto.

En cada fin de semana de Fórmula E, mientras los focos iluminan esos circuitos urbanos repartidos por medio mundo, existe otro escenario igual de intenso, aunque silencioso y alejado del ruido. A miles de kilómetros del trazado, en la sede del equipo Nissan de Fórmula E en París, un grupo de especialistas trabaja sin descanso para que Oliver Rowland y Norman Nato lleguen a la pista con ventaja ante sus competidores directos. Allí, en un entorno donde la precisión manda, la simulación se ha convertido en el corazón del rendimiento de esta disciplina.

La Fórmula E es una categoría que vive en constante evolución, y su naturaleza encaja a la perfección con el universo de los simuladores de última generación. Con un calendario repleto de circuitos urbanos temporales, sin posibilidad de rodar previamente y con un número muy limitado de test físicos, el simulador no es un complemento: es la herramienta que marca la diferencia entre competir y ganar. Y el equipo Nissan lo sabe.

Tommaso Volpe, director general del equipo, lo resume con claridad. Para Nissan, la simulación es el primer paso de todo: desde la preparación de cada carrera hasta el desarrollo del sistema de propulsión del vehículo. El nuevo simulador Dynisma DMG‑1, instalado en 2025, ha acelerado procesos, validado software y permitido optimizar el monoplaza antes incluso de que las ruedas toquen el asfalto.

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Un viernes distinto: Nissan comienza la carrera en París

El ritmo de un fin de semana de Fórmula E es frenético. Los pilotos apenas disponen de dos sesiones de práctica antes de la clasificación, y cada minuto cuenta. Por eso, el viernes por la mañana, mientras los equipos montan sus garajes en ciudades como São Paulo, Sanya o Tokio, Rowland y Nato ya han recorrido el circuito a miles de kilómetros, en París. Lo hacen junto a sus ingenieros, analizando cada bache, cada cambio de superficie, cada curva que pueda haber variado respecto al diseño original del trazado.

Esa información viaja de inmediato al simulador, donde el equipo ajusta estrategias, evalúa configuraciones y anticipa escenarios. Es una carrera paralela, invisible para el público, pero decisiva para el rendimiento final.

En ese trabajo, dos pilotos británicos tienen un papel fundamental. Sam Bird, piloto reserva de Nissan y de desarrollo, se encarga de preparar las carreras semanas antes, afinando estrategias y probando configuraciones. Cuando el fin de semana se acerca, entra en escena Abbi Pulling, piloto de simulador, capaz de adaptarse a horarios imposibles para replicar las condiciones reales de cada cita del calendario. Su labor permite que Rowland y Nato lleguen al simulador con una base sólida, lista para ser pulida.

El simulador que redefine la precisión

2026 Nissan Fórmula E. Simulador de conducción. Imagen simulador.
Foto: Nissan

El Dynisma DMG‑1 no es un simulador más. Fabricado en Bristol, es uno de los sistemas más avanzados de la categoría y un aliado clave para Nissan. Su latencia ultrabaja —menos de cinco milisegundos— y su capacidad de movimiento de alto ancho de banda permiten reproducir con fidelidad cada transferencia de peso, cada vibración o cada impacto que un piloto siente en un circuito urbano estrecho y exigente.

En la Fórmula E, donde la transición entre tracción y regeneración es crítica, esa precisión es oro. El piloto debe sentir exactamente cómo se comporta el monoplaza para anticipar reacciones y evitar errores en trazados donde el margen es mínimo. Rowland lo tiene claro: después de más de una década usando simuladores, el sistema de Dynisma es el más realista que ha probado.

La relación entre Nissan y Dynisma va más allá del suministro. Es una colaboración tecnológica que permite al equipo avanzar rápido, ajustar detalles y desarrollar el coche con una base sólida. Para Dorian Boisdron, director del equipo, el DMG‑1 es la herramienta que garantiza que cada decisión técnica esté respaldada por datos fiables y sensaciones reales.

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Nissan sabe que la simulación es la puerta hacia la era GEN4

2026 Nissan Fórmula E. Simulador de conducción. Imagen piloto.
Foto: Nissan

El simulador también es clave para el desarrollo del monoplaza GEN4, la nueva generación de Fórmula E que promete un salto de rendimiento sin precedentes. Equipados con motores duales, diferenciales activos y tracción integral permanente, esa futura criatura introduce una dinámica completamente nueva dentro de este disputado campeonato.

La potencia máxima de los GEN4 sube hasta los 600 kW (816 CV), cifra que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 1,8 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 335 km/h, superando incluso al extraordinario Nissan GT‑R Nismo. Es un automóvil más complejo, más rápido y más exigente. Y para domarlo, la simulación es un factor imprescindible.

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Antes de que el GEN4 toque la pista, el equipo ya ha recorrido miles de kilómetros en el mundo virtual. El piloto participa desde el primer momento, ajustando sensaciones y validando decisiones que después se trasladarán al monoplaza real. Sin ese trabajo previo, alcanzar el rendimiento óptimo sería prácticamente imposible.

Un legado que une lo virtual y lo real

2026 Nissan Fórmula E. Simulador de conducción. Imagen.
Foto: Nissan

Nissan lleva años demostrando que el talento del mundo virtual puede conquistar el asfalto. La GT Academy, lanzada en 2008, convirtió a jugadores en pilotos profesionales, con resultados tan contundentes como podios en Le Mans y victorias en campeonatos internacionales.

Ese espíritu sigue vivo en la Fórmula E. La simulación no es solo una herramienta: es una filosofía que conecta ingeniería, talento y tecnología para crear rendimiento real. Y con el DMG‑1, Nissan ha encontrado el aliado perfecto para seguir empujando los límites.

Cinco claves del proyecto de simulación de Nissan en Fórmula E

  1. Simulación avanzada como base del rendimiento en una categoría con pruebas físicas muy limitadas.
  2. Dynisma DMG‑1, un simulador de última generación con latencia ultrabaja y precisión extrema.
  3. Trabajo conjunto entre pilotos oficiales y pilotos de simulador para preparar cada carrera.
  4. Desarrollo del GEN4 apoyado en miles de kilómetros virtuales antes de llegar a pista.
  5. Legado virtual que demuestra la conexión entre simulación y éxito real en competición.

Fotos: Nissan