En un mercado donde la oferta de auténticos vehículos todoterreno se ha ido reduciendo de forma progresiva en favor de los SUV, Galloper prepara su regreso con una propuesta que pretende recuperar una filosofía cada vez menos habitual en la industria. La marca volverá a operar en España a partir de octubre de 2026 respaldada por una nueva sociedad de capital cien por cien español, con el objetivo de dirigirse tanto al usuario profesional como al particular que necesita un vehículo concebido para desenvolverse con solvencia fuera del asfalto.
La estrategia de la compañía gira alrededor de tres conceptos muy definidos: capacidades reales de conducción todoterreno, precios contenidos y una estructura de asistencia posventa que aspira a convertirse en uno de sus principales argumentos comerciales. La intención es recuperar un espacio que, según la propia marca, ha quedado parcialmente desatendido por la evolución del mercado y por el incremento del precio tanto de los modelos especializados como de los vehículos usados.
Dos modelos para trabajo y ocio

La gama inicial estará formada por dos vehículos desarrollados sobre chasis de largueros, una arquitectura que continúa siendo la referencia cuando el objetivo prioritario es ofrecer resistencia estructural, elevada capacidad de carga y buenas aptitudes en condiciones de utilización exigentes.
El primero será un todoterreno de cinco puertas destinado a combinar un uso familiar con una clara orientación fuera del asfalto, mientras que el segundo adoptará una configuración pick-up enfocada especialmente al trabajo profesional. Ambos recibirán durante el mes de septiembre sus denominaciones comerciales definitivas, que estarán inspiradas en sierras y cumbres de la geografía española como reflejo de la identidad nacional que la nueva Galloper quiere incorporar a esta etapa.
Mecánica probada y proveedores de primer nivel

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto reside en la elección de componentes ampliamente conocidos dentro del sector de la automoción. Galloper ha optado por una solución mecánica basada en un motor de gasolina de origen Mitsubishi con una potencia de 220 CV, una decisión orientada a ofrecer fiabilidad a largo plazo mediante tecnologías suficientemente contrastadas.
La transmisión automática corre a cargo de ZF mediante una caja de ocho velocidades, un conjunto asociado a una caja reductora que permitirá afrontar recorridos de baja velocidad y elevada dificultad con mayor capacidad de control. La tracción integral ha sido desarrollada por BorgWarner, otro de los grandes especialistas internacionales en sistemas de transmisión para vehículos todoterreno.
A este conjunto técnico se suma el bloqueo del diferencial trasero, un elemento fundamental cuando la adherencia disminuye de forma significativa, además de una función de giro tipo tanque. Esta última solución, poco frecuente en este segmento, permite reducir notablemente el radio de maniobra mediante la gestión independiente del giro de las ruedas, facilitando las maniobras en espacios reducidos o sobre terrenos especialmente complicados.
La filosofía técnica elegida por Galloper responde a un criterio claro: priorizar componentes de fabricantes con amplia experiencia para facilitar el mantenimiento, incrementar la confianza del usuario y asegurar la disponibilidad de soluciones mecánicas suficientemente maduras.
Una red comercial para crecer desde el principio
La implantación comercial comenzará con una red inicial de 35 concesionarios distribuidos por España. La previsión de la compañía pasa por alcanzar los 60 puntos de venta antes de finalizar 2026, incrementando así su cobertura territorial durante los primeros meses de actividad.
El apartado posventa constituye otro de los ejes estratégicos del proyecto. Para ello, Galloper dispondrá de un centro logístico de recambios situado en Barcelona, concebido para agilizar el suministro de piezas a toda la red nacional y reducir los tiempos de inmovilización de los vehículos.
Todos los modelos estarán respaldados por una garantía de tres años, con posibilidad de ampliación hasta seis años o 150.000 kilómetros, una cobertura que busca reforzar la confianza en una gama concebida para un uso intensivo.
Un hueco cada vez más reducido en el mercado

Galloper considera que todavía existe una importante demanda de vehículos capaces de combinar trabajo y ocio sin recurrir a modelos de precio elevado o al mercado de ocasión. Agricultores, ganaderos, empresas constructoras, administraciones públicas y aficionados al todoterreno forman parte del perfil de cliente al que se dirige esta nueva etapa de la marca.
El objetivo consiste en ofrecer vehículos robustos y preparados para afrontar condiciones complicadas sin renunciar a un diseño contemporáneo que facilite también su utilización cotidiana.
Plataforma con recorrido internacional
Los vehículos comercializados por la marca son fabricados por Coronet bajo licencia de Dongfeng Zhengzhou, una colaboración desarrollada durante años que ha permitido evolucionar progresivamente esta plataforma técnica.
Según la información facilitada por la compañía, esta base mecánica acumula una amplia experiencia internacional tras su comercialización en distintos mercados de Asia, Latinoamérica y Europa del Este, donde ha demostrado su capacidad tanto en aplicaciones profesionales como en condiciones de utilización especialmente exigentes. Esa trayectoria constituye uno de los argumentos empleados por Galloper para respaldar la madurez y la fiabilidad del producto con el que desembarca en España.
El proyecto no concluye con la llegada de los primeros modelos. Galloper Ibérica estudia la posibilidad de desarrollar operaciones de ensamblaje en territorio español y trabaja paralelamente en soluciones de GLP y sistemas de microhibridación con tecnología nacional.
El objetivo de estas futuras evoluciones pasa por facilitar el acceso a la etiqueta ECO de la DGT, ampliando así las posibilidades de utilización de la gama sin modificar la filosofía de vehículos robustos y preparados para un uso intensivo.
Con esta nueva etapa, Galloper pretende recuperar algunos valores tradicionales del todoterreno —robustez, sencillez mecánica, resistencia y facilidad de mantenimiento— adaptándolos a las exigencias actuales del mercado. Una estrategia que apuesta por tecnologías conocidas, componentes de fabricantes de prestigio y una red de asistencia que quiere convertir el servicio al cliente en uno de sus principales factores de diferenciación dentro del segmento.
Fotos: Galloper.













