Cuando Toyota presentó el primer robot CUE en 2017, el objetivo era tan ambicioso como concreto: desarrollar un sistema de inteligencia artificial capaz de aprender a lanzar tiros libres con una precisión superior a la humana. Nueve años después, ese proyecto experimental se ha convertido en una de las plataformas tecnológicas más avanzadas de la compañía para investigar nuevas aplicaciones de la robótica.
La llegada del Toyota CUE7 marca un importante punto de inflexión. La séptima generación ya no se limita a ejecutar lanzamientos estáticos, sino que incorpora capacidades dinámicas que le permiten desplazarse por la pista, botar el balón y coordinar movimientos mucho más fluidos, acercándose al comportamiento de un jugador de baloncesto.
Su estreno tuvo lugar en el Toyota Arena Tokyo, durante un partido del Alvark Tokyo, donde el robot mostró públicamente una evolución que va mucho más allá del espectáculo deportivo.
Una evolución impulsada por la IA
El principal avance de CUE7 reside en la integración de nuevas funciones basadas en inteligencia artificial. El robot combina sistemas de percepción, control del movimiento y equilibrio que le permiten ejecutar acciones de forma coordinada mientras interactúa con su entorno.
Frente a las generaciones anteriores, centradas principalmente en calcular la trayectoria perfecta para un lanzamiento, esta nueva evolución debe resolver problemas mucho más complejos. Desplazarse con precisión, mantener el control del balón durante el bote y coordinar todos sus movimientos exige procesar una enorme cantidad de información en tiempo real.
Ese desarrollo tecnológico convierte a CUE7 en una plataforma de investigación mucho más completa, ya que obliga a perfeccionar algoritmos relacionados con el reconocimiento del entorno, la planificación de movimientos y la estabilidad dinámica.
Dos récords Guiness que avalan el proyecto
La evolución del proyecto CUE también puede medirse por los hitos alcanzados durante los últimos años. En 2019, el robot consiguió entrar en el Guinness World Records tras encadenar 2.020 tiros libres consecutivos, demostrando una precisión extraordinaria en una tarea repetitiva que requería mantener siempre la misma mecánica de lanzamiento.
Cinco años más tarde, en 2024, volvió a establecer un nuevo récord al lograr el lanzamiento a canasta más lejano realizado por un robot, con una distancia superior a 24,5 metros.
Estos logros reflejan la capacidad de aprendizaje y mejora que Toyota ha ido incorporando generación tras generación, aunque la propia compañía considera que el verdadero valor del proyecto no reside en los récords, sino en el conocimiento tecnológico obtenido durante su desarrollo.
Aunque el baloncesto sea el escenario donde se ponen a prueba sus capacidades, Toyota insiste en que CUE7 no ha sido concebido como un simple robot deportivo.
Cada avance desarrollado en este proyecto puede trasladarse posteriormente a otros ámbitos relacionados con la automatización, la inteligencia artificial y la movilidad. Tecnologías como el reconocimiento del entorno, el control preciso del movimiento o los sistemas de equilibrio pueden resultar de gran utilidad para futuros desarrollos robóticos destinados a interactuar con las personas o asistirlas en diferentes tareas.
En este sentido, CUE7 actúa como un auténtico laboratorio tecnológico que permite experimentar con soluciones complejas en un entorno exigente y fácilmente medible.
La robótica como parte de la movilidad del futuro
El desarrollo de CUE7 encaja plenamente dentro de la estrategia tecnológica de Toyota. La compañía lleva años ampliando su actividad más allá de la fabricación de automóviles para investigar soluciones que contribuyan a transformar la movilidad.
La marca japonesa considera que la innovación no debe limitarse exclusivamente al vehículo, sino extenderse a tecnologías capaces de facilitar la vida de las personas y afrontar nuevos desafíos sociales mediante la automatización y la inteligencia artificial.
Esta visión explica que proyectos aparentemente alejados del automóvil, como el robot CUE7, formen parte de una misma estrategia de investigación orientada a desarrollar sistemas cada vez más inteligentes, precisos y seguros.
Una visión global de la innovación
La apuesta por la robótica complementa la estrategia de electrificación que Toyota impulsa desde hace más de dos décadas. La compañía recuerda que, junto a Lexus, ha comercializado más de 25 millones de vehículos electrificados en todo el mundo y supera el medio millón de unidades en España desde 1997.
Esa hoja de ruta contempla el desarrollo de diferentes tecnologías para avanzar hacia una movilidad con menores emisiones de CO₂ y contaminantes, incorporando también nuevas soluciones basadas en el hidrógeno y en la conexión inteligente entre vehículos, infraestructuras y personas.
En ese contexto, CUE7 representa mucho más que un robot capaz de encestar. Es la demostración de cómo la investigación en inteligencia artificial, percepción y control del movimiento puede abrir el camino hacia aplicaciones futuras que trascienden el deporte. Toyota convierte así una cancha de baloncesto en un banco de pruebas para desarrollar tecnologías que, con el tiempo, podrían integrarse en la movilidad del mañana, reforzando una idea que guía buena parte de su estrategia: la innovación solo tiene sentido cuando contribuye a mejorar la vida de las personas.
Foto: Toyota.


