Doug DeMuro prueba el Shelby Series 1: el deportivo exótico que casi nadie conoce

Doug DeMuro analiza un ejemplar de 1999 cedido por el Petersen Museum: un tributo al Cobra con motor de Oldsmobile, 320 CV y menos de 250 unidades. Su interior de piezas baratas de General Motors no estuvo a la altura del precio.

Hay coches que pasan desapercibidos incluso para los aficionados más atentos. El Shelby Series 1 de 1999 es uno de ellos. Doug DeMuro lo ha examinado a fondo en su último episodio y lo define como un deportivo exótico que muy pocos conocen, con menos de 250 unidades fabricadas en todo el mundo.

El vehículo pertenece al Petersen Museum de Los Ángeles, que lo cedió para la grabación. Según DeMuro, se trata de un homenaje moderno al legendario Shelby Cobra de los años sesenta, un coche pequeño con un gran motor V8, pensado para ser ligero y divertido. Carroll Shelby, el creador del Cobra original, impulsó este proyecto en los años noventa desde las instalaciones de Shelby en Nevada.

Un tributo al Cobra con formas exageradas

La silueta del Series 1 recuerda vagamente a la del Cobra clásico, con defensas ensanchadas delante y detrás y un perfil similar. DeMuro matiza que el parecido es aproximado y que algunos detalles de diseño se llevaron demasiado lejos. Las tomas de aire laterales, por ejemplo, son enormes en comparación con las del Cobra original, y el capó tiene una abertura de extracción de calor desproporcionada.

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El resultado, admite el youtuber, no es exactamente el Cobra modernizado y bonito que muchos esperaban, pero sí un coche llamativo. Es ancho, bajo y, cuando circula, atrae miradas. A su juicio, el exterior cumple con la parte exótica aunque peque de cierta exageración estética.

Un V8 atmosférico con origen inesperado

Bajo el capó de apertura frontal no hay un motor desarrollado por Shelby. DeMuro destaca que el propulsor es un V8 atmosférico tomado del Oldsmobile Aurora una berlina de lujo de General Motors de los años noventa. No era precisamente el componente más pasional para un homenaje al Cobra, comenta. En el Aurora rendía 250 caballos y 260 libras-pie de par, pero en el Series 1 fue ajustado hasta los 320 caballos y 290 libras-pie.

Quienes buscaban más podían optar por paquetes de potencia que incluían un supercargador y elevaban la cifra hasta los 540 caballos. DeMuro señala que el elevado precio del coche hizo que pocos compradores añadieran esas mejoras y la mayoría se quedó con los 320 de serie. También sorprende la suspensión interior montada hacia el centro del vehículo, un detalle más avanzado de lo esperado.

La ligereza es otro punto fuerte. El peso en vacío se queda por debajo de las 2.700 libras, algo realmente notable para la época. Con cambio manual de seis velocidades como única opción, el 0-60 mph se situaba en poco más de cuatro segundos. Para DeMuro, estas cifras muestran que el coche era más enfocado de lo que aparentaba en fotografías.

El interior está lleno de plástico barato de General Motors, y eso choca con un precio que en 1999 podía rondar los 200.000 dólares.

— Doug DeMuro

Un interior que no acompañó al precio

Al abrir la puerta, la primera impresión cambia. DeMuro sostiene que la calidad del habitáculo es baja, con plásticos baratos por todas partes. Los mandos de las ventanillas, la manecilla de la puerta, las palancas de intermitentes y limpiaparabrisas, la radio y el climatizador proceden de modelos básicos de General Motors. En un coche tan caro, dice, nada de eso transmite especial.

El cuadro de instrumentos muestra otra falta de atención al detalle: según el youtuber, en él se lee Shelby Series sin el número uno. Tampoco hay guantera real, solo un hueco con una pieza atornillada, y el volante es de aspecto genérico, casi de videojuego, sin airbag por la exención de producción limitada. El resultado, a su juicio, es una mezcla extraña de espíritu deportivo crudo y piezas de bajo coste.

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Precio, rareza y legado

El Series 1 se anunció inicialmente por debajo de los 100.000 dólares, pero el precio subió antes de llegar a producción. DeMuro recuerda que pasó primero a 135.000 y después, con opciones, algunos ejemplares alcanzaron cerca de 200.000 dólares de 1999. Era más caro que un Ferrari 360 nuevo, un deportivo de motor central que se vendía en aquel momento.

Esa combinación de precio elevado, piezas de origen General Motors y un interior decepcionante explica, en opinión del creador, por qué el Series 1 no se convirtió en un éxito comercial. Aun así, su rareza extrema lo ha convertido en objeto de colección y en una curiosidad que casi nadie conoce.

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El Series 1 representa una apuesta fallida pero fascinante dentro del legado de Carroll Shelby. Quizá no fue el Cobra moderno que se esperaba, pero su existencia demuestra lo difícil que es reinterpretar un icono sin perder el alma. Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Doug DeMuro en YouTube.

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