Koji Watanabe dejará la presidencia de HRC el 1 de enero de 2027, antes de lo previsto. Keiichi Yasuda, hasta ahora vicepresidente ejecutivo y director representante, tomará el mando de la división deportiva de Honda con tres meses de antelación sobre el calendario japonés habitual.
El relevo estaba fijado para el 1 de abril, la fecha tradicional nipona para los cambios ejecutivos. Honda lo adelanta al arranque del año ‘para adaptarse a la estacionalidad del deporte del motor y poder afrontar la temporada 2027 con la nueva estructura desde el principio’, según el comunicado de la compañía. La lectura industrial es otra: en un curso en el que HRC se juega dos programas completos, la firma no quería que la pretemporada la dirigiera un presidente saliente con la cuenta atrás corriendo.
El calendario japonés cede ante la pretemporada
El 1 de abril no es una fecha arbitraria. Marca el inicio del ejercicio fiscal en Japón y concentra desde hace décadas los nombramientos de las grandes corporaciones. Mover un relevo al 1 de enero obliga a cerrar el traspaso de poderes antes de las vacaciones de fin de año y a asumir que el nuevo responsable estará sentado en la silla cuando se repartan los recursos. En Honda eso significa algo muy concreto: Yasuda aprobará el reparto de medios para el arranque del curso, no su predecesor.
El problema que Honda intenta atajar no es de organigrama, sino de resultados. La firma vive una crisis deportiva simultánea en sus dos grandes programas. En MotoGP, el proyecto acumula ejercicios muy por debajo de lo que exige su historia. En F1, el regreso como socio de fábrica de Aston Martin ha traído más disgustos que alegrías. Watanabe fue el hombre que apostó por ese retorno y el que impulsó el acuerdo con la escudería británica, después de haber ganado un título de constructores como motorista con Red Bull.
Quién gana y quién pierde con el relevo en HRC
Con ese prisma, el movimiento tiene ganadores y damnificados claros. Gana Yasuda, que llega con toda la pretemporada por delante y margen para imprimir su sello. Gana también HRC como estructura, porque deja de tener un presidente en funciones durante los tres meses más intensos del año. Pierde, en cambio, la lectura continuista: Watanabe unificó el HRC que hoy conocemos y su salida anticipada deja al descubierto que la cúpula ha aceptado que algo no avanza al ritmo previsto.
Adelantar un relevo tres meses no es un trámite administrativo: es reconocer que el calendario de las carreras pesa más que el de la oficina.
Yasuda no llega desde la ingeniería. Entró en Honda atraído, según la propia compañía, por la cultura de la empresa y por las carreras de motos, y su primer destino fue el departamento de recursos humanos de la sede central. Después acumuló experiencia internacional —presidió una filial de motos en Asia, una de sus ambiciones declaradas— y terminó al frente de la Unidad de Recursos Humanos, el cargo más alto de esa división. En abril de 2026 fue nombrado vicepresidente ejecutivo y director representante de HRC.
Su primer mensaje como presidente designado apunta en esa dirección: heredar los cimientos construidos por su predecesor, unir los esfuerzos ‘hacia el único objetivo de ganar’ y centrarse en invertir en las personas. Es un perfil de gestión y organización más que de mesa de diseño, lo que encaja con un diagnóstico interno en el que el cuello de botella no parece estar solo en el motor, sino en la estructura que lo rodea.
Watanabe ha resumido su mandato en una idea: convertir a HRC, que era una empresa centrada en las motos, en una estructura que también hiciera coches. A él se debe la unificación de ambas actividades en 2022, la reorganización de HPD en Estados Unidos como HRC US, y la creación de HRC UK. En sus tres meses finales, ha prometido seguir peleando por la victoria hasta el último día.
El precedente que Honda ya vivió
Esta no es la primera vez que la firma mueve su cúpula deportiva por resultados. La reorganización que puso a Watanabe al frente de la estructura de HRC en 2022 llegó después de una etapa de tensiones internas y de la salida de Shinya Wakabayashi, y sirvió para algo que Honda tardó años en aceptar: que coches y motos debían compartir recursos en lugar de competir por ellos. El retorno a la F1 se anunció en 2023, con el acuerdo con Aston Martin, año y medio después de que la marca dejara de figurar como fabricante oficial, aunque su tecnología siguiera en los monoplazas de Red Bull y les diera un título de constructores.
Ahí está la comparación que interesa. En Europa, los relevos en las divisiones deportivas se comunican con meses de antelación y rara vez se atan a un ejercicio fiscal. En Japón, el 1 de abril es norma no escrita. Que Honda rompa ese molde por segunda vez en cuatro años dice más de la presión que de la planificación. Y la presión viene de dos frentes a la vez: un campeonato de MotoGP donde cada temporada sin victorias pesa más que la anterior, y un programa de F1 cuyo coste solo se justifica si Aston Martin da el salto con el nuevo ciclo técnico.
La pregunta que queda abierta es si un perfil de recursos humanos es el adecuado para arreglar un problema de pista. Yasuda tendrá la respuesta a partir del 1 de enero de 2027, cuando asuma el cargo, y sobre todo en los test de pretemporada de MotoGP y en el arranque del Mundial de F1. Honda ha ganado tiempo. Ahora tiene que demostrar que lo ha ganado para algo.
Análisis de Impacto
- El dato: el relevo se adelanta tres meses respecto al 1 de abril, una excepción que Honda solo se permite cuando el calendario deportivo aprieta.
- La incógnita: Yasuda llega desde recursos humanos y gestión internacional, sin trayectoria técnica; su éxito dependerá de si acierta delegando en ingeniería.
- El veredicto: movimiento defensivo más que ofensivo. La marca admite con la fecha que los resultados de F1 y MotoGP exigen decisiones antes de que empiece la temporada.

