Elegir entre un seguro a terceros ampliado y un seguro a todo riesgo con franquicia puede suponer más de 300 euros de diferencia al año. La decisión no depende solo del precio de la prima, sino de qué parte del siniestro asume el conductor y de cuánto vale realmente el coche asegurado.
La comparativa de seguros de coche de OCU parte de una idea sencilla: cada modalidad tiene un precio y una cobertura distinta. Un seguro a terceros básico resulta más barato, pero solo cubre la responsabilidad civil; si se quieren más garantías, la prima sube.
Qué cubre cada modalidad y dónde está la diferencia
El seguro a terceros ampliado añade, sobre la responsabilidad civil obligatoria, coberturas que varían según la aseguradora: defensa jurídica, reclamación de daños, lunas y, en muchas pólizas, robo, incendio o asistencia en viaje. En cambio, no paga los daños propios del vehículo cuando el conductor es responsable del accidente.
El seguro a todo riesgo con franquicia sí cubre los daños propios. La contrapartida es que el conductor asume una franquicia, es decir, la parte del siniestro que paga de su bolsillo antes de que la aseguradora abone el resto. Suele moverse entre los 300 y los 600 euros, aunque el importe se pacta en cada póliza.
La mecánica es clara: si la reparación cuesta 1.200 euros y la franquicia es de 300, la compañía paga 900 euros. A cambio, la prima es más barata que la de un todo riesgo sin franquicia, porque el asegurado comparte el riesgo y evita que se reclamen siniestros de importe pequeño.
Asumir una franquicia solo compensa si el ahorro en prima es mayor que el desembolso que tendrás que asumir en caso de siniestro.
Cuándo compensa asumir la franquicia
La primera variable es el valor venal del coche: la cantidad que la aseguradora pagaría por el vehículo en caso de siniestro total. Si el coche tiene más de diez años o un valor de mercado reducido, la suma entre la prima del todo riesgo con franquicia y la franquicia puede acercarse a la indemnización que se recibiría.
En un vehículo nuevo o de valor medio-alto, la cobertura de daños propios protege una inversión importante. La franquicia funciona entonces como un dinero bien empleado: baja el recibo y establece un límite de pérdida asumible si hay un accidente.
También conviene mirar el uso real. Para un coche que duerme en garaje y recorre pocos kilómetros, el seguro a terceros ampliado puede ser suficiente si el valor del coche es contenido. Si el coche circula a diario y el coste de reparación de un golpe puede ser alto, el todo riesgo con franquicia da más margen.
Un buen criterio es calcular cuántos años de diferencia de prima se necesitan para cubrir la franquicia. Si el ahorro anual es de 120 euros y la franquicia de 400, harían falta más de tres años sin siniestros para que el descuento compense el primer parte.
Cómo elegir sin pagar de más
Antes de firmar, conviene comparar la prima del seguro a terceros ampliado con la del todo riesgo con franquicia y leer qué queda excluido de cada póliza. La comparativa de OCU permite ver coberturas y precios orientativos sin salir de un mismo esquema.
Además, hay que revisar estos tres puntos:
- Franquicia: a cuánto asciende y si se aplica por siniestro o por año.
- Valor venal: qué indemnización máxima ofrece la póliza en caso de pérdida total.
- Coberturas complementarias: lunas, robo, incendio, asistencia y vehículo de sustitución.
En términos reales, la elección no es entre el seguro más barato y el más caro, sino entre pagar algo más de prima o asumir un coste mayor en el peor momento. La diferencia se nota al primer recibo, pero también en el taller.
📌 El seguro al detalle
- Qué ofrece este seguro: el todo riesgo con franquicia suma la cobertura de daños propios a cambio de un desembolso pactado; el terceros ampliado deja fuera los daños propios pero mantiene una prima más baja.
- A quién va dirigido: el todo riesgo con franquicia encaja con coches de valor medio-alto y uso habitual; el terceros ampliado suele bastar para vehículos veteranos o de valor reducido.
- Cuánto cuesta: la diferencia anual entre una modalidad y otra puede superar los 300 euros según el vehículo y el perfil; la franquicia habitual se pacta entre 300 y 600 euros por siniestro.

