Circular con la ITV caducada puede costarte 500 euros si el retraso supera un año, según recuerda la DGT.
La multa general es de 200 euros y conlleva la pérdida de tres puntos del carné. Este es el mensaje que lanza la Dirección General de Tráfico en un contexto de controles reforzados en carretera.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: circular con la ITV vencida es una infracción grave desde el primer día y no hay periodo de gracia.
- Cómo te afecta: además de la multa, pierdes puntos y el seguro puede dejar de cubrirte en un siniestro.
- Puntos clave y plazos: la sanción parte de 200 euros y sube a 500 si el retraso supera un año; conviene renovar antes del vencimiento.
Qué dice la DGT y cuánto cuesta exactamente la multa
La normativa de tráfico es clara: circular con la ITV caducada es una infracción grave desde el primer día. Da igual que hayas pedido cita para pasar la inspección después de la fecha de vencimiento. No existe periodo de gracia ni tolerancia administrativa.
Si el retraso es de menos de un año, la sanción asciende a 200 euros y la retirada de tres puntos del permiso de conducir. Cuando el retraso supera los doce meses, la cuantía económica puede llegar a los 500 euros.
Además, la pegatina de la ITV debe estar visible en el parabrisas. Su ausencia puede dar lugar a una sanción adicional durante un control, según recuerda la DGT. Los agentes están facultados para detener el vehículo y comprobar la situación administrativa.
El seguro y los fallos más comunes en la inspección
Las consecuencias no se limitan a la multa. Si tienes un accidente con la inspección vencida, la aseguradora puede negarse a cubrir los daños, total o parcialmente, al considerar que el vehículo no cumplía las condiciones legales para circular.
La ITV caducada no es un simple retraso administrativo: te expone a multas, a perder puntos y a quedarte sin cobertura del seguro justo cuando más lo necesitas.
La revisión incluye frenos, neumáticos, sistemas de iluminación y emisiones contaminantes, aspectos que influyen de forma directa en la siniestralidad. Uno de los motivos más frecuentes de suspenso sigue siendo el sistema de iluminación. Por eso conviene revisar antes de acudir:
- Luces de posición, cruce, carretera, freno e intermitentes.
- Estado y limpieza de los faros.
- Presión y dibujo de los neumáticos.
- Que no haya testigos encendidos en el cuadro.
Estas comprobaciones básicas pueden evitar un suspenso innecesario y mejorar la seguridad en carretera.
Por qué se han reforzado los controles y qué conviene hacer
La DGT ha intensificado las inspecciones en carretera, tanto interurbanas como urbanas y en zonas de estacionamiento. El objetivo es reducir los accidentes vinculados a fallos mecánicos y garantizar que todos los vehículos cumplan los estándares de seguridad.
Según datos de campañas recientes, la ITV caducada o con resultado negativo sigue entre las infracciones más habituales en España. Por eso el mensaje institucional se ha endurecido y la recomendación es no apurar los plazos.
En la práctica, apurar los plazos sale caro. Una multa de 200 euros equivale al coste de varias inspecciones y, si el retraso supera un año, la sanción se multiplica hasta los 500 euros.
Si la inspección está caducada, lo más prudente es pedir cita cuanto antes y no mover el vehículo salvo para acudir a la estación. Comprueba la fecha de vencimiento en la tarjeta de inspección técnica o en la pegatina del parabrisas.
La Inspección Técnica de Vehículos seguirá siendo un requisito obligatorio. Circular sin ella ya no tiene excusas, independientemente de tener cita previa o alegar desconocimiento.


