Durante años, comprobar la presión de las ruedas del coche se ha reducido a un gesto casi instintivo: darle una pequeña patada al neumático para “ver si está bien”. Pero ese método, heredado de otra época, no solo es ineficaz, sino potencialmente peligroso. La presión incorrecta de las ruedas puede afectar el consumo, el agarre, el desgaste de los neumáticos e incluso la estabilidad del vehículo en una maniobra de emergencia.
En un momento en que los coches son cada vez más inteligentes, mantener las ruedas en su presión ideal sigue siendo una de las tareas más olvidadas por los conductores. Y, sin embargo, es una de las que más puede influir en la seguridad y el bolsillo. Una simple comprobación regular puede ahorrarte cientos de euros al año y, en el peor de los casos, evitar un accidente.
5Cómo detectar problemas en las ruedas a simple vista
Aunque el control de presión es esencial, también conviene observar el estado visual de las ruedas. Un desgaste irregular —por los bordes o en el centro— es un signo claro de que la presión no es la adecuada. Si el desgaste está más marcado en los laterales, suele deberse a una presión baja; si es en el centro, probablemente hay exceso de aire.
Otro signo de alarma es la vibración del volante o un ruido inusual al circular. “A veces los neumáticos se deforman por dentro sin que se note desde fuera”, explica Antonio. En esos casos, lo mejor es acudir al taller para una revisión completa. Aprovechar para alinear y equilibrar las ruedas cada cierto tiempo también ayuda a prolongar su vida útil.


