La electrificación del transporte pesado avanza, pero no al ritmo que muchos esperaban. Los camiones totalmente eléctricos prometen reducir costes operativos y emisiones, aunque su precio —dos o tres veces superior al de un diésel equivalente— y sus limitaciones de materia de autonomía y recarga siguen siendo un muro difícil de escalar para las empresas. En ese contexto aparece Revoy, una startup con sede en San Francisco que ha decidido mirar el problema desde otro ángulo: ¿y si, en lugar de sustituir los camiones diésel, se les añade un “exoesqueleto” eléctrico que los convierta en híbridos?
La idea nació en 2020 de la mano de Peter Reinhardt e Ian Rust, este último con una dilatada experiencia en Cruise, la compañía de conducción autónoma. Rust explica que el concepto no surgió de la industria del motor, sino de la robótica colaborativa. En lugar de eliminar al conductor o reinventar el camión desde cero, Revoy propone un módulo eléctrico que se acopla entre la cabina y el remolque, aportando potencia, frenada regenerativa y autonomía eléctrica sin modificar la mecánica original del vehículo. Una especie de asistente energético que transforma el funcionamiento del camión sin obligar a renovar toda su infraestructura.
Este módulo esconde una batería con 575 kWh de capacidad y pesa casi 10 toneladas
Este módulo, conocido como ‘electric dolly’, es una unidad autoalimentada de 3,95 metros de largo y cerca de diez toneladas de peso (9.980 kilos). En su interior se esconde una enorme batería de fosfato de hierro y litio de 575 kWh de capacidad, conectada a un eje de transmisión eléctrica que se encarga de mover el conjunto. Cuando el conductor pisa el acelerador, el sistema detecta la demanda y aporta la potencia necesaria para evitar que el motor diésel trabaje en exceso. Al frenar, el motor eléctrico recupera energía y ayuda a detener el vehículo. Además, incorpora sistemas de seguridad activa para prevenir vuelcos, giros bruscos o el temido efecto tijera, junto con funciones de detección de punto ciego y marcha atrás automática.
El impacto que promete en materia de eficiencia es notable. Un camión estándar con un peso bruto de 80.000 libras (36.300 kilos) puede recorrer entre 200 y 250 millas (entre 322 y 402 kilómetros) solo con energía eléctrica, una cifra que abre la puerta a electrificar rutas regionales sin necesidad de utilizar camiones completamente nuevos. Revoy asegura que el consumo de combustible puede mejorar desde las habituales 6 u 8 millas por galón (entre 39,2 y 29,4 l/100 km) de un camión diésel convencional hasta 20 o 35 millas por galón (entre 11,8 y 6,7 l/100 km), llegando incluso a alcanzar las 40 millas por galón (5,9 l/100 km) en trayectos cortos. Y eso en un momento en el que el precio del diésel en EE. UU. sigue un 40 % por encima del nivel previo a la guerra con Irán, estos ahorros son un argumento poderoso para cualquier gestor de flota.
La tecnología de Revoy permite ahorrar 25.000 dólares en carburante a cada camión
La reducción de emisiones también es significativa: hasta un 85 % menos de CO₂. Y todo ello sin obligar a las empresas a detener sus camiones durante horas para recargar. Revoy ha diseñado un sistema de intercambio de baterías que permite sustituir una unidad descargada por otra completamente cargada en menos de cinco minutos. La empresa americana además está desplegando centros de intercambio en autopistas estratégicas, replicando un modelo que recuerda al de algunas marcas de vehículos eléctricos en China.

El mercado al que apunta Revoy es gigantesco. En Estados Unidos circulan unos tres millones de camiones pesados que recorren más de 96.000 kilómetros al año cada uno, generando un negocio de 900.000 millones de dólares y alrededor de 300 millones de toneladas de CO₂. Un informe de FleetOwner estima que el ahorro potencial por camión podría rondar los 25.000 dólares (21.500 euros) anuales, una cifra difícil de ignorar.
Revoy no vende su hardware: lo ofrece mediante suscripción. Tras obtener la aprobación de la NHTSA en 2023 y completar un programa piloto con Ryder en 2024, la compañía iniciará su primera operación comercial en 2026 en Oregón, con una flota inicial de cuatro unidades. La startup ha recaudado 41 millones de dólares y ya trabaja en una segunda generación más económica, con batería más pequeña pero la misma autonomía eléctrica. Su objetivo es tener decenas de unidades operando en rutas estadounidenses para finales de 2027.
Cinco claves del sistema de Revoy
– Electrificación sin sustituir camiones gracias a un módulo enchufable que convierte diésel en híbridos.
– Autonomía eléctrica real de hasta 402 km en rutas regionales.
– Ahorro de combustible que puede alcanzar los 25.000 dólares al año por camión.
– Reducción de emisiones de hasta un 85 % sin cambiar la flota.
– Intercambio rápido de baterías en menos de cinco minutos para mantener la operación activa.
Fotos: Revoy




