España cierra septiembre de 2026 con 58.075 puntos de recarga públicos, un 11,4% más que un año antes. El dato, publicado por la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), es el más alto registrado hasta la fecha, aunque el ritmo de instalación se ha desplomado: entre enero y septiembre se han sumado 5.003 postes nuevos frente a los 13.382 del mismo periodo de 2025.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: la red pública marca el techo real de la electrificación de flotas comerciales. Con 58.075 puntos instalados, España alcanza un récord histórico, pero el ritmo de nuevas altas cae a la cuarta parte y la calidad de la red sigue por debajo del objetivo sectorial.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: crecimiento del 11,4% interanual, 24.852 puntos interurbanos con 901 altas en el trimestre y 2.991 postes por encima de 250 kW. En contra: 17.965 puntos fuera de servicio, el 23,4% del total, y solo el 32% de la red supera los 22 kW frente al 55% que Anfac se había fijado para 2026.
- Datos técnicos clave: 58.075 puntos públicos; 39.347 (68%) por debajo de 22 kW; 2.991 (5%) por encima de 250 kW; 33.223 urbanos (57%) frente a 24.852 interurbanos; +2,5% intertrimestral.
Qué hay detrás del récord de 58.075 puntos
Los datos recogidos por la patronal de fabricantes Anfac dejan una foto mixta. La red creció un 2,5% entre julio y septiembre respecto al trimestre anterior, y el acumulado del año confirma que la expansión pierde velocidad: los 5.003 puntos nuevos de los nueve primeros meses de 2026 contrastan con los 13.382 del mismo tramo de 2025.
La composición de la red sigue siendo el punto débil. Solo el 32% de los puntos de acceso público supera los 22 kW de potencia, un porcentaje idéntico al del trimestre anterior y muy lejos del 55% que la patronal se había fijado para el cierre de 2026. Por debajo de ese umbral hay 39.347 puntos, el 68% del total, mientras que los postes de más de 250 kW se quedan en 2.991 unidades, apenas el 5% de la red.
A cierre de septiembre había 17.965 puntos fuera de servicio, averiados, en mal estado o pendientes de conexión a la red de distribución, el 23,4% del total. Con todos ellos operativos, España superaría los 76.000 puntos. Anfac sitúa las barreras administrativas y los plazos de conexión como el principal freno del despliegue, por delante de la propia inversión.
La diferencia entre 58.075 y 76.000 puntos no es estadística: es la probabilidad de encontrar un poste operativo a mitad de ruta.
Lo que este mapa significa para el gestor de flota
Desde la perspectiva del gestor, el dato que importa no es el total, sino dónde está cada punto. Los entornos urbanos concentran 33.223 puntos, el 57% de la red, con solo 492 altas en el trimestre. Los interurbanos alcanzan 24.852 unidades tras sumar 901 en el mismo periodo. Para el reparto de última milla, la red urbana es un complemento del depósito; para el transporte interurbano, es la infraestructura que decide.
La potencia de carga DC ordena la operativa. Un poste de 22 kW no resuelve una parada de veinte minutos en ruta; uno de 150 kW o más permite recuperar buena parte de la autonomía en el tiempo de un café. Por eso la proporción de puntos por encima de 22 kW, hoy estancada en el 32%, importa al profesional más que el titular de las 58.075 instalaciones.
- Que los puntos del itinerario habitual estén en servicio y no engrosen ese 23,4% fuera de red.
- Que exista al menos un poste de carga DC de potencia media o alta en el corredor y una alternativa si falla.
- Que la base cuente con recarga propia para la carga lenta nocturna, la más económica del TCO, o Coste Total de Propiedad.
- Que la tarjeta o el operador de movilidad eléctrica cubra los puntos de la ruta y permita facturación unificada.
Veredicto: para qué flota encaja y qué hay que vigilar
El precedente ayuda a leer el dato. En 2025 se instalaron 13.382 puntos hasta septiembre y la red cerró el año por encima de los 53.000. Doce meses después hay 58.075, pero el ritmo de nuevas altas es casi cuatro veces menor. La conclusión operativa es que la infraestructura ha dejado de ser el freno principal para el reparto urbano y sigue siéndolo para el interurbano intensivo.
Una flota de última milla con base propia, furgonetas eléctricas y rutas urbanas o metropolitanas encaja hoy sin reservas: recarga nocturna en el depósito y red pública como respaldo. Una flota interurbana de medio recorrido depende del corredor concreto, y antes de firmar un renting conviene auditar cuántos de los puntos de la ruta están realmente en servicio. Una gran flota con itinerarios fijos debería exigir a su operador eléctrico un informe de disponibilidad por tramo en lugar de un mapa de cobertura.
Queda por vigilar la ratio de potencia: lleva dos trimestres clavada en el 32% y el objetivo del 55% para el cierre de 2026 queda lejos. El 23,4% de puntos fuera de servicio añade un riesgo operativo que no se corrige con nuevas altas, y la dependencia de la recarga en base mantiene el TCO atado al precio de la energía del depósito más que al de la red pública.
El próximo hito llega en enero de 2027, cuando la patronal publique el cierre del cuarto trimestre y el balance anual. Entonces se verá si la desaceleración de 2026 es coyuntural o estructural.

