Mercedes se enfrenta a una prohibición en EE.UU. por su inversión china: el CEO no piensa irse

La legislación estadounidense podría vetar a los fabricantes con más del 15 % de participación china, y Mercedes supera ese límite con un 20 %. Su consejero delegado, Ola Källenius, defiende su presencia en el país y no descarta incluso más inversiones.

Mercedes-Benz se enfrenta a una posible prohibición en Estados Unidos. La causa no está en sus productos, sino en la estructura de su capital. Un proyecto de ley en la cámara alta estadounidense plantea vetar a cualquier fabricante de automóviles que tenga más del 15 % de inversión china. Y la firma de la estrella roza el 20 %.

La noticia ha saltado en un momento en que el mercado norteamericano se ha convertido en un pilar para la marca alemana, especialmente tras el desplome de sus ventas en China. La respuesta de su consejero delegado, Ola Källenius, ha sido contundente: no contempla retirarse del país.

El origen de la amenaza: un proyecto de ley y un umbral del 15 %

El debate legislativo arrancó en el comité de comercio del Senado estadounidense, donde los senadores Bernie Moreno (republicano por Ohio) y Elissa Slotkin (demócrata por Míchigan) impulsaron un texto que, de aprobarse, impediría la venta de vehículos de cualquier empresa con más del 15 % de capital procedente de China. La propuesta superó el trámite en comisión, aunque no sin fricciones.

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El senador republicano Ted Cruz (Texas) se posicionó en contra, advirtiendo de que su aplicación podría vetar a Mercedes y calificando la medida de proteccionista. Incluso sugirió que General Motors estaría utilizando la ley para eliminar a un competidor y recuperar cuota de mercado con su división Cadillac. GM, por su parte, ha negado esa intención.

En todo caso, la ley dejaría a Mercedes en una situación incómoda: con un 20 % de su capital en manos de inversores chinos, supera con creces el listón. La compañía ha mantenido un estrecho vínculo con el gigante asiático a través de su negocio conjunto con BAIC y de la participación de Geely en su accionariado.

La respuesta de Källenius: proteger el negocio en Estados Unidos

Durante la presentación de resultados del segundo trimestre, Källenius fue diáfano. “Si necesitamos hacer ajustes para cumplir con cualquier requisito, los haremos. Protegeremos nuestra presencia y nuestro negocio en Estados Unidos”, afirmó, según declaraciones recogidas por varios medios internacionales. El directivo añadió que la compañía no es “ingenua respecto al entorno geopolítico y la competencia entre Estados Unidos y China”.

La marca alemana ya dispone de una fuerte implantación industrial en suelo estadounidense. Su planta principal de todocaminos en Tuscaloosa (Alabama) y una fábrica de baterías cercana, en Woodstock, le confieren un anclaje productivo que podría reforzarse. El propio CEO deslizó la posibilidad de una nueva fábrica de motores, aunque condicionó esa inversión al resultado de las negociaciones del tratado comercial entre los tres países norteamericanos.

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Fábrica de Mercedes en Hungría. Foto: Mercedes-Benz.

La decisión de Mercedes de no abandonar el mercado estadounidense tiene una razón contundente: mientras que las ventas globales de turismos cayeron un 7 % en el segundo trimestre, en Estados Unidos aumentaron un 10 %. Un contrapeso al desplome del 30 % experimentado en China, su mercado otrora más boyante.

“Si necesitamos hacer ajustes, los haremos. Protegeremos nuestra presencia y nuestro negocio en Estados Unidos.” — Ola Källenius

Análisis: Lo que está en juego para Mercedes y para el sector mundial

La amenaza legislativa no solo afecta a la marca de la estrella. Abre un capítulo inédito de proteccionismo selectivo que podría modificar el mapa de la automoción global. Estados Unidos, que tradicionalmente ha acogido a fabricantes extranjeros con plantas locales, ahora condiciona el acceso al mercado a la composición del capital.

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Para la industria automovilística española, el episodio funciona como un termómetro de la nueva geopolítica económica. Aunque ninguna marca local o con centro en España rebasa el umbral del 15 % de capital chino, otros gigantes europeos —Stellantis (con su participación en Leapmotor) o Volvo (controlada por Geely)— podrían verse en escenarios similares si la legislación se exporta a otros bloques.

De momento, el caso de Mercedes ilustra una contradicción estratégica: China es un mercado enorme, pero su ralentización y la tensión comercial empujan a las marcas alemanas a volcarse en Norteamérica, justo el lugar que les exige menos ataduras con Pekín. La solución que Källenius insinúa —más inversión local y posible segregación de los activos chinos— demuestra que el sector ya se prepara para un mundo más fragmentado.

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El proceso legislativo sigue abierto y se espera que la versión final del texto incluya mecanismos de exención para casos como el de Mercedes. No obstante, la señal ya se ha emitido: en la era de la rivalidad estratégica, ni siquiera una marca centenaria como Mercedes puede dar por sentado su lugar en el mercado estadounidense.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: las ventas de Mercedes en Estados Unidos crecieron un 10 % en el segundo trimestre, mientras que en China cayeron un 30 %.
  • Consejo práctico: si sigues de cerca el sector automovilístico, vigila las legislaciones que vinculan capital extranjero con acceso al mercado; pueden redefinir la oferta de marcas disponibles en los concesionarios.
  • Así te afecta: aunque las firmas españolas no están en el punto de mira, la dinámica proteccionista podría alcanzar a grupos europeos como Stellantis o Volvo, influyendo en las estrategias comerciales y en la competencia dentro del Viejo Continente.