La producción de coches en Marruecos ya supera a la española con costes laborales nueve veces menores

El Grupo Renault fabricó 394.000 vehículos en Marruecos en 2025, superando ya la producción española. La diferencia de costes laborales es abismal y la futura normativa europea de origen puede dejar fuera de las ayudas al próximo Sandero eléctrico.

Marruecos ya produce más coches para el Grupo Renault que España, y lo hace con un coste laboral nueve veces inferior. La brecha industrial se agranda justo al otro lado del Estrecho, poniendo en jaque la política de Made in Europe que impulsa Bruselas.

Según los datos de producción del propio grupo francés, las plantas de Tánger y Casablanca ensamblaron 394.000 vehículos en 2025, una cifra que supera claramente los volúmenes de las factorías españolas. El país vecino se consolida así como el segundo polo fabril de Renault, solo por detrás de Francia.

Sobre esa base industrial descansa el éxito de uno de los coches más vendidos del continente. El Dacia Sandero, el modelo con más matriculaciones en España y en Europa, sale en su mayoría de la línea de montaje de Tánger. Junto a él, Renault fabrica allí los Jogger y Logan.

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No es un caso aislado. Stellantis fabrica en Kenitra el Peugeot 208 y los cuadriciclos eléctricos del grupo –Citroën Ami, Opel Rocks-e y Fiat Topolino–, ampliando la presencia industrial del reino alauí en segmentos clave. Todo ello con una logística afinada para que un vehículo montado en Tánger llegue al mercado comunitario en cuestión de días.

La ventaja competitiva es abrumadora. Un estudio sectorial manejado por la industria cifra el coste de la mano de obra por vehículo en Marruecos en poco más de 100 euros, frente a los aproximadamente 900 euros que cuesta en España y los más de 1.400 euros de Francia. La combinación de salarios bajos, proximidad geográfica y una logística afinada permite a los fabricantes europeos colocar sus modelos en el mercado comunitario en cuestión de días, con márgenes imposibles de alcanzar dentro de la Unión.

El bajo coste laboral marroquí y una logística que conecta con Europa en pocos días convierten al país en un cinturón industrial exterior al que difícilmente pueden renunciar los fabricantes europeos.

Mientras tanto, Bruselas avanza en su Industrial Accelerator Act, una norma pensada para reforzar la producción europea en sectores estratégicos, con el foco puesto en el vehículo eléctrico. La propuesta contempla tres niveles de exigencia para considerar un coche como “europeo”: ensamblaje en territorio comunitario, un 70 % de contenido local en el momento de la fabricación y un 50 % específico para componentes críticos —como las baterías— a los tres años de la entrada en vigor de la ley.

El objetivo es evitar que dinero público o las ayudas a la compra acaben subvencionando vehículos fabricados fuera de la Unión. Sin embargo, la realidad del mercado choca con esa intención. El próximo Dacia Sandero, previsto para 2027-2028, tendrá versión eléctrica y la marca confía en que sea uno de los eléctricos más asequibles de Europa. Pero todo apunta a que seguirá fabricándose en Marruecos, lo que podría dejarlo fuera de los incentivos comunitarios.

Bruselas y la paradoja del Made in Europe frente a la realidad marroquí

La patronal europea de fabricantes ya ha advertido de que las inversiones en países vecinos como Marruecos o Turquía no deberían quedar penalizadas por una interpretación demasiado restrictiva de los nuevos criterios de origen. Su argumento es pragmático: esos centros de producción permiten a las marcas europeas seguir compitiendo en el segmento de los coches asequibles, justo donde la oferta china aprieta con más fuerza.

La contradicción es evidente. Europa quiere eléctricos baratos para plantar cara a los fabricantes chinos, pero en territorio comunitario no se consigue producir a esos precios sin sacrificar empleo o condiciones laborales. Al mismo tiempo, la UE necesita mantener tejido industrial y salarios dignos. La ecuación no cuadra y obliga a decidir qué parte de la cadena de valor se quiere dentro de las fronteras europeas y qué parte, con qué condiciones, se acepta en la periferia.

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Los datos de la industria confirman que Marruecos ya no es un actor secundario en el tablero automovilístico europeo. El país magrebí se ha convertido en una extensión de facto del sistema productivo comunitario, con costes que ninguna fábrica española puede igualar y con una integración cada vez más profunda en los planes de los grandes grupos. La pregunta que sobrevuela el debate es si la futura normativa comunitaria será capaz de encajar esa realidad sin penalizar a los compradores que buscan un eléctrico asequible, precisamente el perfil al que apunta el Sandero.

📊 Claves de la noticia

  • Cifras a tener en cuenta: 394.000 vehículos producidos por Renault en Marruecos durante 2025; el coste laboral por unidad ronda los 100 euros, nueve veces menos que en España; el Dacia Sandero es el coche más vendido en España y en Europa.
  • Cómo te afecta: Un futuro Sandero eléctrico fabricado en Marruecos podría quedar excluido de las ayudas públicas si Bruselas endurece los requisitos de origen europeo, encareciendo la compra de uno de los eléctricos más esperados por los conductores.
  • También debes saber: La norma de la UE, aún en discusión, obligaría a que un vehículo considerado europeo tenga al menos un 70 % de contenido local y, tres años después, un 50 % de componentes críticos como las baterías hechos dentro de la Unión.