El sonido simulado del coche eléctrico da un paso más allá con el nuevo Mercedes-AMG CLA 45 EV. Su sistema AMGForce no se limita a emitir un rugido sintético por los altavoces: incorpora vibradores en los asientos y replica los característicos ‘pops and bangs’ de un motor de combustión. La deportividad eléctrica dejará de ser silenciosa —si el conductor lo desea— y buscará recuperar la emoción sonora que muchos echan de menos.
La marca de Affalterbach ha decidido tomarse en serio el entretenimiento a bordo del que será su primer compacto eléctrico de altas prestaciones. Más allá de la pantalla Super Screen de tres paneles que estrena el CLA, el verdadero protagonista para los amantes de las sensaciones fuertes es un sistema de audio y vibración que consigue que el coche te hable con el lenguaje de un gasolina sin serlo.
Cómo se crea el sonido: del estudio de grabación al habitáculo
El desarrollo del AMGForce ha contado con profesionales llegados de la industria musical. El objetivo era lograr la mayor autenticidad posible, no un simple zumbido eléctrico. Para ello se instalaron 13 micrófonos dentro y fuera de un Mercedes-AMG A45 S con motor térmico y se grabaron más de 1.600 fragmentos de sonido en todo tipo de situaciones de conducción.
El resultado se procesa a través de altavoces específicos y se complementa con vibradores integrados en los asientos, que trasladan un leve zumbido a la zona lumbar del conductor al pisar el acelerador. El sistema es capaz de emular las subidas y bajadas de régimen con una rapidez que, aseguran los ingenieros, supera incluso a la del motor de combustión original porque simula una inercia más ligera.
El conductor puede elegir entre dos mundos opuestos: un modo silencioso para circular sin llamar la atención y un modo S+ que desata el rugido con crujidos y detonaciones (‘pops and bangs’) en las reducciones. La transición se activa con un simple giro del mando de modos de conducción, y la diferencia es tan radical que el vehículo pasa del mutismo absoluto a un sonido que, según las primeras tomas de contacto, despertaría a cualquier vecino.
El AMGForce no aspira a engañar al conductor: ofrece una banda sonora opcional que devuelve parte de la conexión emocional que muchos pierden al pasarse a un coche eléctrico deportivo.
Así suena y se siente al volante: ruido, vibración y un punto digital
En el primer contacto estático con el CLA 45 EV, la experiencia arranca en absoluto silencio. Basta girar el dial hasta el programa S+ para que el coche cobre vida con un estampido. El volumen es contundente; de ahí que el modo discreto resulte casi imprescindible para el día a día.
Los vibradores de los asientos añaden un sutil ronroneo lumbar que se intensifica al hundir el pie derecho. Las rpm virtuales ascienden y caen con una agilidad que recuerda a un motor con volante de inercia aligerado, transmitiendo más sensación de respuesta que de inercia pesada.
Con todo, la imitación no es perfecta. Falta una ligera vibración en el volante o en el salpicadero para cerrar el círculo táctil, y el timbre conserva un cierto aire digital que delata su origen sintetizado, aunque la percepción mejora en persona respecto a lo que se aprecia en vídeo. La sensación global es comparable a una hamburguesa vegetal que se acerca mucho a la receta original: sorprende y satisface, pero el recuerdo del plato auténtico sigue pesando.
Un detalle que invita a la reflexión es que el CLA arranca siempre en silencio. Perder el estruendo del encendido reduce la teatralidad del ritual de ponerse al volante de un coche de altas prestaciones, un momento que los puristas del motor de combustión aún identifican como parte de la experiencia.
¿Moda pasajera o el nuevo infoentretenimiento de los eléctricos?
El AMGForce no es un caso aislado. La tendencia de añadir sonido y marchas virtuales a los eléctricos deportivos cobró fuerza con el Hyundai Ioniq 5 N y ha encontrado eco en el Porsche Taycan o el Honda Super-N. Con este sistema, Mercedes-AMG se suma a una corriente que sus propios responsables reconocen como algo lúdico, quizá efímero, pero que reivindican con un argumento sencillo: si no es para divertirse, ¿qué sentido tiene un coche así?
Para el conductor que viene de un modelo térmico potente, el AMGForce puede ser el puente que suavice el salto al eléctrico. La posibilidad de elegir entre el silencio absoluto y una banda sonora con carácter da al usuario el control sobre cuánto quiere oír y sentir. Y aunque el resultado no alcance la crudeza de un motor real, la combinación de altavoces y vibradores consigue modular la emoción al volante de una forma que antes no existía en un cero emisiones.
La pregunta de fondo es si estos sistemas perdurarán o se apagarán como una moda generacional. Hoy la tecnología permite grabaciones de altísima fidelidad y una integración que va más allá del audio, pero la clave estará en que el usuario sienta que el sonido añade valor y no un mero artificio de laboratorio. Si el AMGForce logra que un eléctrico sepa transmitir carácter, muchas miradas escépticas empezarán a suavizarse.
🛠️ Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: más de 1.600 clips de sonido grabados con 13 micrófonos a bordo de un A45 S de combustión para alimentar el sintetizador del AMGForce.
- Lo que equipa: altavoces específicos, vibradores en los asientos, software de síntesis de sonido, modos de conducción configurables y pantalla Super Screen de tres paneles con sistema multimedia MBUX.
- Así te afecta como conductor: podrás elegir entre un modo silencioso para el día a día y un programa deportivo que añade rugido, vibración y ‘pops and bangs’ al acelerar y reducir, recuperando parte de la emoción sonora que se pierde en un coche eléctrico.

