Con la llegada de la ola de calor, la DGT ha lanzado un aviso que pocos conductores tienen en cuenta: las altas temperaturas pueden descargar la batería del coche aunque sea nueva. La revista ‘Tráfico y Seguridad Vial’ de la DGT recoge una serie de consejos que convierten la revisión mecánica previa al verano en una verdadera medida de seguridad.
Cuando el mercurio supera los 40 °C, el comportamiento de la batería cambia radicalmente. La explicación reside en la química interna: el calor acelera las reacciones que generan una autodescarga prematura, incluso en unidades recién instaladas. Según la DGT, por cada 10 °C que se supera la temperatura óptima de 25 °C, la vida útil de la batería puede reducirse a la mitad.
Por qué el calor extremo descarga hasta las baterías nuevas
El aviso más contraintuitivo afecta a la batería. A 40 °C, una batería diseñada para funcionar a 25 °C comienza a perder carga de manera acelerada. No es un defecto de fabricación: el calor intensifica las reacciones químicas en el interior, corroendo poco a poco las rejillas de plomo y disparando la autodescarga.
La DGT presta especial atención a tres situaciones: cuando el vehículo lleva varios días parado al sol, cuando la batería supera los diez años de antigüedad o cuando ya ha dado avisos de arranque débil. En esos casos, conviene revisar el nivel del líquido en los vasos, verificar que la carga se realiza con normalidad y comprobar que el amperaje se ajusta al que exige el coche. Un simple test en un taller puede ahorrarte quedarte tirado en plena autovía.
Otros puntos débiles del coche bajo el sol del verano
La batería no es el único componente que sufre. Según los datos del Observatorio del RACE citados por la DGT, los neumáticos son el segundo elemento con más incidencias en carretera, solo por detrás del motor. Durante una ola de calor, el asfalto puede alcanzar los 70 °C, lo que acelera el desgaste de la goma y multiplica el riesgo de reventón.
La presión de los neumáticos debe ajustarse a la carga del vehículo, algo habitual en los desplazamientos vacacionales. La normativa fija la profundidad mínima legal del dibujo en 1,6 mm, pero la DGT recomienda no bajar de los 2 mm como margen de seguridad. No olvides la rueda de repuesto, que suele quedar fuera de las comprobaciones habituales.
Un neumático desgastado o con presión inadecuada no solo es ilegal: compromete la estabilidad en curva y alarga la distancia de frenado, dos factores críticos en verano.
El sistema de climatización y la refrigeración del motor completan la lista de revisiones imprescindibles. En coches de cierta edad, el riesgo de sobrecalentamiento es mayor, por lo que la DGT aconseja verificar fugas, el estado del radiador, el nivel del líquido refrigerante y que la temperatura se mantenga estable durante la marcha.
Ninguna de estas comprobaciones requiere conocimientos avanzados. Un taller puede hacerlas en menos de una hora, y su coste es mínimo comparado con una avería en plena autovía en julio.
La revisión previa al viaje: un trámite de seguridad, no de confort
La DGT insiste en que la puesta a punto estival no es un capricho. El calor modifica el comportamiento de componentes mecánicos y electrónicos, e incluso altera las condiciones del asfalto. El último Barómetro de Averías del RACE confirma que las averías por neumáticos y batería aumentan significativamente en los meses centrales del año. Revisar estos elementos antes de un viaje largo reduce la probabilidad de incidentes.
La profundidad del dibujo del neumático es un requisito legal: circular con menos de 1,6 mm supone una infracción y puede acarrear una multa de 200 euros. Pero más allá de la sanción, la seguridad es la que está en juego. Por eso la DGT aconseja no esperar al límite legal y mantener siempre más de 2 mm de profundidad.
En cuanto a la batería, aunque no hay una obligación específica de revisión, el sentido común y un chequeo rápido pueden evitar sorpresas. Si el coche ha pasado varios días parado al sol o si notas que el arranque es más lento de lo normal, acudir al taller antes de un viaje largo es la decisión más inteligente.
Claves de la Normativa
- A quién afecta: A todos los conductores que vayan a circular en verano, especialmente quienes emprendan viajes largos con el coche cargado o con vehículos de más de diez años.
- Cifras a tener en cuenta: Temperatura óptima de la batería: 25 °C; a 40 °C la vida útil se puede reducir a la mitad. Profundidad legal del neumático: 1,6 mm; recomendación de seguridad: 2 mm. Asfalto en verano: hasta 70 °C. Multa por neumáticos desgastados: 200 euros.
- Consejo para evitarlo: Revisa batería, neumáticos (incluida la rueda de repuesto y la presión ajustada a la carga), climatización y refrigeración antes de salir de viaje. Un taller puede hacerlo en menos de una hora y el coste es bajo frente al riesgo de una avería en carretera.

