El precio medio de un coche usado en Estados Unidos alcanzó los 27.027 dólares en junio de 2026, un 6% más que hace un año y la cifra más alta desde el verano de 2023, según los datos de Cox Automotive. La subida, que se aceleró en abril y mayo tras un febrero en 25.207 dólares, refleja un mercado de segunda mano cada vez más excluyente para los compradores con presupuestos ajustados.
La oferta de coches asequibles se agota
La verdadera grieta en el mercado no está en el precio medio, sino en la desaparición de las opciones baratas. Cox Automotive estima que el inventario de vehículos con un precio de lista inferior a 15.000 dólares apenas cubre 33 días de suministro, frente a los 47 días de la media general del sector. A finales de junio, el parque total de usados en concesionarios estadounidenses ascendía a 2,14 millones de unidades, un 1% más que en mayo pero prácticamente plano respecto al año anterior. La escasez de coches asequibles se ha convertido en un problema crónico: con el precio promedio de un vehículo nuevo rondando los 48.000 dólares, el trampolín del usado barato se ha roto.

Los motores del aumento: mayoristas y vehículos jóvenes
El repunte de precios tiene anclaje directo en dos factores: la revalorización de los vehículos en las subastas de Manheim —también propiedad de Cox Automotive— que se produjo a principios de año, y un cambio en la mezcla de ventas hacia unidades más recientes. El mayor peso de los coches con menos de cuatro años, muchos procedentes de contratos de leasing que vencen, eleva la media aunque no implique necesariamente una subida generalizada en todos los segmentos. De hecho, en febrero el precio medio era de 25.207 dólares, y fue en abril cuando la curva pegó un salto que no ha frenado.
Las ventas totales de usados en junio cayeron a 1,376 millones de unidades, un descenso intermensual del 5% y un 1,6% inferior al mismo mes de 2025. Cox Automotive lo atribuye a la estacionalidad típica del inicio del verano, pero los volúmenes de marzo, cuando el precio medio aún rondaba los 25.369 dólares, habían sido mucho más altos (1,634 millones). La correlación es evidente: a mayor precio, menor actividad.
En este contexto, el acceso al crédito ha alcanzado su nivel más alto desde diciembre de 2015. A priori, una buena noticia: más compradores pueden financiar la compra. Sin embargo, el alivio financiero es engañoso. Un crédito más accesible sin una oferta de vehículos asequibles solo empuja a las familias a endeudarse durante plazos más largos y a tipos que, aunque competitivos, no compensan el sobrecoste del bien. La paradoja es que el mercado ofrece más facilidades para comprar justo cuando los coches más básicos están desapareciendo.
El crédito no crea coches baratos; solo financia la misma escasez con más endeudamiento.
Los vehículos de ocasión certificados (CPO), habitualmente más jóvenes y con garantía de fábrica, tampoco escapan a la ralentización. Cox Automotive estima que en junio se comercializaron 210.335 unidades CPO, un 7,8% menos que en mayo, aunque un 5% por encima del mismo mes de 2025. La cuota de estos modelos sobre el total de ventas de usados cayó del 15,7% al 15,3% en un solo mes, y en el acumulado anual se sitúan un 2,1% por debajo del año anterior. Incluso el comprador de perfil medio-alto está frenando sus decisiones, un síntoma adicional de que la asequibilidad ha dejado de ser un problema solo del extremo más bajo del mercado.
Análisis de Impacto
- Dato de mercado: El precio medio del usado se sitúa en 27.027 dólares, un 6% interanual, mientras que el suministro de unidades por debajo de 15.000 dólares se ha contraído a 33 días. La brecha entre el comprador y el vehículo asequible se ensancha a un ritmo que los datos de inventario no capturan por completo.
- El dato que no ve el regulador: En Europa, el precio medio de un vehículo de ocasión ronda los 20.000 euros en mercados como España o Alemania, según los portales de referencia. La dinámica es similar: la electrificación ha encarecido los térmicos usados y los fabricantes han abandonado los utilitarios baratos que alimentaban el mercado de segunda mano. El fenómeno es transatlántico, pero en Estados Unidos la dependencia del automóvil magnifica el impacto social.
- Veredicto: La fortaleza del crédito puede ser el último cartucho antes de una contracción estructural de la demanda. Si los indicadores macroeconómicos se deterioran, la corrección de precios será inevitable. Por ahora, los 27.000 dólares actúan como un muro de contención para millones de ciudadanos, y el envejecimiento del parque automotor será la verdadera prueba de estrés del sistema en los próximos trimestres.

