Carlos Ghosn nació el 9 de marzo de 1954 en Porto Velho (Rondônia, Brasil), en el seno de una familia de origen libanés, y se formó en las grandes escuelas de ingeniería francesas —la École Polytechnique y la École des Mines de París (Francia)—. Su carrera arrancó en Michelin, donde pasó dieciocho años hasta alcanzar la dirección de la filial norteamericana, y en 1996 aterrizó en Renault con el encargo de sanear las cuentas del fabricante francés. Sus drásticos recortes le valieron el apodo de Le Cost Killer.
En 1999, Renault tomó una participación de control en Nissan, entonces al borde de la quiebra, y envió a Ghosn a Tokio (Japón) para ejecutar el rescate. El denominado Nissan Revival Plan —un plan de reestructuración que incluyó el cierre de plantas, la reducción drástica de la plantilla y la racionalización de plataformas— devolvió la rentabilidad a la marca nipona en tiempo récord.
En 2001, Carlos Ghosn fue nombrado director ejecutivo de Nissan; en 2005, asumió también la dirección ejecutiva de Renault, y en 2016, tras la absorción de Mitsubishi por parte de Nissan, añadió la presidencia de ese tercer fabricante a sus responsabilidades. Durante años fue la primera persona en dirigir simultáneamente dos empresas de la lista Fortune Global 500 y, más tarde, tres.
La caída llegó en noviembre de 2018, cuando fue detenido en el aeropuerto de Tokio-Haneda acusado de ocultar parte de su retribución y de utilizar fondos de Nissan en beneficio propio. Ghosn siempre negó los cargos y los atribuyó a una conspiración interna de ejecutivos japoneses que temían una integración plena de Renault y Nissan.

En diciembre de 2019, mientras estaba en libertad provisional y a la espera de juicio, protagonizó una huida que difícilmente encontraría equivalente en la historia corporativa: abandonó Japón oculto en el interior de una gran caja de equipos de sonido que fue embarcada como mercancía en un avión privado con destino a Estambul (Turquía) y, desde allí, a Beirut. Carlos Ghosn no ha pisado suelo japonés desde entonces.
De prófugo a gurú: la nueva vida de Carlos Ghosn en Beirut
Aunque Interpol mantiene activa contra él una circular roja, Líbano no tiene tratado de extradición con Japón, lo que convierte a Beirut en un refugio legal para Ghosn, quien cuenta con triple nacionalidad: brasileña, francesa y libanesa.
A sus 72 años, el exdirectivo ha construido una segunda carrera pública desde la capital del país árabe: imparte clases magistrales en la Universidad del Espíritu Santo de Kaslik (USEK, en Jounieh, Líbano), donde ostenta el título de profesor honorario de Estrategias Empresariales Globales, y a principios de 2026 lanzó The Carlos Ethos, un boletín semanal en la plataforma Substack en el que, según describe él mismo, comparte «40 años de liderazgo» acumulados en los consejos de administración de las mayores empresas del mundo.
Además de Substack, donde tiene más de 13.000 suscriptores, Carlos Ghosn también publica regularmente en otras redes sociales como Instagram (243.000 seguidores), Tik Tok (100.000 seguidores) o Linkedin (980.000 seguidores), además de contar con 53.800 seguidores en X, donde lleva sin contribuir desde el pasado febrero.

Sus publicaciones mezclan análisis de la industria del automóvil con consejos para directivos, con un discurso muy atractivo por su mezcla de seguridad, énfasis y una retórica directa plagada de sentencias demoledoras sin resultar excesivamente dogmático ni parecer un predicador; con convicción pero sin rabia, mezclando breves monólogos con entrevistas y ciertos elementos de “concurso televisivo” como la respuesta a preguntas elegidas supuestamente al azar de unos grandes tarjetones.
Uno de sus textos más comentados sostiene que China no ganó la carrera del vehículo eléctrico por una superioridad tecnológica, sino gracias a un modelo de negocio más ágil. Ghosn recuerda que cuando Nissan presentó el Leaf en 2010 estaba convencido de haber tomado la delantera en la electrificación masiva, pero admite que no anticipó la velocidad con la que la industria china —con fabricantes como BYD, Geely o Xiaomi— movilizaría toda su cadena de valor para convertir esa ventaja en liderazgo global.
Según su análisis, la clave consistió en controlar las baterías, reducir costes desde la fase de diseño y lanzar nuevos modelos con la cadencia de una empresa tecnológica: donde un fabricante occidental necesita entre cuatro y cinco años para comercializar un modelo, las marcas chinas lo hacen en menos de dos.
Si yo estuviera en su lugar, haría lo mismo: diría que paren de hablar de reformas y traigan de vuelta al que ya lo hizo antes y tiene un historial probado
Carlos Ghosn, refiriéndose a los accionistas de Nissan que piden su regreso a la presidencia de la compañía.
Sus críticas a los sucesores al frente de Nissan son constantes, aunque rara vez nombra a nadie en concreto. En junio de 2026, en la junta anual de accionistas de Nissan celebrada en Yokohama (Japón), un accionista propuso formalmente el regreso de Carlos Ghosn a la dirección de la compañía, frustrado por los malos resultados y el deterioro del valor bursátil de la marca. La propuesta no prosperó, pero Ghosn aprovechó la repercusión mediática para conceder entrevistas desde Beirut.
Interrogado sobre si estaría en condiciones de rescatar la empresa como hizo en 1999, respondió que no ofrece planes antes de hacer un diagnóstico, aunque validó el malestar de los inversores. «Si yo estuviera en su lugar, haría lo mismo: diría que paren de hablar de reformas y traigan de vuelta al que ya lo hizo antes y tiene un historial probado», declaró, según recogió Autoblog.
Ghosn reconoció, no obstante, que su regreso es prácticamente imposible. «Con los obstáculos legales y el funcionamiento del sistema judicial japonés, no creo que algo así pueda ocurrir», admitió. La alianza Renault-Nissan, en proceso de reconfiguración tras el fracaso de la fusión Honda-Nissan, tendrá que encontrar su propio camino sin el hombre que la fundó.

Para sus alumnos y seguidores en redes sociales, Carlos Ghosn recomienda dos referencias culturales: el libro El camino menos transitado, de Scott Peck, y la película Gladiador, de la que extrae tres lecciones que, según él, condensan su propia biografía: «La legitimidad vence a la autoridad, la sucesión lo es todo y la vulnerabilidad emocional en la cima es peligrosa».
Con todo ello y a pesar de haber mantenido un perfil relativamente bajo en todo este tiempo, no parece probable que la historia de Carlos Ghosn haya escrito su último capítulo. Villano para muchos, héroe para otros tantos, lo que nadie puede negar es que Ghosn es uno de esos directivos que marcó un antes y un después en el rumbo de una de las grandes corporaciones del mundo del motor.
Las claves de Carlos Ghosn, en la actualidad
- Carlos Ghosn fue detenido en Tokio en noviembre de 2018 acusado de fraude financiero, cargos que siempre negó.
- En diciembre de 2019 huyó de Japón oculto en una caja de equipos de sonido, un episodio sin precedentes en la historia empresarial.
- Reside en Beirut (Líbano) desde entonces. Interpol mantiene activa una circular roja contra él, pero Líbano carece de tratado de extradición con Japón.
- Imparte clases en la Universidad del Espíritu Santo de Kaslik (USEK) y publica el boletín The Carlos Ethos en Substack.
- En la junta de accionistas de Nissan de junio de 2026, un inversor propuso formalmente su regreso, propuesta que no prosperó.
- Ghosn admitió que su retorno es legalmente imposible, aunque validó públicamente la frustración de los accionistas.
- Sostiene que China venció en el vehículo eléctrico gracias a su modelo de negocio, no a su tecnología, y critica la ejecución de sus sucesores en Nissan.

