Peugeot da marcha atrás. El anuncio de que la firma del león mantendrá motores de gasolina, diésel e híbridos más allá de 2030 entierra definitivamente la promesa que en 2021 sonaba a ruptura total con el motor térmico en Europa. Aquel ‘solo eléctricos al final de la década’ queda en papel mojado. En su lugar, Stellantis da luz verde a una ofensiva de siete modelos nuevos o renovados hasta 2030, combinando versiones 100% eléctricas con variantes de combustión e híbridas, según ha adelantado el medio británico Auto Express con declaraciones de su consejero delegado, Alain Favey.
El giro no es una simple rectificación táctica. Es la admisión, en boca de uno de los pesos pesados del grupo, de que la electrificación no avanza al ritmo prometido. Peugeot, que vende 1,1 millones de coches al año y aspira a 1,5 millones en 2030, necesita alimentar el mercado con lo que realmente puede colocar hoy y mañana. Y, como reconoce Favey, su escala le permite acceder a las tecnologías de Stellantis antes que marcas más pequeñas. El primer fruto de esa ventaja será el nuevo Peugeot 208 eléctrico y su hermano mayor, el e-2008, los primeros modelos del grupo en estrenar la plataforma STLA One y el sistema electrónico STLA Brain.
El cambio de rumbo: de un horizonte 100% eléctrico a una gama multienergía
En el cuartel general de Sochaux ya nadie habla de eliminar el tubo de escape para 2030. La nueva hoja de ruta, en cambio, sitúa a Peugeot con un pie en la movilidad eléctrica y otro aferrado a los motores tradicionales. El Peugeot e-208 y el e-2008 serán los buques insignia de la transición, utilizando la plataforma nativa eléctrica STLA One. Pero ojo: las versiones de gasolina y microhíbridas de esos mismos utilitarios mantendrán la antigua arquitectura CMP. Un compromiso que reduce costes, pero que también revela cierta prudencia: Peugeot prefiere afinar la inversión mientras el mercado se define.
No es un capricho francés. La misma estrategia la vimos en Volkswagen con el ID.3 y el Golf, o en Hyundai con el Kona Eléctrico sobre plataforma dedicada. La diferencia es que Peugeot dispone de la escala de Stellantis para amortizarla y de un calendario que aún le permite jugar con dos barajas. Y Favey lo resume con claridad: ‘Accedemos primero a la tecnología, lo que es vital porque la innovación siempre ha impulsado el atractivo de la marca. Una forma elegante de decir que en Stellantis manda quien más vende.
La nueva ofensiva: del 208 eléctrico al 408 renovado, con presencia china
El plan no se limita a los segmentos B. Peugeot ya está trabajando en los sustitutos del 308 berlina, del familiar 308 SW y del crossover 408 coupé. No se han filtrado detalles técnicos, pero la lógica industrial apunta a que estos modelos podrían combinar la plataforma STLA Medium con versiones híbridas enchufables de última generación. El objetivo es cubrir todos los flancos mientras la demanda de eléctricos sigue siendo volátil en el centro y sur de Europa.
En paralelo, la ofensiva china cobra forma. El año que viene llegarán dos modelos producidos junto a Dongfeng, adelantados por los prototipos Concept 6 y Concept 8. Estos conceptos mostraron una firma lumínica horizontal muy agresiva, que Favey quiere exportar al resto de la gama. La idea de fondo es clara: si no puedes competir en precio contra los fabricantes chinos, compite en diseño. En una décima de segundo la gente tiene que decir: eso solo puede ser un Peugeot’, insiste el CEO. Y añade que sus coches no pueden parecerse a un Hyundai o un Kia.
La jugada tiene lógica industrial. Peugeot ya maneja una imagen de diseño muy marcada con sus garras luminosas y líneas felinas. Ahora quiere radicalizarla para diferenciarse tanto de los competidores tradicionales como de los nuevos actores orientales. Pero el reto es doble: mantener una identidad propia sin perder la eficiencia en costes que Stellantis exige a todas sus marcas.
El mercado ha hablado: la transición va más despacio de lo que prometieron las hojas de ruta.
Diseño, plataformas y China: las tres bazas de Peugeot para no quedar atrapado en la transición
El movimiento de Peugeot conecta con una realidad industrial que recorre todo el sector: los plazos de electrificación marcados por los reguladores chocan con una demanda que no termina de despegar en la mayoría de mercados europeos. Mientras Bruselas revisa sus fleet targets para 2030 y algunos fabricantes ya han pedido una moratoria, la decisión de la marca del león es pragmatismo puro. Sin renunciar a ser uno de los abanderados de la electrificación dentro de Stellantis, la firma se guarda un as en la manga con los motores de combustión.
El Precedente de la plataforma STLA One es significativo: si el nuevo e-208 logra un coste competitivo, podría arrastrar al resto de marcas generalistas del grupo (Opel, Citroën, Fiat) a una electrificación acelerada en el segmento B sin depender de las subvenciones. Pero si las ventas de gasolina se mantienen fuertes en el sur de Europa o en mercados como España e Italia, Peugeot podrá seguir bombeando híbridos ligeros sin demasiadas penalizaciones por emisiones. Todo depende de cómo evolucione la normativa CAFE a partir de 2025.
La apuesta por Dongfeng también merece una lectura transversal: en un momento en que los aranceles a los coches eléctricos chinos en Europa dividen a la industria, Peugeot opta por una alianza con un socio local como Dongfeng para fabricar en China y, eventualmente, exportar modelos diseñados a medida sin enfrentar las mismas barreras arancelarias. Una vía de bajo riesgo que, de funcionar, podría convertir al león en un fabricante con presencia relevante en el mayor mercado mundial sin canibalizar su producción europea.

