JayEmm on Cars abre su último vídeo con una provocación: si el público británico compra tantos SUV, es porque nadie le ha enseñado la aritmética. Su demostración llega al volante de un Nissan Maxima de 2007, una berlina vendida en Australia y nunca comercializada en Europa, que a su juicio hace casi todo mejor que un todocamino moderno. No lo dice por nostalgia.
Por qué un sedán bajo y ligero juega con ventaja
El presentador recupera un artículo que leyó hace años, a propósito del lanzamiento del entonces nuevo BMW Serie 3. En él, un diseñador de la marca admitía que había trabajado en tantos crossovers y SUV que apreciaba lo sencillo que resultaba hacerlo bien en una berlina o un coupé. JayEmm convierte esa confesión en tesis: el formato importa. Un coche más bajo y más pequeño pesa menos, gasta menos y gira mejor sin necesidad de ingeniería heroica.
A partir de ahí arremete contra los motivos habituales de compra. Sostiene que la sensación de seguridad que muchos atribuyen a un SUV es, sobre todo, una percepción de quien va dentro del coche, no un dato objetivo. Y al argumento de la posición elevada de conducción responde con un monovolumen: si lo que buscas es ir alto y tener sitio, un vehículo tipo furgoneta con asientos lo hace mejor y con menos penalización aerodinámica.
Estatus, vecinos y el Fiesta que ya no existe
JayEmm enmarca la fiebre del SUV como una cuestión de estatus, la vieja carrera por no ser menos que el vecino. Recuerda que hay mercados que miran a Reino Unido con incredulidad, sin entender por qué se compran coches caros, con peor aerodinámica y peor comportamiento. Y pone un ejemplo que le duele: el Ford Fiesta desapareció del catálogo mientras el Puma y el Kuga siguen vivos. Acepta que hay política corporativa detrás, pero lo lee como un síntoma de hacia dónde va el mercado europeo.
No todo es cruzada. Reconoce que el SUV tiene razones legítimas para existir, solo que la mayoría de quienes lo compran no tienen ninguna de esas razones. Y señala al Qashqai como el caso que lo explica todo: Nissan entendió que el público británico quería posición elevada en un coche grande a un precio que no resultara excesivo. El Qashqai lo cambió todo, y al otro lado del mundo Japón ofrecía algo distinto, este Maxima.
Qué es exactamente este Maxima australiano
El coche que aparece en el vídeo pertenece a la serie J31, fabricada entre 2003 y 2008. Es una berlina de cuatro puertas, la única carrocería disponible, con motor delantero y tracción delantera. Hubo tres mecánicas: un cuatro cilindros de 2.0 litros, un V6 de 2.3 y el V6 atmosférico de 3.5 litros de la familia VQ35DE, el mismo que Nissan montó en el 350Z y repartió por media gama. La unidad probada se vendió nueva en Australia y llegó al Reino Unido como importación, algo que complica rastrear su historial.
‘El formato es simplemente mejor en casi todo lo que se te ocurra: son más bajos, más pequeños, más ligeros, más eficientes y giran mejor’.
— JayEmm on Cars
La transmisión, la cruz de este coche
Aquí llega el punto incómodo. El Maxima J31 arrancó con una caja automática de convertidor de cuatro velocidades y, a mitad de producción, pasó a una transmisión CVT convencional, sin las florituras de las soluciones híbridas de Toyota. JayEmm prueba el modo manual y concluye que es un ejercicio inútil: imita el cambio de marcha con dignidad, pero no sirve para nada. Lo que sí le impresiona es el empuje, con una cifra declarada de 245 caballos en ese mercado y un comportamiento ágil una vez en movimiento.
Sobre la fiabilidad, distingue dos partes. Los motores han demostrado estar a la altura, y con razón: han aparecido en demasiados modelos como para no estarlo. La caja es otra historia. El propietario del coche, Brad, cuenta que en los foros abundan los avisos sobre CVT problemáticos cuando nadie los ha mantenido como toca. Él no ha tenido problemas, aunque tampoco ha hecho muchos kilómetros. La dirección resulta ligera, el tacto de los pedales es bueno y la suspensión se muestra algo seca en ciudad y más asentada en carretera.
Espacio, consumo y sentido común
El repaso práctico deja datos que incomodan al relato dominante. El maletero es enorme y las plazas traseras ofrecen espacio de sobra, algo que muchos todocaminos del mismo tamaño no consiguen. El consumo, según su experiencia, se parece al de varios SUV con motores 1.6 que ha conducido, pero aquí hablamos de un seis cilindros atmosférico. También hay rarezas: el velocímetro está calibrado en millas por hora mientras la pantalla LCD sigue mostrando unidades métricas, y no parece haber forma de corregirlo.
Los asientos, heredados de otro modelo de la casa, son cómodos para trayectos largos. El acabado interior es el de un coche japonés de gama media de los dos mil, digno sin aspavientos. El material de marketing de la época hablaba de un habitáculo pensado como un salón cálido, con molduras de madera incluidas. JayEmm cree que el departamento de marketing se pasó de entusiasta.
Qué significa esto para el comprador de hoy
La lectura útil del vídeo no es comprarse un Maxima J31 mañana. Es entender qué se paga cuando se paga por un SUV nuevo. Los sedanes de segunda mano arrastran una depreciación brutal que aquí convierte un coche con motor V6 en algo más barato que un utilitario reciente, mientras los todocaminos conservan precios altos precisamente porque la demanda no baja. El comprador que necesita espacio, comodidad y un gasto contenido puede encontrar más coche por menos dinero en la categoría que el mercado ha decidido castigar.
Hay contrapartidas que conviene no ignorar. La CVT exige un historial de mantenimiento impecable y su reparación no es barata. Un coche importado complica el seguro y el suministro de piezas. Y el consumo real de un V6 de 3.5 litros dependerá del pie derecho mucho más que en un motor pequeño turboalimentado. Aun así, el argumento de fondo se sostiene: la distancia entre lo que la gente dice necesitar y lo que realmente usa es enorme, y el mercado cobra por esa confusión.
Para el comprador español, acostumbrado a un parque envejecido y a precios de usado al alza, la reflexión tiene recorrido. Un sedán de los dos mil con mecánica conocida, piezas accesibles y un historial claro cubre el día a día igual de bien que un todocamino, con mejor aerodinámica y menos desgaste de frenos y neumáticos. No es una solución universal, pero sí que es una alternativa que casi nadie se molesta en mirar.
Al final, JayEmm no vende un coche: vende una idea incómoda. Que durante veinte años el mercado ha premiado una forma de carrocería por motivos que tienen poco que ver con la ingeniería, y que ahora los precios lo reflejan. Brad, el dueño de este Maxima, sigue nadando a contracorriente con un coche que él mismo define como sensato, algo mas interesante de lo que parece. ¿Cuántos de los que hoy conducen un SUV habrían comprado algo distinto si nadie les hubiera dicho que era lo correcto?
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de JayEmm on Cars en YouTube.

