La radio AM vuelve a ser obligatoria en los coches nuevos de EEUU: por qué los eléctricos la habían borrado

El texto obligaría a montar de serie la recepción de AM en todos los coches nuevos, con especial impacto en los eléctricos, donde las interferencias del motor la habían dejado fuera. Falta el visto bueno del Senado y la firma presidencial.

La radio AM quiere volver al salpicadero de los coches nuevos. La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha aprobado la AM Radio for Every Vehicle Act, un texto que obligaría a los fabricantes a montar de serie la recepción de AM en todos los vehículos que se fabriquen o se vendan en el país. El respaldo ha sido transversal, con votos de los dos bloques políticos, pero la norma todavía no es ley: falta el Senado y la firma del presidente.

El detalle no es menor para quien conduce. Durante la última década, marcas como Tesla, BMW, Mazda o Volkswagen han ido eliminando esa banda de sus sistemas multimedia, sobre todo en los coches eléctricos. Si el proyecto sale adelante, esas mismas marcas tendrán que dar marcha atrás y devolver a la pantalla una función que daban por amortizada.

Qué exige la norma y a qué coches afecta

El texto es directo: cualquier coche nuevo fabricado o vendido en Estados Unidos tendría que poder sintonizar emisoras de AM. No distingue modelos ni segmentos, sino que abarca el parque nuevo completo. La oficina presupuestaria del Congreso calcula que la medida afectaría a entre 2 y 2,5 millones de vehículos cada año, un volumen que deja claro que no es un guiño nostálgico.

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La razón de fondo es de servicio público. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) tiene registradas más de 4.300 emisoras de AM activas, y los estudios de audiencia sitúan en más de 80 millones los estadounidenses que escuchan esa banda cada mes, alrededor del 23% de la población. En zonas rurales y en catástrofes naturales, cuando la red móvil se cae, la radio sigue siendo el canal más fiable para recibir avisos oficiales. Ahí está la clave de la modulación de amplitud: una señal que viaja lejos sin necesidad de infraestructura.

Una banda que parecía jubilada vuelve al equipamiento de serie por un motivo poco tecnológico: sigue funcionando cuando todo lo demás se apaga.

En la cabina conviven dos lógicas. La conectividad ha convertido el coche en un terminal más, con datos, streaming y actualizaciones remotas a bordo. La radio analógica, en cambio, no depende de ninguna cobertura. Y mantenerla en un vehículo moderno cuesta poco cuando ya existe el sintonizador de FM, porque ambos comparten buena parte del circuito.

Por qué los eléctricos la borraron de la pantalla

El problema es físico, no comercial. Los motores eléctricos y su electrónica generan interferencias electromagnéticas que ensucian justo las frecuencias donde vive la AM, mucho más sensibles al ruido que la FM. En la práctica, el conductor oiría chasquidos y zumbidos cada vez que acelera.

Ante ese panorama, la mayoría de fabricantes eligió la vía rápida: eliminar la banda y ahorrarse un desarrollo de apantallamiento y filtrado que muy pocos clientes iban a reclamar. Tesla la retiró en 2018 y BMW nunca la ha ofrecido en su gama eléctrica, que arrancó con el i3 en 2013. Mazda, Volkswagen y Rivian también la omiten, mientras Toyota, Chevrolet y Ford la mantienen en al menos parte de sus eléctricos.

El caso de Ford ilustra el giro del sector. La marca anunció que quitaría la radio AM de toda su gama, con cualquier motor, en el año modelo 2024, y dio marcha atrás meses después, cuando el proyecto de ley empezó a moverse en el Congreso. La política había entrado en la cabina.

Lo que cambia para el conductor y lo que falta por decidir

Para quien se sienta al volante, el efecto más visible es la vuelta de la banda AM a la lista de fuentes del sistema multimedia, con sus presets y su sintonización manual. Es un cambio pequeño en la interfaz y enorme en cobertura: una emisora local de noticias o un partido de béisbol siguen ahí cuando los datos móviles fallan.

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El coste entra también en la ecuación. La oficina presupuestaria del Congreso estima un gasto federal de alrededor de 1 millón de dólares (unos 900.000 euros) en cinco años, una cifra casi simbólica, y considera menor el sobrecoste del hardware, porque el sintonizador de FM ya está montado. La incógnita es cuánto costará desarrollar el aislamiento necesario para que la AM se escuche limpia en un eléctrico. Ese desarrollo, y no el componente, es lo que puede acabar trasladándose al precio final.

La comparación con Europa ayuda a leer el movimiento. La Unión Europea ha empujado el equipamiento obligatorio por la vía de la seguridad, con los ADAS —los sistemas de asistencia a la conducción— como bandera, y ha dejado la radio en manos del mercado, con la FM digital ganando terreno sin imposición. Estados Unidos, en cambio, regula la banda analógica por su papel en las emergencias.

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Queda el trámite decisivo. El texto debe pasar el Senado y llegar al despacho presidencial; hasta entonces, ningún fabricante está obligado a nada. Lo que sí ha cambiado ya es la posición de las marcas, que empiezan a revisar sus hojas de equipamiento ante la posibilidad de tener que homologar de nuevo la recepción. Para el comprador, la lectura práctica es sencilla: si la norma se confirma, la radio AM volverá a ser un estándar y no un detalle a comprobar.

🛠️ Tecnología a examen

  • Dato a tener en cuenta: la exigencia afectaría a entre 2 y 2,5 millones de vehículos nuevos al año en Estados Unidos, con más de 4.300 emisoras de AM todavía activas.
  • Lo que equipa: sintonizador de AM integrado en el sistema multimedia, que comparte circuito con la FM, más apantallamiento y filtrado adicional en los eléctricos para aislar el ruido del motor.
  • Así te afecta como conductor: recuperas una fuente de información que funciona sin cobertura móvil ni datos, útil en trayectos rurales y para recibir avisos de emergencia.