La decisión de comprar un coche sigue siendo, para muchos conductores, un proceso lleno de dudas. En un momento en el que la electrificación del parque automovilístico debería avanzar con paso firme, la realidad muestra un escenario mucho más complejo. Según el último Foro de Movilidad de Alphabet, el 41% de los conductores está retrasando o incluso descartando la compra de un vehículo debido a la incertidumbre económica, la falta de información y el impacto del precio final. Tres factores que, combinados, están ralentizando la transición hacia tecnologías más sostenibles.
Este contexto coincide con el despliegue del nuevo programa de ayudas Auto+, dotado con 400 millones de euros y pendiente aún de la publicación de sus bases definitivas. Su carácter retroactivo desde el 1 de enero ha permitido que ya se hayan comprometido alrededor de 156 millones, según estimaciones del sector. Sin embargo, fabricantes y concesionarios advierten de que la dotación podría agotarse antes de que termine el año, lo que añade más presión a un mercado que necesita estabilidad para recuperar la confianza del consumidor. La existencia de ayudas, por sí sola, no está siendo suficiente para impulsar la demanda.
Más del 50% de los encuestados no pagaría de más para adquirir un coche eléctrico

La falta de conocimiento sobre los incentivos es, de hecho, una de las barreras más significativas. El estudio revela que el 68% de los conductores no conocía el plan MOVES, lo que evidencia un problema estructural: las ayudas existen, pero no llegan de forma clara al usuario final. A esto se suma la percepción de complejidad en los trámites, la incertidumbre sobre la continuidad de los programas y la sensación de que acceder a los incentivos requiere un esfuerzo adicional que muchos no están dispuestos a asumir. En paralelo, el precio sigue siendo un factor determinante. Más de la mitad de los encuestados asegura que no pagaría nada extra por un vehículo eléctrico frente a uno de combustión, mientras que un 33% aceptaría un sobrecoste máximo de 5.000 euros. Solo un 15% estaría dispuesto a ir más allá.
Las razones para no dar el salto al coche eléctrico se mantienen constantes: el precio, la autonomía y la red de recarga. Tres elementos que, combinados, muestran que la electrificación no depende únicamente de las ayudas públicas, sino de la confianza del usuario en su uso diario. La renovación del vehículo sigue respondiendo, en la mayoría de los casos, a motivos prácticos: averías graves o el fin de la vida útil del coche actual. La sostenibilidad o la tecnología, aunque importantes, no son todavía los principales detonantes de compra.
El renting se ha convertido en una solución práctica para estrenar coche sin sorpresas

En este escenario, las fórmulas de movilidad flexible, como el renting, continúan ganando terreno. Su capacidad para ofrecer previsibilidad de costes y menor exposición al riesgo se ha convertido en un valor añadido en un mercado marcado por la volatilidad. Como resume Ángeles Roca, gerente de Marketing y Desarrollo de Negocio de Alphabet España, la electrificación solo avanzará con “confianza, información clara y estabilidad en el acceso”. Sin estos pilares, el consumidor seguirá aplazando decisiones clave para la renovación del parque.
Cinco claves del estudio de Alphabet
- Incertidumbre persistente: el 41% retrasa o descarta la compra de coche.
- Ayudas insuficientes: Auto+ podría agotarse antes de final de año.
- Desconocimiento generalizado: el 68% no sabía del plan MOVES.
- Precio como barrera: más de la mitad no pagaría extra por un coche eléctrico.
- Renting al alza: previsibilidad y menor riesgo en un mercado incierto.

