El pasado 17 de septiembre de 2024, Alemzewd Lawgalet, una mujer de 59 años de Virginia, se puso al volante de un Tesla Model Y para una prueba de conducción. Salió del concesionario confiada, según su versión, porque un comercial le aseguró que ‘funcionaba igual que un coche de gasolina’. Menos de media hora después, el crossover blanco atravesaba la fachada de un salón de belleza y ardía en llamas. La conductora sobrevivió, pero ahora exige 10 millones de dólares a Tesla.
La demanda, presentada en un tribunal de Virginia y recogida por The Independent, sostiene que el vehículo permanecía en modo Insane, el ajuste de aceleración más agresivo que ofrece la marca, y que los empleados no le explicaron cómo funcionaba el freno regenerativo. Lawgalet jamás había conducido un eléctrico.
Lo que pasó en aquel test drive en Virginia
Según el relato, cuando levantó el pie del acelerador en autopista, la desaceleración brusca la asustó, por eso decidió salir de la interestatal y volver al concesionario. Al incorporarse a una calle, el semáforo se puso en verde, pisó el acelerador y el coche ‘saltó hacia delante con mucha más fuerza de la esperada’. Cruzó la calzada y se empotró contra el comercio.
Tras el impacto, el Model Y se incendió, aunque la conductora pudo ser rescatada por testigos. La demanda detalla las graves lesiones sufridas y los daños materiales al negocio.
Tesla, por su parte, niega cualquier responsabilidad. En su escrito de contestación, la compañía argumenta que Lawgalet no ejerció el cuidado razonable al volante y que las instrucciones de uso están disponibles en el manual y en la pantalla del coche. El concesionario, sin embargo, no habría ofrecido una demostración práctica del vehículo antes de entregarle las llaves.
Cuando un crossover familiar acelera como un superdeportivo y nadie te explica cómo se comporta, el resultado puede ser una fachada de peluquería y 10 millones en indemnización.
El dato técnico es demoledor: un Model Y Performance en modo Insane acelera de 0 a 100 km/h en 3,3 segundos, una cifra que hasta hace poco estaba reservada a superdeportivos de más de 100.000 euros. Poner ese nivel de respuesta en manos de alguien que viene de un sedán de 150 CV es como darle un Fórmula 1 a un recién llegado.
Por qué el modo Insane debería venir con una sesión de briefing obligatoria

El caso Lawgalet no es el primero, pero sí uno de los más explícitos. La mayoría de las demandas contra Tesla apuntan al Autopilot o a fallos de software, mientras que aquí la queja es tan sencilla como que el coche era demasiado rápido y nadie le advirtió. Si las acusaciones se demuestran, la sentencia podría obligar a los fabricantes a replantearse cómo entregan las llaves a un comprador novel.
De hecho, marcas como Porsche o BMW ya realizan un briefing completo cuando entregan un eléctrico de altas prestaciones, y algunos concesionarios graban en vídeo la sesión para cubrirse. Tesla, por el contrario, apuesta por la experiencia autodidacta a través de la pantalla y el manual digital. Esta demanda puede cambiar esa tendencia.
El fabricante no puede escudarse en que el manual está disponible si el cliente ni siquiera ha accedido a él durante la prueba. Y menos aún cuando la aceleración que se experimenta con el pie a fondo no tiene nada que ver con la de un coche convencional.
Información útil para el conductor
- Modo Insane en el Model Y: acelera de 0 a 100 km/h en 3,3 segundos, una cifra similar a la de un Ferrari 458 Italia.
- Puntuación de aceleración (según datos de Tesla): 0-60 mph en 3,3 segundos; para el conductor medio, la respuesta al acelerador puede resultar abrumadora si no se avisa.
- Comparativa con un rival de prestaciones cercanas: el Porsche Macan Turbo (2024) completa el 0-100 en 3,5 segundos y suele entregarse con una breve explicación de los modos de conducción.
- Consejo de Motor16.com: durante un test drive de cualquier eléctrico de altas prestaciones, exige que el comercial te explique los modos de conducción y la frenada regenerativa. Si sales sin esa información, das por terminado el test drive. Tu integridad vale más que diez minutos de adrenalina.

