Mercedes Clase C eléctrico: 743 km de autonomía, batería de 94 kWh y carga ultrarrápida a 330 kW

La berlina eléctrica adopta arquitectura de 800V para recargar del 10 al 80% en 22 minutos a 330 kW y se fabrica en Hungría. Las primeras unidades del C 400 4Matic llegan a partir de 69.800 euros.

El primer Mercedes Clase C completamente eléctrico ya tiene cifras oficiales: 743 kilómetros de autonomía WLTP gracias a una batería NMC de 94 kWh de capacidad. La berlina, que adopta la arquitectura de 800V de la firma alemana, puede recargar del 10 al 80% en 22 minutos conectada a un cargador de 330 kW de potencia pico en corriente continua. Las primeras unidades, con tracción total 4Matic y 489 CV, están disponibles desde 69.800 euros.

El C 400 4Matic se fabrica en la planta húngara de Kecskemét y mide 4,88 metros de largo, con una batalla de 2,96 metros. Pesa 2.460 kilos y, a pesar de ello, acelera de 0 a 100 km/h en 4 segundos exactos, con una velocidad punta limitada electrónicamente a 210 km/h. La clave de esta eficiencia está en un consumo homologado de solo 14,6 kWh/100 km.

Ficha técnica esencial

  • Capacidad de batería: 94 kWh (química NMC).
  • Autonomía WLTP: 743 km (combinado).
  • Carga DC máxima: 330 kW (ventana 10‑80% en 22 minutos; 325 km de autonomía en 10 minutos de carga).
  • Arquitectura eléctrica: 800V, que permite cargas de hasta 330 kW en corriente continua y reduce las pérdidas térmicas.
  • Precio de partida: 69.800 euros (C 400 4Matic).

Al volante del C 400 4Matic en Finlandia

La primera toma de contacto con el modelo, organizada por Mercedes-Benz en carreteras y un circuito finlandés, dejó claro que el confort de marcha es el protagonista. Sin embargo, los 489 CV del sistema de doble motor (uno por eje) empujan con contundencia y el chasis ofrece un aplomo notable incluso a ritmo alto. El consumo real se situó por debajo de los 20 kWh/100 km con facilidad, y en trazados relajados se rozaron los 14,6 kWh homologados.

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2026 Mercedes-Benz Clase C eléctrico. Imagen salpicadero.

La carga, como dicta la arquitectura de 800V, es uno de los puntos fuertes. Conectado a un punto de 330 kW, el C 400 recupera 325 kilómetros de autonomía en apenas 10 minutos. En corriente alterna admite 11 kW de serie y, opcionalmente, 22 kW; suficiente para una recarga completa doméstica en unas horas.

Lo que cambia para el conductor eléctrico

Con 743 km WLTP, este Clase C eléctrico se coloca entre las berlinas con mayor alcance del mercado, por delante de rivales directos como el BMW i4 o el Tesla Model 3 Long Range. Pero la cifra que realmente marca la diferencia es la velocidad de recarga: los 330 kW de pico superan la mayoría de los estándares actuales de 400V, lo que reduce la pausa en viaje a menos de la mitad de tiempo que modelos de capacidad similar cargando a 150 kW. Para el usuario, eso significa que una parada de 20 minutos añade más de 500 km de autonomía real.

Otra ventaja práctica es el doble maletero: 470 litros traseros más 100 litros delanteros (frunk), con acceso pulsando el logo frontal, suman 570 litros totales. No es un récord absoluto, pero la banqueta trasera abatible 40:20:40 y el piso plano trasero facilitan la vida diaria.

La arquitectura de 800V no solo reduce el tiempo de carga: minimiza las pérdidas térmicas y posibilita picos de 330 kW, inéditos en el segmento de las berlinas medias eléctricas.

El salto tecnológico del Clase C eléctrico también se refleja en el habitáculo, con hasta tres pantallas (instrumentación, central táctil de 14 pulgadas y una tercera para el copiloto) o la opción del Hyperscreen MBUX de 39,1 pulgadas. La calidad de materiales, según las impresiones de la prueba, está a la altura de un Mercedes de segmento superior.

Las primeras entregas del C 400 4Matic están previstas para los próximos meses, con una versión de tracción trasera y un solo motor que promete superar los 800 km WLTP más adelante. Un movimiento que refuerza la apuesta de Mercedes por las berlinas eléctricas en un mercado donde cada vez más conductores exigen autonomía real y recargas ultrarrápidas sin renunciar al confort de siempre.