Doug DeMuro descubre un Mitsubishi Lancer Evo VIII con solo 960 millas: joya de colección
El popular youtuber encuentra una unidad casi intacta de apenas 1.545 kilómetros, subastada en Cars & Bids, y la compara con el mítico Subaru WRX STI en un repaso cargado de nostalgia, detalles técnicos y sensaciones al volante.
Doug DeMuro se ha topado con una pieza que cualquier aficionado a los coches japoneses soñaría tener delante. Un Mitsubishi Lancer Evolution VIII de 2004, con menos de 1.000 millas, sin una sola modificación y un estado que parece congelado en el tiempo. En su último análisis, DeMuro revisa esta unidad que se subasta estos días en Cars & Bids, y asegura que probablemente sea el Evo VIII mejor conservado del mundo. Una joya de colección que revive la leyenda del primer Lancer Evolution vendido en Estados Unidos.
En el vídeo, Doug recuerda cómo Mitsubishi se resistió durante años a comercializar el Lancer Evolution en Norteamérica. Las ventas de deportivos en los noventa no habían convencido a la marca, y dudaban de que el público estadounidense aceptara un sedán de tracción total con aspiraciones de rally. Todo cambió cuando Subaru anunció la llegada del Impreza WRX STI en 2002. «Mitsubishi tuvo que meterse en el juego», explica DeMuro, y así nació la generación Evo VIII, que llegó en 2003 como el primer Evolution oficial en EE. UU.
Para Doug, que entonces tenía quince años, aquel lanzamiento fue un acontecimiento monumental. Había pilotado los Evo en videojuegos como Gran Turismo y por fin podía verlos rodar por las calles americanas. La ficha técnica lo justificaba: el motor 4G63 de dos litros turboalimentado entregaba unos 280 caballos, acoplados a una tracción total de origen rally. Con esa combinación, el 0 a 100 km/h se despachaba en poco más de cuatro segundos y medio, una cifra muy respetable incluso hoy.
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Uno de los aspectos que más fascina a DeMuro en esta unidad es el vano motor. «Los auténticos fans del Evo probablemente nunca han visto un compartimento tan limpio», afirma. La mayoría de estos coches han sido modificados hasta extremos radicales, con piezas de alto rendimiento que borran cualquier rastro de la configuración original. Aquí todo es de fábrica: los frenos Brembo, las llantas Enkei, los asientos Recaro y el volante Momo exhiben sus logos sin pudor, recordando la cultura tuner que Mitsubishi decidió adoptar desde el concesionario.
Por dentro, una cápsula del tiempo
El interior es un derroche de nostalgia en perfecto estado de conservación. Doug confiesa que jamás ha olido un coche antiguo con este aroma a nuevo. Incluso permanece pegada en la puerta del conductor una etiqueta original sobre las prestaciones de los neumáticos, algo que la mayoría de los propietarios arrancaba nada más salir del taller. El cuadro de relojes, con sus cinco esferas (incluida una que simplemente pone «Lancer»), y el pequeño trío de indicadores de presión del turbo, voltímetro y temperatura bajo la climatización, trasladan al momento exacto en que el coche salió del concesionario Mitsubishi de Connecticut, cuyo adhesivo aún figura en la tapa del maletero.
«Conducir este Evo es volver a los dieciséis años, cuando soñaba con que Mitsubishi lo trajera. Es más afilado y divertido que el WRX STI, y este ejemplar es irrepetible».
— Doug DeMuro
Al volante: la esencia de los 2000
Cuando Doug se pone a los mandos, lo primero que destaca es el tacto del embrague y el cambio. Los define como perfectamente calibrados, con un recorrido de palanca corto y una transición suave que invita a enlazar marchas sin esfuerzo. La carrocería ensanchada, los pasos de rueda y el gran alerón trasero no son solo atrezzo: el chasis se muestra ágil, rotundo en las curvas y con un tren trasero que ayuda a redondear las trazadas. Sin embargo, el youtuber reconoce que la dirección, aunque precisa, resulta algo vaga en el centro, una característica que achaca a los más de veinte años del modelo.
La entrega de potencia es otro punto sobresaliente. Según DeMuro, el turbo empuja con ganas en la zona alta del cuentavueltas y convierte cada aceleración en una experiencia emocionante, muy por encima de lo que las cifras oficiales de aceleración podrían sugerir. A pesar de la presión de conducir un coche prácticamente irreemplazable, Doug no oculta su entusiasmo: «Era el coche de mis sueños a los dieciséis años y sigue siendo muy divertido treinta años después». Y en la comparativa inevitable, se decanta por el Evo VIII frente al Subaru WRX STI, al que acaba de probar en condiciones similares.
La puntuación Doug: 54 puntos para un icono
El veredicto numérico llega con el Doug Score: 54 sobre 100, una nota que iguala al STI pero con matices. En los apartados de fin de semana (estilo, aceleración, manejo, factor diversión y factor cool), el Evo se lleva una ligera ventaja gracias a sus prestaciones puras y ese halo JDM casi prohibido. En el día a día, la balanza se inclina ligeramente hacia el Subaru por su mayor facilidad de mantenimiento y un precio algo más contenido. Aun así, Doug insiste en que la sensación de exclusividad y la estética del Evo VIII le otorgan un carisma difícil de igualar.
Esta unidad concreta es un testimonio rodante de una época en la que los compactos deportivos japoneses vivieron su edad de oro. Mientras avanza la subasta en Cars & Bids, es inevitable preguntarse si el próximo dueño tendrá el valor de sacarlo a la carretera o preferirá conservarlo como la pieza de museo que ya es.
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Puedes ver el análisis completo en el vídeo original: