El Lamborghini Espada Series II de 1971 que custodió el expresidente del Lamborghini Club France sale a subasta

El chasis 7897 pertenece a la segunda serie, la más breve de la vida comercial del modelo, y conserva las hojas de fábrica con su entrega en París el 30 de junio de 1970. El interior negro no coincide con la tapicería Verde Scuro que consigna la documentación original.

El Lamborghini Espada Series II sale a subasta en Bring a Trailer con treinta años de propiedad a cargo del expresidente del club francés de la marca. El chasis 7897, uno de los 575 ejemplares de la segunda serie, se ofrece con las copias de sus hojas de fábrica y de prueba.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: el chasis 7897 es uno de los 575 Espada Series II fabricados entre 1970 y 1972 y sale a subasta con la documentación de fábrica de su entrega en París, fechada el 30 de junio de 1970.
  • No te lo puedes perder: entre 1988 y 2018 perteneció, según el vendedor, a un expresidente del Lamborghini Club France, acudió a las bodas de plata y de oro de la marca en Sant’Agata y luce cuero negro pese a que su hoja de montaje pedía tapicería Verde Scuro.
  • Cifras y mercado: V12 de 3.929 cc con cuatro árboles de levas y seis Weber 40 DCOE, 350 hp declarados —unos 355 CV— y frenos Girling ventilados, estrenados precisamente en el Series II.

El chasis 7897, un Series II con pedigrí francés

La documentación sitúa su entrega el 30 de junio de 1970 a través de Voitures Paris Monceau, el concesionario parisino que distribuyó la marca en Francia. La hoja de montaje consigna pintura Argento —código 898— y tapicería Verde Scuro, pero el habitáculo que hoy se ve es de cuero negro, montado con componentes procedentes de un coche donante antes de 1988, según el anuncio. Es el primer matiz que un comprador exigente debería anotar antes de pujar.

El segundo matiz es la procedencia. De 1988 a 2018, el Espada habría permanecido en manos de un expresidente del Lamborghini Club France, una atribución que el vendedor mantiene sin aportar nombre ni apellidos, y ese pedigrí, cuando se documenta, se paga. En ese periodo el coche acudió a las celebraciones del 25.º y el 50.º aniversario de Lamborghini en Sant’Agata Bolognese, la última en 2013. Para un gran turismo de esta naturaleza, haber vuelto dos veces a casa vale más que cualquier factura de taller.

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También el repintado, en Argento, corresponde a esos años franceses: el anuncio lo sitúa entre 1988 y 2018, sin fecha precisa ni taller identificado. Y el cuentakilómetros de cinco dígitos ya ha dado la vuelta. Marca 10.000 kilómetros, de modo que el kilometraje real es, en rigor, desconocido. Dos incógnitas que un inspector resolvería a golpe de informe, pero que conviene tener presentes.

El coche se vendió en Bring a Trailer en junio de 2025 —antecedente inmediato y de resultado público— y después cruzó el Atlántico. El actual vendedor profesional lo adquirió en 2026 y lo ofrece ahora con título de California junto a copias de las hojas de fábrica y prueba, literatura diversa y un expediente de registros. El anuncio advierte de que la unidad no cumple los requisitos de emisiones de la EPA para vehículos construidos entre 1968 y 1975, lo que estrecha el círculo de compradores estadounidenses capaces de matricularlo.

En lo material, el Espada recurre al catálogo clásico de Sant’Agata: llantas Campagnolo de magnesio de 15 pulgadas con fijación center-lock y neumáticos 215/70 Pirelli P4000 SuperTouring, frenos de disco ventilados Girling asistidos por vacío, suspensión de doble triángulo con amortiguadores Koni y barras estabilizadoras en ambos ejes. El capó de aluminio conserva sus tomas NACA, el techo sus rejillas de ventilación y la zaga su salida cuádruple de escape con remates ANSA.

Un Espada con treinta años de propiedad documentada no se compra por lo que es, sino por lo que certifica quién lo tuvo antes.

Gandini, Bertone y la berlina que Sant’Agata nunca había tenido

Presentado en el Salón de Ginebra de 1968 con carrocería firmada por Marcello Gandini para Bertone y más contexto sobre el modelo en su entrada enciclopédica, el Espada recibió su segunda serie en el Salón de Bruselas de 1970 con un salpicadero rediseñado. El relevo lo tomó el Series III en 1972, que aguantó en producción hasta 1978. El chasis 7897 pertenece, por tanto, al tramo más corto y menos abundante de la vida comercial del modelo: 575 unidades en apenas dos años.

En el habitáculo, la configuración 2+2 ofrece cuatro plazas reales, asientos individuales, radio Siegburg montada del lado del pasajero, aire acondicionado y elevalunas eléctricos. El volante de aro de madera enmarca una instrumentación Jaeger con velocímetro de 300 km/h y cuentarrevoluciones de 10.000 vueltas. Fuera, la luneta se calefacta eléctricamente, las ventanillas laterales son de apertura basculante y el panel sobre los pilotos es un cristal fijo.

La lectura de diseño merece un párrafo aparte. Gandini resolvió en el Espada un problema que muy pocos carroceros de la época supieron atacar: dar habitabilidad y maletero a un V12 de doce cilindros sin renunciar a una silueta de altura contenida y capó kilométrico. La solución —morro bajo, techo tenso, cola trunca— sería gramática común una década después. En 1968, era otra cosa.

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Lo que la subasta dice del mercado del Espada

El mercado ha tratado al Espada con una condescendencia que su ficha técnica no justifica. Mientras el Miura y el Countach se convertían en objetos de especulación, la berlina de Bertone permaneció durante décadas en el limbo de los clásicos accesibles, y todavía hoy figura entre los Lamborghini de V12 menos exigentes en términos de desembolso. Ahora bien: eso está cambiando en el tramo alto, donde la procedencia acreditada y el historial de propiedad empiezan a separar los ejemplares de primera de los meros supervivientes.

En ese contexto, el atractivo del chasis 7897 es la trazabilidad. Entrega francesa acreditada, tres décadas en el mismo entorno de propietarios, presencia en dos aniversarios de la marca y, sobre todo, las copias de las hojas de montaje y prueba, que es lo que un coleccionista quiere ver. La contra se reduce a tres puntos: un interior que no responde a la hoja de fábrica, un repintado sin fecha ni autoría y un cuentakilómetros que ya dio la vuelta. Para el jurado de un concours pesan; para quien busque un gran turismo de V12 para viajar, bastante menos.

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No es un detalle menor que el coche vuelva al mercado quince meses después de su anterior venta pública en la misma plataforma. El resultado de aquella puja de junio de 2025 es consultable en el anuncio del lote y funcionará como referencia inmediata para medir la temperatura de la demanda. Si la cifra final lo supera con holgura, hablará menos del coche que del momento del mercado; si no lo hace, el mensaje será igual de elocuente.

El Espada lleva media vida esperando su reivindicación, y no sería la primera vez que un diseño de Bertone la obtiene tarde. Mientras el mercado decide cuánto vale un historial francés bien contado, la puja sigue abierta en Bring a Trailer. Un V12 bialbero con sitio para cuatro personas y una historia que contar: hay peores maneras de entrar en Sant’Agata.