Kimi Antonelli gana el GP de Italia en Monza: primer italiano en vencer en casa desde 1966

Salió 19º y superó a George Russell en el tramo final para firmar el doblete de Mercedes. La ventaja al frente del Mundial crece hasta los 66 puntos y deja a Ferrari sin respuestas en su carrera de casa.

Kimi Antonelli firmó en Monza una de esas victorias que reordenan el campeonato. Salió 19º y ganó el GP de Italia: una remontada de 18 posiciones que convierte su título en cuestión de calendario.

El guion de Monza: de 19º a ganador tras una bandera roja

La carrera arrancó torcida para Ferrari. Charles Leclerc empujó a Lewis Hamilton fuera de pista en la salida y, poco después, impactó contra el muro de la Parabólica. La bandera roja detuvo la prueba, y Antonelli, que ya era duodécimo antes de la interrupción, ganó tiempo.

En la reanudación, Mercedes movió ficha. Antonelli pasó de neumáticos duros a medios y comenzó a escalar con un ritmo inalcanzable para los rivales que no se llamaban George Russell. A base de adelantamientos, el italiano llegó a la estela de su compañero mientras el doblete de Mercedes se cocinaba.

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Russell tenía neumáticos duros y la victoria parecía suya. Hasta que el Aston Martin de Lance Stroll se detuvo y provocó un coche de seguridad virtual. Antonelli paró entonces con una pérdida de tiempo menor de lo normal. El último stint fue una exhibición de ritmo.

El joven de Mercedes cazó a Russell en las últimas vueltas y completó el adelantamiento con un susto final: pisó la puzolana por unas virutas de goma y se fue largo. No pasó de un aviso. La victoria cayó del lado de Antonelli por 3,857 segundos.

El podio lo cerró Max Verstappen, que llegó a liderar pero cedió ante el ritmo de las flechas plateadas. Los McLaren pelearon la cuarta plaza con Lando Norris por delante de Oscar Piastri, y Ferrari se llevó un sexto puesto insuficiente con Lewis Hamilton.

Ganar saliendo 19º en Monza no es una remontada: es la prueba de que Antonelli ya corre en otra categoría.

El Mundial ya tiene dueño: 66 puntos y una velocidad superior a la ventaja

Antonelli suma 267 puntos y deja a Russell en 201. Son 66 puntos de renta, el equivalente a algo más de dos victorias completas. La lectura no admite muchas vueltas: Mercedes tiene el coche y el piloto más constantes del campeonato.

La superioridad de Antonelli se mide en velocidad, no solo en números. En las últimas vueltas no se conformó con el doblete ni se protegió del riesgo. Fue a buscar a un compañero que montaba gomas más duras y le pasó en pista. Esa agresividad es la que separa a un aspirante de un campeón.

La maldición italiana de Monza se rompe con un piloto de Mercedes

Hay una ironía de fondo. El primer italiano que gana en Monza desde 1966 no viste de rojo, sino de Mercedes. La afición italiana celebró una victoria de casa sin que Ferrari tuviera nada que ofrecer. Ferrari sigue disipándose: Leclerc se estrelló, Hamilton fue sexto y la Scuderia perdió terreno también en casa.

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El precedente ayuda a dimensionar el dato. Habían pasado 60 años sin un ganador italiano en el templo de la velocidad, una sequía que atravesó generaciones de pilotos transalpinos. Antonelli la ha roto en su temporada de debut con el equipo oficial Mercedes, y no por accidente: con una remontada récord en el circuito.

Queda la pregunta que sobrevuela el campeonato: cuánto tardará Mercedes en blindar a Antonelli como primera opción si la ventaja persiste. No hace falta respuesta inmediata. Los números ya la sugieren.

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Análisis de Impacto Motor16

  • Dato de mercado: Antonelli suma 267 puntos por 201 de Russell; la renta de 66 puntos equivale a más de dos victorias completas y coloca el título a un paso de la sentencia.
  • El rumor del paddock: En Monza Mercedes dejó correr a sus dos pilotos, pero la agresividad de Antonelli con gomas más blandas en el final reabre el debate sobre el orden interno antes del próximo impulso del calendario.
  • Veredicto Motor16: La victoria no solo confirma a Antonelli como favorito: expone la crisis de Ferrari en casa y deja a Russell ante su peor escenario, un compañero más rápido y sin miedo al choque matemático.