Jorge Prado, supercampeón del AMA: el lucense ha firmado un hito que ningún piloto europeo había alcanzado antes en Estados Unidos. A sus 25 años ya no es solo el español que se atrevió a cruzar el charco con una moto de motocross. Es el primero de su continente que gana el SuperMotocross.
El SuperMotocross (SMX) no es un título más. Es la fórmula que diseñó el AMA para coronar al mejor piloto del año sumando las dos disciplinas del motocross estadounidense: el Supercross indoor y el Pro Motocross al aire libre. Ken Roczen se llevó la corona del Supercross; Hunter Lawrence, la del Pro Motocross. El global, el que reparte el premio gordo y el cartel de supercampeón, ha caído en manos de Prado.
El formato que separa a Prado del resto de campeones europeos
Aquí está la diferencia de concepto. Ganar un Supercross o un Pro Motocross exige dominar un tipo de trazado, una moto y un formato. El SMX obliga a rendir en los tres escenarios del curso y a hacerlo en unas finales donde los puntos pesan el doble. Prado llegó a la cita decisiva después de adjudicarse los Playoffs de Los Ángeles con 16 puntos de margen sobre sus perseguidores. Le bastaba con un podio.
Costó más de lo que sugiere el resultado final. Se impuso en la primera sesión de clasificación y fue tercero en la segunda. En la primera manga salió mal, tiró de cabeza para remontar y acabó cuarto, mientras Haiden Deegan, su rival directo por el cetro, se llevaba la victoria y apretaba la tabla. El manillar quemaba.
En la segunda manga cambió el guion. Holeshot, ritmo de líder y Deegan pegado a su rueda durante buena parte de la prueba. Prado aguantó, jugó con las trazadas y cruzó la meta por delante. Título cerrado a lo campeón, sin especular.
Dos años para adaptarse a un ecosistema que no se parece al Mundial
El dato que más debería inquietar al paddock europeo es el tiempo: Prado no ha llegado a América a aprender, ha llegado a ganar en su segunda temporada. El primer año fue otra cosa. Fichó por Kawasaki para dar el salto al AMA y se estrelló contra el muro de la adaptación: moto nueva, marca nueva, circuitos desconocidos y una lesión de hombro en enero de 2025 que le cortó el ritmo. El vínculo con la firma japonesa terminó roto.
El primer curso en América fue una herida abierta; el segundo, la prueba de que el talento europeo no necesita adaptarse al formato, sino dominarlo.
Volver a KTM, la marca con la que su familia se mudó a Bélgica cuando él era un niño, le devolvió algo más que una moto competitiva. El trabajo de invierno de Red Bull KTM Factory Racing y una preparación física pensada para el formato americano convirtieron aquel experimento fallido en un proyecto ganador. ‘El año pasado nada funcionaba. Probablemente, el peor momento de mi vida’, resumía ante las cámaras de NBC. ‘Eso es lo que hacen los campeones: remontan’.
Ahí está la lectura de mercado. Un bicampeón del mundo de MXGP que desembarca en el AMA y gana en dos años es el mejor argumento comercial que puede exhibir el campeonato estadounidense para atraer más talento del viejo continente. En paralelo, deja al Mundial sin uno de sus grandes reclamos. Ese pulso entre ambos ecosistemas lleva años decidiéndose por dinero, visibilidad y profundidad de parrilla. Estados Unidos suma peso; Europa exporta figuras.
Karsmakers, Bayle y Ferrandis: la lista que Prado completa con un matiz
La nómina de europeos con corona en la clase reina del AMA es corta y antigua. El neerlandés Pierre Karsmakers conquistó el Supercross en 1974. El francés Jean-Michel Bayle firmó la Triple Corona en 1991 con los títulos de AMA Supercross 450 y AMA Motocross 500 y 250cc. Dylan Ferrandis, también francés, ganó el Pro Motocross 450 en 2021, y Ken Roczen acumula dos coronas del Pro Motocross 450 (2014 y 2016) más la del Supercross de este curso. Ninguno de ellos fue el mejor en el cómputo global de los dos campeonatos.
Prado sí. Y lo hace con un matiz que agranda el hito: es el primer español en ganar un título del AMA y el primero que lo consigue en su segundo año, después de una temporada rota por la lesión y por un cambio de marca a mitad de camino. Con cuatro mundiales en el bolsillo (dos de MXGP, dos de MX2), su próximo desafío ya no es solo deportivo, es de gestión: defender el cetro en 2027 dentro de un calendario que obliga a vivir en Estados Unidos y a competir en dos formatos distintos. Poca broma.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de mercado: el SMX suma la audiencia de dos campeonatos y ahora tiene un argumento de venta en Europa que antes no existía. Para el AMA, es una puerta abierta a patrocinadores y licencias fuera de Estados Unidos.
- El rumor: en el paddock se da por hecho que su contrato con el programa americano de KTM se revalorizará de cara a 2027, aunque no hay confirmación oficial ni cifras publicadas.
- Veredicto: hito real y bien medido. No es una victoria suelta, es un título que exige rendir en dos disciplinas y en el momento clave. Prado entra en la élite mundial por una puerta que ningún europeo había abierto.

