Para miles de profesionales en España, la furgoneta no es solo un medio de transporte: es su herramienta de trabajo. Desde repartidores hasta técnicos de mantenimiento o instaladores, este tipo de vehículo soporta jornadas intensas, cargas constantes y un uso diario exigente que, con el tiempo, pasa factura. En este contexto, la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) se convierte en un momento clave. No solo por ser un trámite obligatorio, sino porque pone a prueba el estado real de cada furgoneta. Y los datos no dejan lugar a dudas: una parte importante de estos vehículos no supera la inspección a la primera.
Darío, técnico de ITV con años de experiencia, lo resume de forma clara: “Si conduces una furgoneta, tienes muchas papeletas de no pasar la ITV a la primera. Y casi siempre es por los mismos fallos”. Una afirmación que no sorprende si se analizan las cifras recientes del sector. Según los informes más recientes, casi el 60% de los defectos graves detectados en este tipo de vehículo se concentran en dos áreas muy concretas. Problemas que, en la mayoría de los casos, podrían evitarse con una revisión básica antes de acudir a la inspección.
2El primer gran motivo: fallos en el alumbrado
El sistema de alumbrado es, según los datos, el principal motivo de rechazo en una furgoneta. Cerca del 30% de los defectos graves detectados en ITV están relacionados con luces y señalización. Esto incluye desde bombillas fundidas hasta faros mal regulados o intermitentes que no funcionan correctamente. Problemas aparentemente menores, pero que tienen un impacto directo en la seguridad vial.
Darío lo explica de forma sencilla: “Muchos conductores no revisan las luces hasta que van a la ITV. Y entonces ya es tarde”. Una comprobación rápida antes de acudir a la inspección podría evitar este tipo de suspensos.


