La ITV de los coches veteranos: el 65,5% de los defectos graves está en luces, emisiones y suspensión

La antigüedad no condena al vehículo: un coche de más de 15 años puede seguir siendo seguro si pasa la revisión anual y corrige los desgastes a tiempo. Los fallos graves se repiten siempre en los mismos tres sistemas.

El 65,5% de los defectos graves que aparecen en la ITV de los coches veteranos se concentra en solo tres sistemas.

Alumbrado, emisiones y suspensión. Ahí se acumulan casi dos tercios de los suspensos que reciben los vehículos de más de 15 años del parque español, según los datos que maneja AECA-ITV a partir de las cifras del Ministerio de Industria y Turismo.

El resultado es incómodo para el propietario: un coche que arranca a la primera y se mueve sin ruidos raros puede volver de la estación con un resultado desfavorable. Casi nunca es una avería seria, pero sí obliga a pasar por el taller y a pedir otra cita.

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Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: el parque español envejece y los coches de más de 15 años concentran sus fallos graves en los mismos tres sistemas, lo que hace previsible buena parte de los suspensos.
  • Cómo te afecta: si tu coche pasa de los 15 años, revisar luces, emisiones y suspensión antes de la cita evita un resultado desfavorable y una segunda visita a la estación.
  • Puntos clave y plazos: el alumbrado (23,1%), las emisiones (22,3%) y la rodadura (20,1%) suman el 65,5% de los defectos graves; desde los diez años, la ITV es anual.

Qué falla en la ITV de un coche con más de 15 años

El alumbrado y la señalización encabezan la lista, con el 23,1% de los defectos graves. Casi uno de cada cuatro suspensos tiene que ver con una bombilla fundida, una luz que no ilumina como debería o un intermitente que ya no funciona. Son fallos baratos de arreglar y caros de olvidar.

Las emisiones contaminantes quedan muy cerca, con el 22,3%. Catalizadores desgastados, filtros de partículas saturados y válvulas EGR que han perdido eficacia disparan los valores medidos y tumban la inspección. Aquí el aviso va más allá del papel: si el sistema anticontaminación está tocado, el motor tampoco trabaja como debería.

Un defecto grave casi siempre se ve venir en el garaje: la diferencia entre aprobar y volver a la estación está en revisar el coche antes de la cita.

El tercer bloque son los ejes, ruedas, neumáticos y suspensión, responsables de el 20,1% de los defectos graves. Neumáticos gastados y amortiguadores que han perdido eficacia son los fallos más repetidos. Su efecto no se queda en el informe: reducen la adherencia, restan estabilidad y alargan la distancia de frenado.

Por detrás quedan los frenos, con el 11,4% de los suspensos, y la carrocería y el chasis, con el 7,1%. No son los fallos más habituales, pero conviene no perderles la pista: discos y pastillas desgastados se notan sobre todo en una frenada de emergencia, y la corrosión en piezas estructurales afecta a la resistencia del vehículo.

Cómo pasarla sin sustos: lo que conviene revisar antes

defectos graves ITV

Ninguno de estos fallos aparece de un día para otro. La mayoría se detecta con una revisión rápida en casa o en el taller días antes de la cita, y ahí es donde el conductor se ahorra la segunda visita y el segundo pago.

  • Luces: comprueba una a una cortas, largas, posición, intermitentes, marcha atrás, freno y matrícula. Una bombilla o un fusible cuestan mucho menos que el desplazamiento.
  • Emisiones: si el testigo de avería del motor está encendido, la inspección tiene muchos números de salir desfavorable. Lo sensato es leer la avería antes de ir.
  • Neumáticos: el mínimo legal de dibujo es de 1,6 milímetros y también cuentan el estado de los flancos y la presión.
  • Suspensión y frenos: rebotes extraños, ruidos al pasar badenes o un pedal que se hunde son señales para revisar amortiguadores y pastillas.

En la ITV se distinguen tres niveles: defecto leve, que no impide aprobar pero queda anotado; defecto grave, que convierte la inspección en desfavorable y obliga a reparar y volver; y defecto muy grave, que inmoviliza el vehículo, que debe trasladarse al taller sin circular por sus propios medios. El detalle de cada nivel puede consultarse en la información oficial de la DGT.

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Coche viejo no es coche peligroso

El envejecimiento del parque tiene traducción en la carretera. El estudio de la Fundación Línea Directa sobre mantenimiento y accidentalidad señala que los turismos de 15 años o más suponen el 42,9% de los vehículos con deficiencias implicados en siniestros con víctimas, frente al 16% de los que tienen hasta cuatro años.

Ese dato no condena a los coches veteranos. Desde AECA-ITV insisten en que un vehículo de más de 15 años puede seguir siendo seguro si recibe un mantenimiento adecuado y supera sus inspecciones periódicas. El riesgo aparece cuando se retrasan las citas y los desgastes pequeños se convierten en averías serias.

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En la práctica, lo que marca la diferencia es la frecuencia. La primera ITV llega a los cuatro años; a partir de ahí se pasa cada dos hasta los diez, y desde los diez años la revisión es anual. Un coche de más de 15 años, por tanto, visita la estación todos los años, y ese calendario es la mejor red de seguridad que tiene su propietario.

La pauta se repite en los datos: los vehículos más antiguos fallan en los mismos puntos. Quien revise alumbrado, emisiones y rodadura antes de la cita se quita de encima buena parte de los sustos. Para estos coches, el siguiente examen llega en doce meses.

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