RM Sotheby’s Londres 2026: los lotes más disputados y la temperatura real del mercado del clásico

El Daytona SP3 que Ferrari usó como coche de prensa se vendió por 8,16 millones de libras, tercer mejor resultado del modelo. El Honda NSX de Ayrton Senna, rematado en 871.250 libras, firma el récord mundial de la serie.

La subasta de RM Sotheby’s en Londres cerró el 31 de octubre con 36,5 millones de libras, el mayor remate de coleccionismo automovilístico celebrado nunca en Reino Unido.

La cifra exacta, 36.550.950 libras —49.073.428 dólares al cambio de 1,3425 que aplicó la casa—, se acompañó de un 87% de lotes vendidos, diez coches por encima del millón de libras y catorce por encima del millón de dólares, según los resultados publicados por la propia RM Sotheby’s. El escenario, el hotel The Peninsula, y el marco, la semana del London to Brighton Veteran Car Run en colaboración con el Royal Automobile Club, explican buena parte del resultado: en Londres no se subasta solo un coche, se subasta una manera de entender el automóvil.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: la cita londinense cierra con 36,55 millones de libras y un 87% de lotes vendidos, el mejor registro británico según la casa.
  • No te lo puedes perder: el Honda NSX que Ayrton Senna conservó para su uso personal, el llamado coche hosepipe, se adjudica en 871.250 libras con récord mundial del modelo.
  • Cifras y cotización: el Ferrari Daytona SP3 de prensa alcanza 8.161.259 libras (10.956.821 dólares), tercer mejor resultado del modelo, y el Aston Martin Valkyrie se anota 2.761.250 libras.

El Daytona SP3 que Ferrari usó como coche de prensa

El lote más caro no fue un clásico de los sesenta, sino un Ferrari Daytona SP3 de 2022 que alcanzó 8.161.259 libras —10.956.821 dólares—, tercer mejor resultado público del modelo y la venta más alta de la sesión londinense. Al día siguiente, Broad Arrow superó esa cifra con otro ejemplar del mismo modelo, señal inequívoca de que la serie Icona ha entrado en la categoría de los coches que se compran sin mirar el cuentakilómetros.

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Lo que hace irrepetible a esta unidad no es el color, aunque el Giallo Triplo Strato de la gama Extra Range sobre piel Rosso Ferrari sea el que eligió la fábrica y no su dueño. Su historia es la de un coche que nunca pasó por un concesionario: Ferrari lo retuvo como vehículo de desarrollo y lo convirtió en su unidad de prensa, con presencia en pruebas de Motor Sport Magazine, Car and Driver y Road & Track, además de un episodio de Top Gear para la BBC.

De ahí que el odómetro marcase 2.948 millas, unos 4.744 kilómetros, en lugar del kilometraje de entrega. En el superdeportivo moderno ese detalle suele penalizar; aquí juega a favor, porque documenta la procedencia mejor que cualquier carpeta de facturas. La casa subrayó, además, que el coche conserva la configuración exacta con la que salió de Maranello.

En un Ferrari moderno la procedencia pesa más que el kilometraje: un coche de prensa documentado vale más que uno dormido bajo una manta.

En apenas cuatro años, el SP3 ha pasado de novedad a valor refugio. La casa describió una curva de precios claramente al alza y confirmó que no hay otro ejemplar anunciado en el calendario inmediato, lo que deja el mercado en manos de quien logre convencer a un propietario. Es la lógica del deportivo de tirada corta: agotada la serie, el coleccionista paga por el ejemplar con historia, no por el que menos ha rodado.

No es un caso aislado. Los Ferrari de producción limitada de los últimos años han encontrado en las subastas públicas un mercado paralelo al de la marca, con primas que el aficionado tradicional difícilmente justifica por la vía de la ficha técnica. La explicación es sencilla: la asignación oficial es opaca y lenta, y el coleccionista con liquidez prefiere pagar la prima antes que esperar turno.

Valkyrie, F40 y el NSX de Senna: tres maneras de hacer récord

El Aston Martin Valkyrie Coupé de 2023 se remató en 2.761.250 libras, récord de subasta para el modelo. Uno de los 150 coupés construidos, con un solo propietario y 300 kilómetros en el odómetro: prácticamente nuevo y, a la vez, ya descatalogado. La paradoja del hiperdeportivo contemporáneo consiste en comprarlo como usado y pagarlo como pieza de museo.

Más interesante para el purista resultó el Ferrari F40 de 1988, vendido en 2.592.500 libras. Es una unidad de producción temprana, con las ventanillas correderas de Lexan de las primeras series, y conserva el V8 biturbo y la transmisión de cinco relaciones con sus números correspondientes. Sin embargo, fue modificado en su día para parecerse a un F40 LM, y el propio catálogo apuntaba que podría beneficiarse de una vuelta a la especificación de calle.

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Y luego está el Honda NSX de 1991 que Ayrton Senna retuvo para su uso personal, adjudicado en 871.250 libras y récord mundial del modelo. Conocido como el coche hosepipe, apareció en el documental Ayrton Senna: Racing Is In My Blood y fue el vehículo con el que el brasileño se desplazó al Gran Premio de Portugal de 1991. Tres títulos mundiales pesan en el precio, y el mercado del youngtimer lo ha entendido antes que nadie.

Qué dice el martillo del mercado europeo

La lectura fría del resultado es más interesante que la suma. Una subasta que coloca diez coches por encima del millón de libras y vende el 87% de su catálogo no vive de un solo segmento: conviven un hiperdeportivo de 2023, otro de 2022, un F40 de 1988 y un NSX de 1991, cuatro generaciones y cuatro maneras distintas de entender el coleccionismo. Esa dispersión es la mejor noticia para el mercado europeo, porque indica demanda transversal y no una burbuja concentrada en un modelo concreto.

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Hay un hilo conductor, sin embargo, y es la documentación. El SP3 vale lo que vale por haber sido el coche de prensa de la fábrica; el NSX, por haber sido el coche de Senna. Ambos se venden por su historia, no por su ficha técnica. Frente a ellos, el F40 con librea LM plantea el dilema inverso: una modificación de época que hoy resta a los ojos del coleccionista y que, revertida, devolvería al coche a la especificación con la que se aprobó en Maranello. La pátina cede aquí el paso al documento.

No en vano, el mercado británico se ha consolidado como termómetro del europeo. La libra ha mantenido un tipo de cambio que, aplicado a las cifras de la casa, sitúa el total en 49 millones de dólares, y los compradores internacionales no han faltado a la cita. Con el calendario de otoño a punto de cerrarse, la referencia queda fijada: 36,55 millones de libras y diez lotes por encima del millón son el listón que cualquier remate europeo mirará de reojo en los próximos meses.

Quedan cabos sueltos que merecen seguimiento. El primero, la decisión sobre el F40: devolverlo a la especificación de calle puede sumar valor, pero destruye una historia que también es la suya. El segundo, el efecto arrastre del récord del NSX sobre todo el youngtimer japonés de los noventa, un segmento que llevaba años esperando una señal de este calibre. Y el tercero, la próxima aparición de un SP3 en el mercado, hoy sin fecha confirmada.

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