El FSD de Tesla en Corea: 5.500 € por un sistema de conducción asistida que la ley prohíbe usar

La asociación Ciudadanos Unidos por la Soberanía del Consumidor denuncia ante la KFTC que Tesla vendió durante años un paquete de conducción asistida inutilizable en el país. Solo el 20% de los coches matriculados, los fabricados en EE. UU., puede activarlo.

El FSD de Tesla cuesta en Corea del Sur 9,043 millones de wones, unos 5.500 euros al cambio, y buena parte de los coches que lo han pagado no puede activarlo. Una asociación de consumidores lleva el caso ante el regulador de competencia del país con una acusación central: publicidad engañosa.

La denuncia la presenta este jueves 5 de noviembre de 2026 el grupo Ciudadanos Unidos por la Soberanía del Consumidor ante la Comisión de Comercio Justo de Corea (KFTC), un organismo que suma competencias de competencia y de protección al consumidor.

El escrito sostiene que la compañía comercializó durante años el paquete Full Self-Driving entre compradores surcoreanos pese a conocer las limitaciones regulatorias locales, y que lo promocionó como una función ‘próximamente’ con un vídeo grabado en el país sin advertir de que la tecnología solo funcionaba en una fracción mínima de los coches entregados.

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Qué es realmente el FSD Supervised que se paga

Conviene precisar qué es y qué no es el FSD. A pesar de las promesas de Elon Musk sobre coches completamente autónomos, el sistema es un ADAS de nivel 2: exige supervisión humana activa en todo momento, con las manos en el volante y la vista en la carretera. Esa advertencia figura en la documentación comercial del producto. Y no es un detalle menor, porque define exactamente qué se está comprando.

La clave para los afectados no es la letra pequeña, sino la imposibilidad material de usar el producto en su propio país. Tesla inició hace solo unas semanas el proceso para certificar el sistema en los vehículos de fabricación china, después de haber cobrado el software durante más de tres años.

Pagar por adelantado una función que depende de una homologación ajena al cliente convierte la letra pequeña en el centro de la decisión de compra.

Por qué solo el 20% de los Tesla puede activarlo

El origen del problema es industrial, no comercial. Solo alrededor del 20% de los Tesla matriculados en Corea del Sur puede activar el sistema: son las unidades fabricadas en Estados Unidos, que cumplen las normas de seguridad estadounidenses reconocidas por el país en virtud del tratado de libre comercio bilateral. La mayoría de los Tesla que circulan por las carreteras surcoreanas, en cambio, salen de la gigafactoría de Shanghái, y para esos coches no existe ese reconocimiento mutuo.

Los datos remitidos a la Asamblea Nacional son contundentes: más de 170.000 vehículos de fabricación china vendidos en el país desde 2023 y, en el conjunto del año pasado, el 99% de los Tesla nuevos matriculados no podía utilizar el FSD legalmente. Las ventas de esos modelos incompatibles se multiplicaron por más de cinco entre 2023 y 2025. El resultado es una paradoja comercial difícil de sostener: el software se vende como ventaja diferencial justo en el mercado donde menos coches pueden ejecutarlo.

De la denuncia ante la KFTC al tribunal que ya dijo no

El expediente no llega a terreno virgen. La KFTC abrió a principios de este año una investigación sobre la publicidad del sistema y ya ha recibido respuestas por escrito de la empresa. El escrito presentado ahora pide tres cosas concretas: una orden de cese temporal de la publicidad del FSD en vehículos no aptos, multas administrativas y la remisión del caso a los investigadores estatales.

Choi Young-suk, responsable de asuntos automovilísticos de la organización, resume el argumento con una idea sencilla: Tesla generó ingresos sustanciales vendiendo un sistema de asistencia caro a compradores de a pie que no pueden usarlo ni un solo día.

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El frente judicial, en cambio, se ha cerrado por ahora en contra de los propietarios. Un tribunal de Seúl desestimó el mes pasado la demanda de un grupo de dueños que reclamaba el reembolso de la opción, y argumentó que las restricciones regulatorias limitaban la capacidad de la compañía para desplegar más funciones. La cronología tampoco sostiene la tesis de la sorpresa regulatoria: en la comparecencia parlamentaria del 8 de octubre, el responsable de Tesla Korea admitió que la compañía no había solicitado formalmente al Ministerio de Transporte las pruebas de certificación. Dos semanas después presentó la solicitud. El Ministerio mantiene que el sistema no cumple la normativa local, que exige las manos en el volante.

Corea como laboratorio: lo que anticipa para Europa y España

El caso importa porque anticipa el patrón del negocio del FSD fuera de Norteamérica. Tesla superó este año a BMW como primera marca de importación en Corea del Sur, y ese crecimiento se ha construido en buena parte sobre coches de fabricación china que no pueden aprovechar la función más cara del catálogo.

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La compañía libra además una campaña de presión ante los reguladores europeos para ampliar el alcance del sistema en el Viejo Continente. Si la KFTC concluye que la comercialización fue engañosa, el argumentario en Bruselas y en las capitales nacionales queda debilitado, y los supervisores europeos tendrán un precedente documentado sobre cómo se ha vendido el producto antes de contar con aprobación.

En España, el paquete se ofrece como opción de pago cuya activación efectiva queda condicionada a la aprobación regulatoria. La diferencia con Corea del Sur es de escala, no de naturaleza jurídica: lo que cambia es cuánto se paga por adelantado, qué se entrega hoy y qué queda pendiente de una autorización que no depende del cliente. El cobro mensual también aterriza en el bolsillo, porque en Corea el FSD pasó en agosto a una suscripción de 150.000 wones al mes, en torno al centenar de euros, frente al pago único anterior. La resolución del expediente coreano, todavía sin fecha pública, se convierte así en la referencia a vigilar antes de marcar esa casilla en el configurador.

🛠️ Tecnología a examen

  • Dato a tener en cuenta: 9,043 millones de wones, unos 5.500 euros al cambio, por el paquete FSD Supervised, mientras solo el 20% de los Tesla matriculados en Corea del Sur puede activarlo.
  • Lo que equipa: un ADAS de nivel 2 con asistencia a la conducción en carretera y ciudad, supervisión humana obligatoria, actualizaciones OTA y el conjunto de cámaras del fabricante; su activación depende de la homologación del Ministerio de Transporte coreano.
  • Así te afecta como conductor: si compras una función de conducción asistida condicionada a aprobación regulatoria, conviene saber qué se entrega hoy, qué se cobra por adelantado y qué queda pendiente de una autorización que no depende de ti.

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