Hyundai ha confirmado el desarrollo de un nuevo i20 N con motor de gasolina que llegará a finales de 2027. La decisión, anunciada por el propio jefe de ingeniería mundial de la marca, contradice la estrategia de electrificación total que la división N había anunciado para Europa y abre una ventana de oportunidad en un segmento dominado por el Toyota GR Yaris.
Manfred Harrer, máximo responsable de ingeniería de Hyundai, reconoció que el hueco entre los Ioniq 5 N y 6 N y los extintos i30 N e i20 N era demasiado grande. «Necesitamos un N de acceso para satisfacer a nuestros fans y estamos trabajando duramente para conseguirlo más pronto que tarde», declaró. Pero, lejos de apostar por un hot hatch eléctrico al estilo del Alpine A290, la marca surcoreana recurrirá a tecnología ya conocida.
Un giro de guion necesario para la gama N
El nuevo i20 N se basará en la cuarta generación del utilitario, ya presentada en Brasil, y montará un motor turbo de gasolina con un grado moderado de hibridación. No se trata de un híbrido enchufable ni de un mild hybrid al uso, sino de una electrificación orientada exclusivamente al rendimiento: «Queremos ir a marcar buenos tiempos en Nürburgring, mejores que los del i20 N anterior. Pero para conseguirlo tenemos que trabajar profundamente en el sistema de gestión de la batería», apuntó Harrer.
La declaración de intenciones es rotunda: Hyundai N no ha renunciado a la combustión, pero la electrificación será mínima y estará al servicio del cronómetro, no del consumo. La transmisión será automática de doble embrague y el motor, presumiblemente el 1.6 T-GDi que ya conocemos, recibirá un pequeño motor eléctrico que apoye en aceleración y recuperación de energía, sin lastrar el peso ni la agilidad.
El segmento de los utilitarios deportivos de combustión está prácticamente huérfano. Solo el Toyota GR Yaris y las versiones JCW gasolina de MINI mantienen viva la categoría. El i20 N 2027 llegará para ensanchar esa oferta y, si Hyundai logra mantener el precio por debajo de los 40.000 euros, se convertirá en una alternativa muy atractiva para los ‘petrolheads’ que no quieren electrificación completa.
Hyundai no renuncia a la combustión, pero la electrificación será mínima y estará al servicio del cronómetro, no del consumo.
El motor: 1.6 turbo con hibridación ligera y cambio DCT
Según las fuentes consultadas, el nuevo i20 N heredará la base mecánica del anterior, con el motor 1.6 litros turbo de cuatro cilindros y una potencia que rondará los 200 CV. La hibridación, con una batería de pequeña capacidad, proporcionará un plus momentáneo de par y permitirá a la marca homologar emisiones más bajas, sin comprometer el tacto de conducción que hizo célebre al modelo original.
El reto para los ingenieros está en mantener la ligereza. El sistema eléctrico añadirá unos kilos, pero Hyundai confía en compensarlos con un chasis muy afinado. La meta es clara: un tiempo en Nürburgring mejor que el de la anterior generación, lo que exigirá un trabajo minucioso en la gestión de la batería y en la puesta a punto de la suspensión y la dirección.

Análisis de Impacto
La decisión de Hyundai N de volver a un motor de gasolina en el segmento más pequeño no es un capricho de marketing. Tiene una lectura industrial que conecta con la estrategia de utilizar plataformas ya amortizadas. El nuevo i20 de cuarta generación, que se fabricará para múltiples mercados, sirve de base perfecta para una versión deportiva sin necesidad de grandes inversiones en electrificación pura. En un momento en que otros fabricantes aparcan sus planes de electrificación total por el enfriamiento de la demanda, Hyundai se apunta a la sensatez de ofrecer lo que el comprador de un hot hatch todavía pide: motor gasolina, cambio manual (aunque aquí será automático) y sensaciones puras.
Frente al Toyota GR Yaris, el i20 N 2027 se perfila como una alternativa más asequible y con una puesta a punto tradicionalmente más juguetona. El precio será su gran baza: si consigue quedarse por debajo de 40.000 euros, dará un golpe en la mesa. Falta por ver si la hibridación, por mínima que sea, desvirtúa la agilidad que hizo del i20 N anterior un referente para los entusiastas. El precedente más cercano es el MINI JCW gasolina, que ha sabido mantener el tipo sin electrificar, pero con volúmenes muy limitados.
La jugada no está exenta de riesgos. la compañía coreana debe cuadrar las emisiones de su flota europea con la llegada de este modelo, por lo que la hibridación será también una herramienta para los fleet targets. A la espera de su debut, previsto para finales de 2027, el mensaje es nítido: la combustión deportiva no ha muerto, y Hyundai está dispuesto a aprovechar el hueco que otros han abandonado. El primer test serio será la presentación oficial del i20 europeo, que podría adelantar ya las líneas maestras de su versión N.

